El Coloso del Parque su hogar, la hinchada su familia
Foto: Somos Leprosos

Rosario es la cuna del fútbol, no solo nacional, sino internacional, de allí surgieron una camada de jugadores que cambiaron la historia del deporte. Y uno de los clubes más imponentes del interior de la República Argentina festeja un nuevo aniversario: Newell's Old Boys, desde su fundación en el año 1903 marcó un antes y un después.

“El Coloso”

La primera cancha fue en el año 1905, situada entre las calles Humberto Primero y Boulevard Avellaneda, situada al noroeste de la ciudad de Rosario. Los terrenos fueron conseguidos por Claudio Newell, hijo del fundador del club Isaac Newell. Fue el escenario de los primeros partidos en aquel momento de la Liga Rosarina.

En el año 1907 y, gracias a la gestión de aquel momento del Intendente de la ciudad, Nicasio Vila, cedió uno terrenos en la Avenida Provincias Unidas, San Luis y La Rioja y la cancha se trasladó al vértice oeste.

El 23 de Julio del año 1911, se inauguró lo que hoy conocemos el Parque de la Independencia, ubicado en el corazón de la ciudad rosarina. El estadio cuenta con una estructura al estilo británica, y ya han pasado más de cien años y definitivamente es el lugar en el club se siente más identificado.

En 1918 fue la primera ampliación, con una tribuna de hierro y otra de madera, se dio lugar para 3.000 personas más llegando a la capacidad total de 10.000 espectadores. En la década del 20 construyó la cabecera norte.

Ya para el año 1930 la capacidad se aumentó a 30.000 personas, la gran mayoría de sus tribunas de cemento. La década de 90 fue la más difícil para el club, a pesar de ello, la institución elevo su capacidad a 38.011 espectadores, gracias a la construcción de dos nuevas tribunas. Se adoptó en aquel entonces el nombre de “Coloso del Parque”, mientras que la popular sur y la platea superior pasaron a llamarse “Diego Armando Maradona”.

En el 2009 y con la iniciativa de sus propios hinchas, el nombre de estadio cambio: “Marcelo A. Bielsa” y, a la histórica platea oeste, la visera, como “Gerardo Daniel Tata Martino”.

La última remodelación fue hace tres años atrás, cuando se construyó una “mini” tribuna debajo de la platea “Gerardo Martino”. Con esto se amplió la capacidad para 2.000 personas más, así culminando el total de 42.000 espectadores.

El Coloso del Parque fue partícipe de la Copa Mundial de Fútbol Juvenil 2001. Y hace 5 años, fue sede de la Copa Mundial de Rugby Juvenil 2010.

“La Hinchada Más Popular”

Newell's Old Boys cuenta con una de las mejores aficiones del fútbol, según el Diario Marca de España: “es una de las hinchadas más entregadas en Argentina para dar fuerza a los suyos en los momentos más difíciles”. Además, en cada víspera del clásico de la ciudad ante Rosario Central, sus hinchas se reúnen en un Banderazo con motivo para demostrar su apoyo y su afecto hacia el club en modo de aliento. También, cada 21 de julio se festeja el Día del Amigo Leproso; con la idea de colocar afiches en las calles de Rosario.

En la Copa Libertadores de 2013, la Confederación Sudamericana de Fútbol decidió otorgarle el título de “Club con mejor asistencia de público” sin haber llegado a la final de dicho certamen. Con un promedio de 41. 474 espectadores por encuentro, siendo hasta el año 2015 el único club del interior en obtener dicho galardón.

“Leprosos”

Todos los hinchas y futbolistas del club, son conocidos bajo el apodo de Leprosos, debido a que a principios del siglo XXI fueron invitados a celebrar un encuentro a beneficio de los enfermos de lepra en el Hospital Carrasco, frente a su clásico rival Rosario Central. Dicha invitación, fue aceptada sin dudarlo, a cambio, el equipo de las cercanías al Río Paraná no aceptó y se los calificó como Canallas. El apodo, con el trascurso de los años, tomó gran magnitud que ya es como un emblema de la institución y algo que caracteriza tanto a los hinchas como a los jugadores que pasan por ella.

“… Soy de Newell's Old Boys porque brilló”

El himno del club fue compuesto a principios del siglo XX por Francisco Sapietro, eslabón de una familia rojinegra de nacimiento, en el equipo fue delantero. Decidió convocar a dos amigos suyos, Vacaro y Montiroli, con la idea de componer “para el glorioso unas letras que simbolicen amistad y lealtad”. Así surgieron dichas estrofas del himno, con el objetivo de simbolizar pasado y presente de la institución:

“Por eso soy de Newell's Old Boys

porqué brilló, paseó y sentó con hidalguía

su calidad, fútbol verdad

laurel triunfal que es el causal de mi alegría”.

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