Cara y Cruz
Fede festejando; Dátolo también: cuando Tigre logró la ventaja, atentó contra sí mismo (Fotomontaje).

Cara y Cruz

Tigre es uno de los equipos más goleadores de la Superliga y, en contrapartida, es el que más goles recibió en su valla. Los cambios de arquero no funcionan y el Matador no gana a pesar de convertir.

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Nicolás Diz

Si bien el fútbol es mucho más que estadísticas, los números explican, en buena parte, los momentos y el contexto de cada equipo. En esta Superliga, que tiene a Tigre herido por el promedio y sin reacción. No obstante, mantiene una tendencia desde el inicio con Cristian Ledesma y que continúa, ahora con Mariano Echeverría al mando: es un equipo que convierte mucho, y al cual también le anotan con facilidad. 

Los primeros tres partidos del Matador en el certamen fueron empates 2-2: San Lorenzo, Colón y San Martín de San Juan. En los tres, estuvo en ventaja y terminó ganando apenas una unidad, sin poder liquidarlos y sufriendo los desajustes defensivos que costaron puntos que se están lamentando y que provocan este lugar en la tabla.

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El poder goleador del cuadro de zona norte es elocuente: lleva 24 conquistas, siendo Federico González el máximo artillero, con siete festejos (anoche anotó su primer doblete en Tigre), seguido por Lucas Menossi (3), Hugo Silveira (3), Lucas Janson (2), Walter Montillo (2), Juan Cavallaro (2), Diego Vera (2), Diego Morales (1), Carlos Luna (1) y el restante, en contra. Entre volantes y delanteros, se reparten los goles en el campeonato. Sin embargo, hay un dato preocupante: González, el máximo artillero, solo una vez anotó y Tigre ganó, que fue ante Belgrano. Sus otros tantos solo han servido para empatar (San Lorenzo, Lanús y Banfield) o descontar en una derrota (Boca y Goody Cruz).

Tigre recibió 9 goles en 3 fechas. Ni Guruceaga ni Marinelli han respondido.

El buen nivel de los atacantes se ve claramente contrarrestado por la labor defensiva: tigre es el equipo más goleado de toda la Superliga, con 34 tantos recibidos. En apenas tres fechas que van de 2019, el arquero de turno ha ido nueve veces a buscar la pelota al fondo de la red. Echeverría cambió a Gastón Guruceaga, refuerzo del verano, para devolverle el puesto a Gonzalo Marinelli. Ninguno funcionó, al igual que tampoco fue regular Augusto Batalla en el semestre anterior. No hay vallas invictas desde la fecha 8, el debut del Flaco (victoria 1-0 a Estudiantes), y solo en tres de los 18 partidos de la Superliga, Tigre mantuvo su arco en cero. Por supuesto no toda es responsabilidad de los guardametas: no se ha conformado nunca una línea defensiva confiable, y en cuanto a los refuerzos, Gerardo Alcoba (que ayer cometió un penal en la última jugada del primer tiempo, cuando Tigre estaba 3-2 arriba) está en deuda, al igual que Ignacio Canuto y los laterales: el DT ensayó con Matías Pérez Acuña y Lucas Rodríguez a los costados, y también con Martín Galmarini y Diego Sosa. No hay 4 ni 3 que sea indiscutido.

En un equipo tan desequilibrado en sus líneas, son factibles estas estadísticas: Tigre tiene tantos goles como Defensa y Justicia, Boca y River, pero una defensa más vulnerada que las de Argentinos Juniors y Belgrano, los colistas del torneo. Así, no hay promedio que resista.

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