Los Buccaneers dejan escapar a los Patriots
Los Buccaneers dejan escapar a los Patriots (Foto: Buccaneers)

La basura de unos es el tesoro de otros. Al menos con ese lema en la cabeza van muchos equipos a la agencia libre en búsqueda de jugadores rechazados por otros conjuntos que puedan encajar en sus sistemas y ser piezas útiles y funcionales dentro del mismo. Sin embargo, el mercado de pateadores no atraviesa su mejor momento, eso es innegable. Si no, que le pregunten a los Tampa Bay Buccaneers, que tras tener a los New England Patriots a tiro vieron como hasta tres patadas se marchaban estrepitosamente fuera. El que perdona lo acaba pagando, y los Patriots se vuelven a Foxboro con una valiosísima victoria y una actuación defensiva que calmará un poco a las masas.

Partido lento por ambas partes

Lo que se preveía como un duelo de alta anotación debido al estado de las unidades de ataque y defensa de cada equipo acabó siendo un festival de imprecisiones, errores y pérdidas de concentración. Encajando perfectamente en lo que se critica de los partidos del jueves, ambos conjuntos salieron al campo algo torpones. Sobre todo Brady, que cometió un error totlmente atípico en él cuando en el primer drive lanzó un pase demasiado alto a Hogan buscando la zona central del campo y acabó siendo interceptado. Estuvo más preciso en lo que restó de partido, haciendo de Amendola su hombre clave en situaciones de peligro, pero sin conseguir acercarse a la zona de anotación rival.

El ataque de Tampa no fue capaz de aprovecharse de los robos de balón y, salvo por un inspirado Doug Martin en el juego de carrera, no conseguían mover el balón. No consiguieron completar un tercer down hasta el tercer cuarto, en la mayor parte debido a errores de los receptores, como es el caso del propio Martin, al que vimos impreciso a la hora de agarrar los pases, o por fallo de Winston al no ajustar del todo los pases. Sea como fuere, los Patriots apenas pudieron hilar tres o cuatro secuencias ofensivas decentes y se marcharon al descanso con trece puntos, seis de ellos mediante dos patadas de Gostkowski y los siete restantes conseguidos cuando Brady encontró a Hogan en la zona de anotación mediado el segundo cuarto.

Los locales solo fueron capaces de mover el marcador después de que Doug Martin se elevase sobre la línea defensiva rival en la línea de gol de New England y consiguiese que el balón rompiese el plano imaginario vertical de la end zone. Estuvieron cerca de acortar las distancias justo antes del descanso, pero Nick Folk no fue capaz de transformar en una patada de 56 yardas. La patada habría supuesto una plusmarca personal para el pateador, pero acabó marchándose a la derecha. De los tres fallos de Folk este probablemente sea el único sobre el que no se le puede reprochar mucho. Aun así, su noche no mejoraría.

Perdonar a los Patriots sale muy caro

En la segunda mitad el ataque de New England fue incapaz de generar peligro. Movían la pelota con cierta facilidad, pero sus drives se atascaban de la misma forma. Esto abrió la puerta a los Buccaneers, que disfrutaron más del balón en la segunda mitad que en la primera y se conseguían mantener en el partido a pesar de que otra patada de Gostkowski, pateador de los Patriots, hubiese aumentado la distancia a nueve puntos colocando el 16-7 en el marcador.

La primera de las ocasiones en las que Nick Folk tuvo la ocasión de recortar distancias fue con una oportunidad de algo más de cuarenta y cinco yardas. La patada no tuvo ninguna oportunidad de entrar y, además, regaló a New England el balón en buena posición. Aún así, los visitantes no eran capaces de sentirse del todo a gusto en el terreno de juego. Tras forzar un fumble y recuperarlo, los Buccaneers se vieron con la posibilidad de anotar una patada de menos de treinta yardas, un caramelito para cualquier pateador profesional. La falta de confianza condenó a un dubitativo Folk que observó con cara de desánimo cómo el balón se marchaba completamente a la izquierda tras salir de su pie.

Estos errores pasaron factura a Tampa cuando, a falta de apenas cuatro minutos de partido, se veían con el balón y con la distancia todavía en nueve puntos. De haber anotado al menos una de las dos patadas -la última es prácticamente injustificable- les habría valido con un touchdown para ponerse por delante, en lugar de tener que jugar con el reloj y la posibilidad de recuperar la posesión con un onside kick, teniendo luego que buscar una segunda anotación.

El touchdown llegó cuando Winston filtró un pase que encontró las manos de un fantástico Cameron Brate, que agarró el balón mientras Chung y McCourty colgaban prácticamente de sus hombros. El onside kick no tuvo éxito y provocó que Tampa perdiese sus tiempos muertos parando a New England, que acabó conformándose con un field goal que dejara la distancia en cinco puntos, obligando a los locales a anotar un touchdown en un último drive a la desesperada. La defensa de New England se mantuvo fuerte y resistió las últimas acometidas de los Buccaneers, que acabaron doblando la rodilla ante el campeón. Un campeón que no parece tan temible como en otras ocasiones, pero que fue capaz de sacar la victoria de un partido igualado.

Indisciplina en ambas partes

Si algo pudimos ver en el partido fueron penalizaciones. Los pañuelos volaban de un lado a otro con una frecuencia inusitada. Aunque la mayoría de las faltas cometidas no se escapan de lo típico que sucede un domingo cualquiera, ambos conjuntos tendrán que reflexionar sobre clamorosos errores de disciplina cometidos en momentos bastante poco oportunos.

Los Buccaneers perdieron diez segundos de oro en su drive final tras cometer su línea ofensiva una salida falsa. Además, perdieron las cinco yardas correspondientes. Un precio altísimo por una pérdida de concentración en el momento más inoportuno. New England no escapó a este asunto, cometiendo dos faltas por castigo innecesario al quarterback rival en la última secuencia ofensiva de Tampa en la primera mitad. Las treinta yardas regaladas permitieron a los Bucs intentar la patada de cincuenta y seis yardas, que posteriormente Folk fallaría. Brandon Bolden, el jugador de equipos especiales de los Patriots, regaló un primer down a los Buccaneers cuando se disponían a hacer un punt al cometer una invasión de zona neutral de las que sacan los colores. Belichick va a tener mucho que decir en las próximas sesiones de vídeo de los de Foxboro.

Muchos jugadores clave se perdieron el encuentro 

La tarde del jueves se calentaba cuando los Patriots hacían pública una supuesta lesión de Rob Gronkowski. A pesar de que los rumores iniciales no parecían poner en peligro la presencia de Gronk en el terreno de juego, finalmente se quedó en el banquillo y vestido de calle. Eso fue una buenísima noticia para la defensa de los Buccaneers, que tenía que salir a vérselas con el ataque de New England sin Kwon Alexander, Lavonte David y TJ Ward.

Largo descanso y a continuar

Los beneficios de jugar el jueves son obvios: el descanso hasta la próxima jornada es mayor que si juegas un domingo. Los Patriots, además, tendrán diez días de relativa tranquilidad tras conseguir una victoria que se antojaba vital y, sobre todo, después de que la defensa haya dado un paso adelante en cuanto a rendimiento. No es una defensa dominadora, ni mucho menos, pero por lo menos limitó a Evans y Jackson durante la mayor parte del partido y no mostró demasiados errores de fundamento o fallos de comunicación en la secundaria.

Los diez días de descanso antes de enfrentarse a los Jets en Nueva York servirán para que Gronkowski y Burkhead se puedan reincorporar al equipo tras sus respectivas lesiones, o eso es lo que espera el equipo de momento. Con un balance de tres victorias por dos derrotas los Patriots han esquivado la primera bala de la temporada.

Los Buccaneers se encuentran con dos victorias y dos derrotas y afrontan ahora mismo lo que será el descanso más largo que van a tener en toda la temporada debido al partido de la primera jornada aplazado por el huracán Irma. Tendrán la oportunidad de recuperarse de la derrota en diez días cuando viajen al desierto a enfrentarse a los Cardinals en Arizona. El mal momento de los Cardinals puede ser un bálsamo para los Buccaneers, que necesitan sumar victorias si no quieren perder el pulso de la división con Panthers y Falcons.

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