Sean Taylor, el duro placador que no descansaba ni en la Pro Bowl
Sean Taylor, el duro placador que no descansaba ni en la Pro Bowl | Foto: NFL

Sean Taylor tuvo una exitosa carrera colegial en la Universidad de Miami. El safety desarrolló una forma de jugar muy agresiva con mucha dureza a la hora de placar. Ganó el campeonato nacional en 2001 junto a los Hurricanes y fue considerado uno de los mejores jugadores del país con el reconocimiento All-American. Tras un buen proceso pre-draft, Taylor fue seleccionado en el número 5 de la primera ronda por los Washington Redskins.

Con los Redskins su juego no cambió. A los aficionados de la capital estadounidense les gustaba su capacidad de golpear al rival. De hecho, se convirtió en uno de los jugadores favoritos no solo de los aficionados de Washington sino de toda la liga en general.

En la temporada 2006 ganó su primera aparición en la Pro Bowl tras la lesión del safety de los Eagles Brian Dawkins. En el partido de las estrellas de ese año dejó uno de sus momentos más memorables al golpear con extremada dureza al punter rival Brian Moorman. Tratándose de la Pro Bowl, donde todos juegan con cierta pasividad y esquivando al máximo el contacto, el placaje de Taylor sorprendió a la opinión pública y provocó largos debates.

Al empezar la temporada de 2007, Taylor fue nombrado por un conocido medio estadounidense como el placador más duro de la NFL. Su temporada fue realmente buena, ya que al momento de su muerte se encontraba segundo de la NFL en intercepciones.

Asalto a su casa y muerte

La madrugada del 26 de noviembre, cinco jóvenes de entre 16 y 20 años asaltaron la casa de Taylor en Miami. El safety resultó herido por varios disparos en la parte superior de la pierna. Un día después moriría debido a las heridas en la arteria femoral y una gran pérdida de sangre.

Los homenajes fueron numerosísimos. Esa misma temporada, Taylor fue nombrado All-Pro, además de resultar elegido para su segunda Pro Bowl a título póstumo.

Los Washington Redskins honraron su memoria en un emocionante partido ante los Buffalo Bills, el primero del equipo tras su muerte. El estadio se encogió con un minuto de silencio y se proyectó un vídeo-homenaje que arrancó las lágrimas de todos los presentes.

Pero quizá el gesto más bonito fue que, en la primera jugada defensiva de los Redskins en ese partido, saltaron al terreno de juego 10 jugadores en lugar de 11. Dejaron vacía la posición de free safety que ocupaba Taylor.

Hoy en día, más de diez años después de su fallecimiento, Sean Taylor todavía es recordado, más aún si cabe en la semana de la Pro Bowl.

Solo nos resta decir una cosa: descansa en paz, Sean Taylor.

 

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