Otros fabricantes preguntan por el campeonato tras las dudas
de Porsche
Un monoplaza de RedBull saliendo de boxes en Monza. / Fuente: Twitter @redbullracing

Se esperaba desde hace tiempo un acuerdo entre Porsche y Red Bull a partir del 2026, año en el que la nueva normativa, relativa a los motores, entrara en vigor.

La idea inicial era que Porsche adquiriera el 50% de la estructura que tiene actualmente sede en Milton Keynes, ayudando con el desarrollo del nuevo motor en el que Red Bull ya está trabajando mediante divisiones en la unidad de potencia.

Pese a ello, en el momento en que las dos partes se pusieron a negociar los flecos para trabajar conjuntamente, surgieron varias barreras en términos de lo que los dos estaban dispuestos a dar por válidos.

Red Bull se cuestionó si estaban dispuestos a sacrificar la independencia y la capacidad de respuesta, que es un pilar fundamental actualmente de su éxito en la categoría para unirse a una gran entidad corporativa.

A partir de ahí, los austríacos dejaron bien claro que si Porsche quería seguir adelante, tendría que ser aceptando sus condiciones, lo que puso en jaque la operación.

De esta manera, la opción que parece estar abierta ahora es que Porsche se involucre de manera única y exclusiva en el motor, si bien el fabricante alemán descartó inicialmente llegar al Gran Circo solo como proveedor de motores.

Así pues, la incertidumbre actual que deriva la entrada o no de Porsche significa que la intención del campeonato de atraer a dos nuevos fabricantes para el 2026 quede frustrada, ya que únicamente está confirmada actualmente la entrada de Audi.

Domenicali se muestra tranquilo ante la situación

Pese a esto, el propio Stefano Domenicali asegura que hay otros fabricantes de renombre que esperan la oportunidad adecuada para hacerse notar, que hasta ahora habrían mantenido un perfil más bajo.

Stefano cree que el reglamento del 2026 es muy atractivo para los fabricantes y la categoría es lo suficientemente robusta como para sobrevivir a la posible entrada y salida de marcas.

“Nosotros no tenemos miedo. En la última firma del Pacto de la Concordia se acordó que los equipos deben avisar, con al menos un año de antelación, en el caso de que deseen abandonar la competición, en el pasado las reglas eran bastante más estrictas”.

“A día de hoy tenemos una mezcla de equipos, fabricantes y proveedores de motores de muy alto nivel y si algo cambia, sabemos que será necesario hacer”, concluye el director general de la Fórmula 1.

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