Segundas partes nunca fueron buenas 
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El Valencia atraviesa una de las peores épocas deportiva y administrativamente de los últimos años. Con la directiva señalada por el valencianismo, los problemas que desata el ATE con las instituciones y las cuentas del banco temblando, la propiedad de Meriton Holdings balancea entre la vida y la muerte a uno de los históricos de España.

Las buenas y las malas noticias han ido sucediéndose estos últimos días en uno de los veranos más sofocantes para el club de Mestalla. Las salidas de Parejo y Coquelin marcaron el inicio de una guerra entre el valencianismo y una directiva incapaz de reconducir una situación irreparable. Pese a no estar disputándose partidos ligueros, el aficionado sufre cada jornada con las nuevas informaciones que salen a la luz sobre el equipo.

En la oscuridad del túnel que atraviesa el Valencia, David Silva pudo cruzarse en su mismo camino para dar luz con sus pequeños destellos de magia.

David Silva vuelve a La Liga, pero no al Valencia

Hace varias semanas ya era público que el canario no continuaría su etapa en el Manchester City tras diez años defendiendo sus colores. Las estipulaciones sobre su próximo destino no tardaron en llegar tras el rendimiento que el mediocentro ha proporcionado a sus 34 años. España, Estados Unidos o Italia, tres ligas completamente diferentes pero que esperaban a Silva para llenar de magia su fútbol.

Su fichaje por la Lazio estuvo a punto de hacerse realidad, sin embargo, España le esperaba. Algunos medios ya venían apuntando el interés del Valencia por traer de nuevo al exvalencianista que quedaba libre tras finalizar el contrato con el club inglés. Finalmente, tras descartarse su fichaje por la liga italiana, algunos periodistas afirmaron que David Silva esperó la llamada del club que dejó hace 10 años. No obstante, esa llamada nunca llegaría.

La Real Sociedad hizo “magia”

Caía la noche cuando el club vasco anunciaba en sus redes sociales que habían encontrado al jugador que ocuparía el número 21 que había dejado Odegaard. Poco tiempo antes, era el diario MARCA quien adelantaba una exclusiva que no había sonado en el mercado de fichajes en los últimos días. Un fichaje que, sin rumores y con trabajo en la sombra, hizo al canario decantarse por el País Vasco el próximo curso.

David Silva se sentará a las orillas del mar Cantábrico para desprender la magia que le caracteriza por la ciudad de San Sebastián. Diez años después de abandonar la ciudad de Valencia para poner rumbo a Inglaterra, se despide del City con una trayectoria magistral en la Premier League. Pese a que todavía no ha anunciado su retirada, el Etihad Stadium acogerá una estatua del mediocentro en sus aledaños en recuerdo de su paso por Manchester.

Segundas partes nunca fueron buenas

El sentimiento por el Valencia pudo ser uno de los detonantes para que David Silva cambiase de destino. Sin embargo, la quiebra administrativa de los de Mestalla y sus evidentes problemas económicos no solo pudieron hacer al canario mirar hacia otro lado, sino también al club no plantearse la posibilidad de recuperar al mediocentro.

Imagen vía: instagram (@david21lva)
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El padre del jugador anunciaba hace días que no sabía exacto el destino de su hijo. No obstante, añadía públicamente para Onda Cero: «A mí me hubiera gustado que hubiera decidido venir a España e ir a Valencia. Él decía que volver a España iba a ser complicado. Quería experimentar en otra Liga. Estuvo allí y las segundas partes no son buenas». Fernando Jiménez, padre del «chino» y extrabajador de Mestalla lo tenía claro.

Un breve espejismo. La improbable e inesperada llegada de Silva despertaba sentimientos encontrados en un valencianismo que no deja de ver a leyendas de los últimos tiempos vestir las camisetas rivales.

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