La Contracrónica: Querétaro, una obra en dos actos
(Foto: VAVEL México)

Primera Parte: ¡Viva Aguascalientes!

Estadio Victoria. Aguascalientes, miércoles, 27 de noviembre de 2019.

Al margen del tan cacareado argumento de que era algo que nadie creía, el hecho de enfrentar a los dos underdogs del Apertura 2019 en los Cuartos de Final tenía lo suficiente de espectáculo por sí mismo para que fuera la llave más atractiva de las cuatro de la primera etapa de la Liguilla por el título.

Lo fue.

El aficionado de a pie del futbol mexicano está acostumbrado, desde los últimos veinte años, a dos componentes que, a su propia vez, han definido la misma práctica del deporte: los fichajes rimbombantes y los alardes de superioridad de las aficiones. Es cierto, esto ha existido prácticamente toda la vida, pero en Aguascalientes, plaza extraña entre las que más (algo que se sabe, también, de toda la vida), justamente esas dos cláusulas de excepción son eso, excepciones.

Ni fichajes que cuestan lo mismo que el Producto Interno Bruto de más de una economía subdesarrollada, ni manifestaciones ostentosas por parte de la afición, son cosas que caracterizan a la ciudad de la gente buena: no se malentienda, existe algo que se llama bajo perfil, y esa ha sido la filosofía de la institución desde… siempre.

En el futbol-mega-espectáculo de hoy día, un equipo de bajo perfil, tanto en la institución, como en la directiva, como el cuerpo técnico, equipo y afición, resulta algo imprevisto, indeseable, incluso, por las consecuencias que tiene un cuadro así en las cuentas de ingresos, pero, como siempre, la realidad se impone: Necaxa calificó y está presente en la postemporada con los suficientes argumentos, aunque se le siga viendo como no favorito.

Misma situación ocurre con los de Querétaro. Si no es porque ambos equipos estuvieron disputando la parte alta de la tabla, la opinión pública no los tomaría en cuenta para nada, dado que no son los clubes más mediáticos, sin embargo, el futbol se juega sobre un campo, no sobre conferencias de prensa, ni publicaciones y tendencias en redes sociales.

Como en más de una ocasión se ha demostrado, abrir las series en casa es benéfico para los hidrocálidos: el campeonato del ’98 y los dos ascensos son prueba tangible de ello, y ahora, para muchos aficionados, el hecho de haber terminado el torneo fuera del ‘Final Four’ constituye un buen presagio. El necaxista de a pie es un ser que no necesita ver para creer, por lo tanto, tiene una inclinación a las cábalas y demás manifestaciones etéreas que pudiesen tener injerencia en los resultados de un juego, porque, después de tantos años de mal amor e ingratitud, tiene más sentido confiar en las fuerzas sobrenaturales que en lo que cualquier ser humano diga, sea éste directivo o jugador.

En Aguascalientes, por otra parte, pareció que pensaron que sería un juego de Copa MX, por lo que la entrada fue buena para los parámetros. Independientemente de la naturaleza de la afición aguascalentense, es cierto que el Estadio Victoria se ha convertido en el estadio más familiar de México, lo cual, a despecho de muchas personas que creen que todas las canchas tienen que ser el Estadio Alberto J. Armando, no es poco decir. Quizá muchas críticas sobre el poco compromiso de la gente que acude al ‘Coloso de la Colonia Héroes’ no son más que una mala interpretación sobre la calidez y la comodidad de ese inmueble, y si alguien arguye la falta de peso específico en la casa de los ‘Rayos’, la pregunta sería: ¿Eso ha existido alguna vez?

Desde el inicio del partido, ambas escuadras salieron con el compromiso de llevarse el triunfo, pues no es cosa que suceda todos los días, ver al Necaxa recibiendo al Querétaro, en fase de Liguilla. Es uno de esos partidos que tienen a los actuarios de las casas de apuestas trabajando más de lo acostumbrado, pues, ¿cómo definir los momios sobre un partido que jamás se había jugado en la historia de la Liga?

Como ya se ha referido anteriormente, uno de los aspectos cuasi mágicos que ofrece el Club Necaxa a quienes tengan a bien tomarse el tiempo para asistir al estadio a verlos, es la oportunidad de presenciar pinceladas de fantasía, que eventualmente pueden convertirse en auténticos milagros. El segundo gol del Necaxa, a cargo de Felipe Gallegos, además de ser un deleite para el ojo de cualquier aficionado, no solo del Necaxa, sino del balompié en general, ha afirmado la leyenda del chileno en el cuadro ‘electricista’. ‘Pipe’, quien es sin duda alguna el jugador más querido de la afición rojiblanca, ha anotado en todas las instancias relevantes en las que ha estado el equipo, y probablemente seguirá haciéndolo. Su nombre sonará por mucho tiempo y él lo sabe.

Se ha dicho que ‘si no se sufre, no es Necaxa’, cosa que tiene más de verdad incontestable que de aforismo. A pesar de llevar una ventaja desde el minuto cincuenta, el necaxista sabe que eso significa absolutamente nada, de modo que tuvo que esperar hasta que faltaron diez minutos para dejar de sufrir, por lo menos, momentáneamente. Con dos goles que fueron sendos golpes de autoridad, los ‘Rayos’ se retiran con la idea de tener un pie y medio en la Semifinal, aunque, para ser franco, hay que tomar en cuenta dos factores que no estaría de más tomar en cuenta: el primero, que no es lo mismo jugar al amparo del calor del hogar que hacerlo en medio del fuego que seguramente arderá en La Corregidora, mientras que, por otra parte, en realidad nunca se tiene nada seguro con el Necaxa.

Lo único seguro será lo que pase al momento del silbatazo final.

Segunda Parte. El Rey Midas.

Estadio La Corregidora. Santiago de Querétaro, sábado, 31 de noviembre de 2019.

Víctor Manuel Vucetich, como jugador, no fue tan bueno, pues su carrera duró solamente cinco años, en los que solamente anotó un gol y tuvo que retirarse de forma un tanto apresurada por motivos de salud. Como técnico, otro gallo le cantaría, aunque tuvo que esperar algunos años, veintiuno, para ser precisos, para ser apodado ‘El Rey Midas’, por su éxito al gestionar al Monterrey, en el inicio de su época dorada. Antes de eso, en su palmarés estuvieron el ascenso del Potros Neza, un título de Liga con el León y otro con los Tecolotes de la Autónoma de Guadalajara, el único en su historia. También estuvo al frente de aquél equipo de La Piedad superlíder, aunque eso es más anecdótico que valioso para el currículum vitae.

Fuera de todo esto, ‘Vuce’ ha sido parte del carrusel de directores técnicos que, entre todos, han dirigido a la totalidad de los clubes de la Primera División, sin grandes resultados, en realidad, pero él tiene la fortuna de ser reverenciado en, por lo menos, dos de los quince clubes que ha tenido a su cargo: el Monterrey, que, siendo francos, se debe completamente a su labor, y el Querétaro, que llegó a instancias jamás soñadas en sus casi setenta años de historia como plaza futbolera, de la mano del señor Vucetich.

Por eso fue que se ganó aquél mote, por su capacidad de levantar a los muertos.

Hoy día, en Querétaro vuelven a soñar con aquella Liguilla en la que llegaron, de forma muy sorprendente (¿o no?) a la Final, pues todo está dado: buen futbol y la conducción de Víctor Manuel, ¿qué más podrían pedir? Probablemente, no estar abajo en el global por tres goles, aunque eso no es impedimento para quienes estuvieron a punto de remontar por cinco goles, hace cuatro años.

Del lado de este nuevo mago del futbol mexicano, y de su equipo que quiere comerse el mundo de un mordisco, tenemos a una de las aficiones más comprometidas del balompié nacional. Mucho se ha hablado de parcialidades errantes y castigadas por los designios del destino futbolero, y los de Querétaro pertenecen a este tristemente célebre club por el simple hecho de que su equipo no es más que la copia de la copia de la copia de la franquicia original del Club Querétaro, que fue extinta por la FMF en 2002 (después de pasar algunos años sabáticos como la resurrección, a su propia vez, de ‘La Jaiba Brava’ del Tampico-Madero), como funesto augurio de lo que sería su historia por los siguientes años. Basta con recordar a cuadros como el Atletas Campesinos, el TM Gallos Blancos o el Querétaro con la franja anaranjada en su escudo, como una suerte de lazo fúnebre por los originales Jaguares de Chiapas.

Así las cosas, los aficionados de aquella ciudad se encuentran muy metidos con su club, quizá porque en Querétaro, como la ciudad en crecimiento que es, no hay muchas cosas para divertirse o pasar el tiempo libre, o podría ser porque a los queretanos, como a gran parte de los habitantes de este país, les gusta la mala vida y lo manifiestan apoyando a ultranza a un equipo que es más fácil que desaparezca a que salga campeón. Eso es lo que se llama ‘resiliencia’.

La afición, durante todo el partido, se metió de lleno al juego, haciendo la bulla, ya sea como ovación, aliento o abucheo, con la impronta de la gran afición que es, con todo y sus claroscuros. Sin embargo, en ningún momento tuvieron presente que el Necaxa lleva en su debilidad su fortaleza en ese sentido, es decir, que la razón por la que los aficionados necaxistas prefieren cerrar como visitante es, además de por cábala, porque del mismo modo en que su casa no pesa, el peso de otras no les afecta, ni a ellos ni al equipo. De poco iban a servir los gritos de la afición que, como una sola voz, hicieron retumbar al ‘Coloso del Cimatario’. Hay costumbres más fuertes que otras.

Desde el inicio del juego, lo tuvieron muy claro al desplegar algo que pretendía ser un ‘tifo’ a la usanza europea, con la frase ‘YO SÍ LA QU1ERO’, uniéndose a esa moda cuantitativa de trastocar las letras por números, en el afán de proyectar el número de estrellas que quieren bordar en su escudo para el siguiente torneo. En este caso, el número elegido es el 1, porque el Querétaro F.C. jamás ha sido campeón de la Primera División (cosa que no sorprende por las razones anteriormente mencionadas). Si Necaxa hubiese hecho algo similar, quedaría algo como ‘V4MOS POR L4 CU4RT4’, justamente con cuatro cuatros, expresando que, por el momento, cuentan con tres campeonatos. Como que no quedaría tan bien.

Esas ansias por buscar la copa que jamás se les ha revelado tomó una forma alarmante para los necaxistas cuando, antes de los veinte minutos, ya iban arriba por dos goles, quedando solamente a uno de tener el pase a Semifinales en la bolsa. Así es como se deben jugar estas instancias. Una vez más, Vucetich estaba demostrando el porqué de su apodo.

Una de las premisas del Club Necaxa durante todo el Apertura 2019 ha sido no desaprovechar las ocasiones manifiestas de gol. De no haber sido por los postes, el juego habría quedado con un marcador global de ocho goles a dos, lo que demuestra que los rojiblancos no las desperdician, y el momento para probar ese principio de fiabilidad llegó hasta los últimos minutos del juego, doce para ser concretos, en donde se marcaron tres goles que ponían a los ‘Rayos’ con los dos pies, el tronco, los dos brazos y la cabeza dentro de la Semifinal. Sin lugar a dudas, el mejor gol, de nuevo, fue el de ‘Pipe’ Gallegos, quien volvió a dar la nota, metiendo gol por segunda vez.

Ni la cualidad real de convertir en oro lo que toca Víctor Manuel Vucetich pudo más que la cualidad que el Necaxa tiene de sacar los resultados en casas ajenas. Después de tantos años llegando a instancias finales como visitantes, es hasta cierto punto curioso el cómo los demás equipos de la Liga no han podido comprenderlo, aunque, sinceramente, no podrán, pues, ¿quién se dejará ganar deliberadamente para cerrar como visitante en el Victoria?

Necaxa está en Semifinales. El equipo de Guillermo Vázquez continúa con el reto de vencer a la opinión pública, al sentimiento de cierta parte de sus aficionados, a ellos mismos, incluso, en la siguiente serie por el campeonato. El hecho de que todos los posibles rivales para los 'Rayos' sean equipos que en los últimos años se le han complicado a los rojiblancos, independientemente de que este año se rompieron varias 'maldiciones', y que las posibilidades de cerrar como local son latentes, le ponen sal y pimienta a una semifinal que, una vez más, como siempre ha sido y siempre será, tendrá al necaxismo sudando frío.

El necaxismo celebra, pero sigue expectante.

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