Un Valencia desequilibrado

El conjunto che se llevó la victoria copera en el feudo pepinero con un contundente 1-3, sin embargo, los noventa minutos dejaron bastante detalles que analizar y pulir.

Un Valencia desequilibrado
Medrán y Mangala celebrando el segundo gol | Valencia CF

A pesar de que el Valencia consiguiese con creces el objetivo marcado: no perder en Butarque; las sensaciones mostradas fueron bastante dispares en cuanto a las líneas de juego. Mientras que el ataque che se postuló durante todo el encuentro peligroso y con garra, la zaga, junto a la sala de máquinas, parecían transmitir todo lo contrario.

Cesare Prandelli, tras las notables mejoras percibidas en el encuentro frente al Sevilla, volvió a repetir una disposición táctica con cinco defensas. Esta vez, Gayà y Montoya iban a acompañar a Abdennour, Mangala y Garay. Resultado distinto entre unos y otros, pues ambos laterales estuvieron espléndidos. Errores mínimos, tanto en la salida del balón como en las basculaciones para cerrar espacios. 

Sin embargo, he aquí el problema de estos centrales: los espacios. Abdennour y Mangala tenían el deber de parar a Gabriel y Guerrero a toda costa, pero la imprecisión en los marcajes y la lentitud a la hora de reaccionar provocó en más de una ocasión que Garay tuviese que aparecer y solventar la situación. De esta manera, el argentino se configuró como la herramienta necesaria para proteger a la defensa de males mayores. El paso adelante es obligado. Más que necesario para que este Valencia vuelva a recuperar la solidez defensiva que precisa para volver a luchar con seguridad. Aderllan Santos está al acecho, y tras el desencantado visto, podría aparecer en un futuro cercano como experimento para esta nueva zaga.

No menos importante fue la labor ejercida en el centro del campo. Falta consistencia, trabajo y creación. Detalles fundamentales para que la sala de máquinas funcione a niveles óptimos y cree con mayor regularidad ocasiones peligrosas de cara a portería. A nivel ofensivo, Parejo y Medrán supieron mover con calma el esférico, no obstante, la batalla en la medular frente a Sastre y Rubén Pérez no se ganó con claridad en ningún momento. Mario Suárez en tareas defensivas sí apoyó de forma necesaria durante las internadas del Leganés, empero, la labor durante los ataques fue muy débil. Un cambio de actitud respecto a lo que cada jugador en el medio mostró, también debe ser inexcusable de potenciar si se desean objetivos mayores, algo que equipos con mayor aptitud han sabido darse cuenta.

Munir y Nani. La ilusión volvió en menos de tres minutos gracias al gol del hispano-marroquí. Desde que el balón echó a rodar ninguno de los dos paró. Literalmente. Presionando, apoyando en las bandas y definiendo con calidad. Jugando fácil. Características que Rodrigo y Santi Mina aún no han sabido mostrar con claridad. Consecuencia fácil: la dupla valencianista parece estar más que estructurada y ofreciendo pleno rendimiento.