La mágica volea de Zidane
Fuente: realmadrid.com

Hoy volvemos a echar la vista atrás, presos de la nostalgia, para recordar una vez más uno de esos momentos que han quedado enmarcados en la memoria madridista. Son muchos los hazañas épicas que podemos mencionar a la hora de hablar de las finales ganadas por el Real Madrid, pero en esta ocasión nos centraremos en la obra de arte que el actual entrenador merengue, Zinedine Zidane le regaló a todo amante del fútbol, y en especial a los madridistas, cuando todavía le daba uso a sus botas.

Nos remontamos al 15 de mayo de 2002. El Real Madrid disputaba la final de la UEFA Champions League en Hampden Park, Glasgow, Escocia. Tenía delante al Bayer Leverkusen de Klaus Toppmöller, con un joven Michael Ballack en sus filas que posteriormente se colgaría la medalla de plata en el Mundial de Corea y Japón de 2002, perdiendo la final contra su compañero de equipo brasileño, Lúcio.

Los vikingos habían estado en la misma situación 2 años antes, cuando hicieron frente al Valencia en la final en el Stade de France, partido que lograron ganar con un contundente 3 a 0 para proclamarse campeones de Europa por octava vez. 
Esta vez, el Madrid tenía la oportunidad de volver a alzar la copa por novena vez, pero tenían delante a los alemanes que superaron las dos fases de grupos de 4 equipos que conformaban la competición por aquel entonces y seguidamente, vencieron al Liverpool en cuartos y al Manchester United en semis para plantarse en la final. Los blancos, llegaron al partido del todo o nada tras imponerse ante el Bayern de Múnich y el eterno rival en la semifinal, el Fútbol Club Barcelona.

Vicente del Bosque alineó a los siguientes 11 jugadores: César; Míchel Salgado, Hierro, Helguera, Roberto Carlos; Zidane, Makelele, Figo, Solari; Raúl, Morientes. En el banquillo se sentaron Casillas, Flavio Conceicao, Guti, McManaman, Munitis, Pavón y Karanka.

Fuente: realmadrid.com
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El once inical del Bayer Leverkusen fue: Hans-Jörg Butt; Sebescen, Zivkovic, Lúcio, Placente; Ramelow, Brdaric, Ballack, Schneider; Neuville, Basturk. Los suplentes fueron Marko Babic, Ulf Kirsten, Dimitar Berbatov, Frank Juric, Thomas Kleine, Jurica Vranjes y Anel Dzaka.

Raúl adelantó a los blancos en el minuto 8 de partido gracias a un potentísimo saque de banda ejecutado por Roberto Carlos, pero Lúcio empató tan solo 5 minutos después rematando de cabeza un centro a balón parado colgado por Schneider. Las tablas continuaron en el marcador hasta el último minuto de la primera parte. Fue entonces cuando Roberto Carlos logró poner un centro muy apurado que como voló como un globo hasta car sobre Zidane, quien decidió realizar una maniobra tan complicada como espectacular. El francés, situado casi en la línea que delimitaba el área rival, a unos 15 metros de la portería alemana, conectó de primeras una volea que mandó el balón a la escuadra izquierda de la portería, imposible para el guardameta.  Zizou anotó un gol que pasaría a la historia del fútbol mundial. 
Además, en la segunda parte, un joven Iker Casillas entraría al campo para sustituir al lesionado César. Desde el minuto 68 hasta el pitido final, Iker cargó con la responsabilidad de asegurar la portería merengue para hacer valer el golazo de su compañero. Finalmente lo logró, y cabe mencionar que no fue tarea fácil ya que el joven guardameta español realizó 3 paradas heroicas que impidieron el empate en los últimos 2 minutos de partido.

Fernando Hierro levantó el último gran título Europeo que precedió una larga sequía que los madridistas sufrieron hasta que llegó el 24 de mayo de 2014, cuando La Décima por fin dejó de ser un sueño. Pensábamos que jamás volveríamos a ver un gol tan extraordinario en una final de la UEFA Champions League, pero entonces llegó el 26 de mayo de 2018, día en el que una chilena de Gareth Bale silenció completamente a la afición del Liverpool.

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