¿Cómo avanza la carrera por el MVP?
¿Cómo avanza la carrera por el MVP? | Foto: NFL.com

La conversación del MVP es una constante en la temporada de NFL. No está exenta de discusiones, pues la propia semántica abre una ventana a la ambigüedad, la que cada cual aplica según criterio propio para postular su argumento. Partiendo de la base de que, por supuesto, ambas interpretaciones son perfectamente válidas, vamos a intentar echar un ojo a los jugadores que han mostrado ser más valiosos durante las últimas catorce semanas —ya sea de forma absoluta o para su equipo.

Las lesiones se hicieron notar

El ogro de las lesiones nos golpeó pronto y fuerte. Aaron Rodgers había arrancado la temporada como un tiro, desplegando un juego de muy alto nivel —qué sorpresa, ¿no?—, pero su clavícula derecha cedió al encajar un golpe en el duelo con los Vikings en la sexta semana de competición. Hay ciertas cosas seguras en esta vida: la muerte, los impuestos y el 'doce' en la carrera del MVP. Y esta es una herramienta que nos será útil más adelante.

Deshaun Watson fue otro que tuvo que abandonar los terrenos de juego antes de tiempo, privándonos de lo que parecía ser una temporada de novato espectacular. El debutante de los Texans empezó dubitativo, con una primera titularidad un tanto pobre ante los Bengals. Su viaje a Foxboro, que no suele ser un estadio que permita brillar a muchos pasadores que no se llamen Tom Brady, fue el pistoletazo de salida de una serie de partidos brutales. Tanto que se ganó a pulso trascender la discusión de novato del año y entrar de cabeza en la de mejor jugador, a secas.

Esta misma semana hemos recibido otro duro golpe. Carson Wentz, el sophomore de los Eagles, que estaba marcándose una temporada de auténtica leyenda, se rompió el cruzado de su rodilla izquierda. Doce partidos y medio no parecen ser suficientes para nombrar un MVP, pero hasta el fatídico momento de la lesión era uno de los favoritos, peleando de tú a tú con los que vamos a presentar a continuación.

Tom Brady: el eterno candidato

La muerte, los impuestos y el 'doce' en la carrera del MVP. Poco se puede decir de Tom Brady que no se haya dicho ya. El comienzo de temporada de Brady fue absolutamente estelar, con una defensa que no era capaz de parar ni un taxi y un ataque que tenía que integrar numerosas piezas nuevas —y sobrevivir sin Julian Edelman—. Sin embargo Brady no bajó el pistón en ningún momento. Lejos de permitir que los primeros pasos de su defensa lastrasen al equipo, el 'doce' hizo gala de un dominio del pocket sin igual y una precisión inimaginable para un señor de esa edad. Durante las diez primeras jornadas completó casi el setenta por ciento de sus pases y destrozó secundaria tras secundaria cuidando además del balón como nadie. Sus guarismos y sus impolutas actuaciones en el campo le convirtieron en el candidato favorito de muchos para llevarse el galardón, junto con Carson Wentz.

Brady aparece en esta lista todos los años. No es para menos, si para este jugador casi se queda pequeño decir que sea el jugador más valioso de determinada temporada. Esta temporada parecía coger ventaja en la carrera por su tercer galardón, pero los golpes han empezado a pasarle factura. Tras el partido de México, Brady apareció en el injury report de New England aquejado de molestias en un tendón de Aquiles. Desde entonces sus estadísticas se han precipitado dramáticamente, dejando una imagen en el campo un tanto inquietante. Cuatro intercepciones en sus últimos tres partidos y solo una anotación en los últimos dos —con una fea derrota ante los Dolphins en el lote— no son los números que se esperan de un MVP. Tendrá tres partidos para revertir la situación y recuperar el terreno perdido. En este caso el médico parece recetar una gran actuación en el duelo por el liderato de la AFC contra los Steelers del próximo domingo.

Russell Wilson: el jugador más valioso

No os voy a mentir, probablemente ese 'título' se lo habría adjudicado Aaron Rodgers de no haberse lesionado. De los jugadores que quedan en la carrera por el premio, Russ parece ser el más determinante en cuanto a su impacto directo en el juego de su equipo. El consabido argumento de ¿pero qué pasaría si a tal equipo le quitas a X jugador? se hace más efectivo con Wilson que con ningún otro. Con una línea ofensiva cuestionable, un juego de carrera intermitente y una masificación de lesiones en la defensa, es el fantástico quarterback el que mantiene a su equipo en la pelea por los playoffs. De hecho, es el líder en yardas terrestres de Seattle. Este domingo tienen un duelo con los Rams por el liderato de su división.

Si los Seattle Seahawks entran en playoffs será muy difícil quitarle el trofeo de las manos a Wilson, porque eso implicaría un sprint final de los que hacen época, teniendo en cuenta tanto lo caros que están los puestos de postemporada en la NFC como que su calendario no es el que suscite más optimismo de cara a la consecución de la gesta. Aún así, nada demuestra tanto el valor de un jugador como una victoria improbable.

Antonio Brown: el más dominante

Los Pittsburgh Steelers marchan como líderes de la conferencia americana. Encadenan ocho victorias consecutivas y están a una victoria ante New England —el verdadero paso que se les exige este año— de asegurar la ventaja de campo durante toda la postemporada. Y todo ello lo han hecho dejando como muestra una serie de tendencias, siendo una de ellas quizás la más destacable: Si hay problemas tírasela a Antonio. No me sorprendería nada escuchar a Tomlin repetir la misma frase varias veces antes del comienzo de cada secuencia ofensiva o saber que esas palabras recorran la mente de Big Ben cuando las cosas se tuercen un poco.

Y es que Antonio Brown te va a solucionar el problema. Con cuatro partidos consecutivos acumulando más de 100 yardas de recepción y dejando seis anotaciones como recuerdo, el último mes de Antonio Brown ha sido estelar. Ha superado la barrera de las 1.500 yardas de recepción aún con tres partidos por jugar y le falta agarrar un balón para llegar a la centena de pases atrapados. En partidos como el de los Colts, el de los Packers o el de esta semana pasada ante los Ravens encontramos un denominador común: Hacía falta anotar un field goal para ganar el partido y fue una recepción de Antonio Brown la que permitió al equipo entrar en el rango de alcance del pateador.

Antonio Brown es, dentro de su posición, el jugador más importante de la liga de largo. Acumula números estelares y los convierte en victorias para su equipo. Si eso no es ser el jugador más valioso que venga Goodell y me diga. Bueno, mejor Goodell no.

Case Keenum: ¿De verdad nadie va a hablar de Case Keenum?

Los Minnesota Vikings tienen una defensa impresionante, así que no hace falta echarle el ojo a nadie del ataque. Eso es lo que transmiten los medios especializados en este deporte. Sin embargo, Case Keenum está haciendo una temporada absolutamente brutal. Los Vikings lo ficharon con un contrato de un año para ser suplente de Bradford y tenerlo como aguador cuando Bridgewater se recuperase del todo de su lesión. Ese era el plan. Cuando Bradford tuvo que abandonar el campo por sus problemas en las rodillas, Keenum tomó el control de la ofensiva. Una ofensiva que. además, perdió a Dalvin Cook bastante pronto. ¿Y qué ha hecho Keenum desde que tanto el pasador como el corredor se lesionaron? Ganar partidos.

Los Vikings acumulaban ocho victorias consecutivas hasta su derrota con los Panthers la semana pasada. El partido de Carolina no fue excesivamente bueno, lo cual supondrá una lógica pérdida de terreno en la carrera, pero hasta entonces venía con una racha curiosa. Cuatro partidos consecutivos con rating de pasador por encima de cien, con nueve anotaciones y solo dos pases interceptados. Por supuesto, cuatro victorias. Y todo aquello con la presión de saber que en realidad no es más que un simple invitado en la fiesta del fútbol de los Vikings. Ya tuvo Zimmer que ratificar su posición como titular cuando Bridgewater volvió a estar disponible, y no eran —ni son— pocos los que desean que Teddy vuelva a comandar la ofensiva de los Vikings. No parecen darse cuenta de que el año de Keenum está siendo de muchos quilates, y quién sabe si tres partidos al nivel que mostró las semanas anteriores al último partido provocan que las miradas se centren un poco en el bueno de Case hasta el punto de meterlo en las quinielas de ser el jugador más valioso de la temporada.

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