Digno subcampeón
Serbia posa con la medalla de plata. Excelente mundial de los balcánicos. (Foto: fiba.com)

Digno subcampeón

Serbia no tuvo oportunidad contra una temible selección estadounidense y se tuvo que conformar con la plata. Más allá de la derrota, Serbia debe estar orgullosa por lo hecho en España.

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Federico Tinelli

Es difícil perder una final de un mundial. Nosotros como argentinos lo sabemos bien. Serbia presentó todo su juego y puso toda la carne en el asador para tratar de hacer un partido duro en Madrid, pero EEUU le fue mucho. ¿La derrota es motivo para entristecerse? Para nada. 

Serbia empezó el mundial sabiendo que no le sería fácil. Más allá de combinar jugadores con experiencia con algunos más jóvenes, el equipo europeo necesitaba de más conocimiento entre ellos para hacer un buen papel en España. Con Teosodic y Bogdanovic como líderes naturales, Serbia se ilusionaba. 

La negativa principal fue el hecho de encontrarse en el grupo de la muerte. España, Brasil, Francia, Irán y Egipto completaban el Grupo A. Serbia sabía que le iba a ser duro clasificar, por lo menos, tercero.

Y así fue, porque a pesar de tener un gran arranque frente a Egipto, venciéndolo por 21 puntos, Serbia no pudo en los duelos claves del grupo, perdiendo contra España, Francia y Brasil. De esta manera, Serbia clasificó cuarta a los octavos, teniendo la obligación de enfrentar a un equipo durísimo que venía invicto, como lo era Grecia

Con todas las apuestas en contra y todos los pronósticos en favor de los griegos, Serbia fue a jugarle de igual a igual a su par en la arena madrileña. Con mucho ímpetu y destreza, aspectos por los cuales se destaca Serbia, igualó en los primeros dos cuartos y ya en el complemento, los del sur de Europa sacaron chapa con sus interiores, Bjelica y Bogdanovic. Sacó diferencia en el tercer cuarto y en el cuarto lo liquidó, dejando afuera a un invicto por 90 a 72. Asomaba la ilusión. 

Con la victoria en el bolsillo y las emociones a flor de piel, los dirigidos por Djordjevic se encontraron con Brasil en cuartos. Este fue el partido que marcó un antes y un después en el mundial de los europeos. Serbia dominó tanto física, deportiva y psicológicamente el partido, superando a su rival en todos los aspectos. Con Teodosic como figura encestando 23 puntos, Serbia ganó todos los cuartos y venció a los latinoamericanos por 84 a 56, revirtiendo significativamente lo sucedido en fase de grupos. 

Serbia comenzaba a acercarse al juego que mantuvo en épocas pasadas. Un juego aguerrido abajo del aro, sistemático, correcto y prolijo, moviendo el balón y generado ese pase extra que desembocaba en una canasta sencilla. Con una gran defensa, que incluía en el paquete presión y rapidez, los futuros subcampeones supieron demostrar un muy buen básquet. Y contra Francia no fue la excepción. 

Jugando como se explicó en el último párrafo escrito, los balcánicos jugaron un gran partido durante los primeros tres cuartos. Luego, Batum y compañía agarraron la famosa "mano caliente" y superaron a Serbia en el último cuarto por 10 puntos, cosa que no alcanzó, desembocando a los serbios en la gran final. ¿La figura de ese encuentro? Teodosic, una vez más, con 24 puntos en su haber. 

Uno siempre se pregunta lo mismo: ¿Como se le juega a Estados Unidos? Casi siempre la respuesta es la misma. Tener la pelota los 24 segundos, enfríar el partido, sacarle ritmo al rival para que, por lo menos, no te de una paliza para el recuerdo. Serbia creía posible esto, pero no fue lo que se vio en la cancha. 

El equipo empezó bien, usando las tácticas ya mencionadas. Pero apenas Estados Unidos recuperó el ritmo que a ellos les gusta (Contraatque y juego rápido), Serbia no supo que hacer. Terminó rápidas las jugadas, quiso jugarle de igual a igual, etc. Es decir, planteó mal un partido muy difícil de ganar. Y los norteamericanos no perdonaron. Estados Unidos venció por 129 a 92, coronandose campeón invicto. 

Teodosic, figura indiscutible de los europeos, supo ponerse al equipo al hombro y generar juego cuando las cosas no salían. El base que se desempeña en el CSKA de Moscú fue candidato a MVP del mundial e integró el equipo ideal del mismo, junto a Kyrie Irving (EEUU), Nicolas Batum (Francia), Kenneth Faried (EEUU) y Pau Gasol (España). 

Los de Coach K se llevaron el oro, pero Serbia hizo demasiado como para merecer más. El futuro de este jóven equipo (promedio de 26 años) es prometedor, ya que tiene figuras próximas a pisar fuerte en el plano internacional. Gran mundial, mejor futuro. 

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