Vergüenza y eliminación
Marinho con la pelota, la figura del partido. | Fuente: Santos FC Oficial 

Se terminó la mentira. Boca dio vergüenza frente a Santos mostrando una actitud atípica que mancha la historia del xeneize. Se vio un equipo sin temperamento, sin capacidad de rebeldía, que poco ofreció acorde a lo que representa la camiseta de Boca.

El resultadismo le hizo creer a la gente de Boca Juniors que no hace falta generar fútbol para ganar la Copa Libertadores. Y evidentemente, esto no es así.

¿Quién dijo que a Boca no le gusta el buen juego? Si el máximo ídolo del club es ni más ni menos que Juan Román Riquelme. Un Riquelme que si pretende ser el mismo emblema tanto dentro como fuera de la cancha, deberá aprender de los errores. No solo el plantel sin actitud ni personalidad debe ser señalado, sino también una dirigencia que nunca ofreció incorporaciones encontrándose con una economía europea que dejó la presidencia anterior.

Por otro lado, Miguel Russo. El director técnico de Boca Juniors volvió a equivocarse con el planteamiento y los cambios. No actuó a tiempo ante la nefasta actuación que estaba ofreciendo el grupo. Un conjunto argentino totalmente superado en el desarrollo del partido.

La ausencia de Cardona es imperdonable. El capricho del “voluntarioso” Soldano y la persistencia con la titularidad de un Salvio que hace rato no muestra un digno nivel, dilapidan lo logrado por el DT desde su llegada en marzo. Además, hay jugadores como Jara que no pueden ni ponerse la casaca azul y oro. Otros, deberán ser evaluados. Pero esos que tienen que estar bajo la lupa, no son pocos.

Boca, uno de los clubes más grandes del planeta, necesita mostrar un buen juego. Ser protagonista siempre, atacando y poniendo garra. El resultadismo para Alfaro. Boca es muy grande como para seguir sosteniendo versos y mentiras. El segundo puesto es para otros, no para Boca Juniors.

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