Un solitario gol de Puncheon acerca al Crystal Palace a la salvación

La Premier League se acaba y los puntos a estas alturas del campeonato se pagan más caros que nunca. Y bien lo saben Crystal Palace y Aston Villa, que se veían las caras en una importantísima 34ª jornada marcada por el recuerdo un año más a todas las víctimas de la tragedia de Hillsborough.

Con un Selhurst Park lleno hasta la bandera y el empuje de los siempre fieles Holmesdale Fanatics desde la grada, los de Toni Pulis comenzaban el encuentro con los alicientes necesarios para sellar cuanto antes la permanencia en la máxima categoría del fútbol inglés.

Sin embargo, los villans fueron los primeros en adueñarse de la posesión del balón gracias sobre todo a la pareja Westwood-Delph, muy participativa pero al mismo tiempo errática en los pases en largo. Mientras Agbonlahor se dejaba caer con cuentagotas en la zona media del campo, Holt apenas entraba en juego ante la atenta mirada de los siempre eficientes centrales eagles.

Lesión de Dikgacoi: contratiempo para el Crystal Palace

Cuando apenas se había cumplido un cuarto de hora de partido, el centrocampista sudafricano Dikgacoi tuvo que retirarse del campo por un problema muscular. Esta inesperada lesión obligó a Pulis a reestructurar el equipo, dando entrada a Chamakh y retrasando a la posición de mediocentro a Ledley, hasta ese momento compañero de ataque de Cameron Jerome.

Las ocasiones velaban por su ausencia y los balonazos de uno y otro conjunto se sucedían en prácticamente todas las jugadas. Puncheon desde la banda izquierda y Bolasie desde la derecha eran los jugadores más incisivos del Crystal Palace, que carecía de empaque y pegada en los metros finales. Tanto que casi se lleva un susto. El defensa irlandés del Aston Villa, Ciaran Clark, pudo abrir el marcador en el minuto 20 con un cabezazo despejado por Jerome en la línea de gol.

Posible penalti sobre Bolasie

A raíz de una gran jugada ensayada por el Crystal Palace e iniciada desde un saque de falta llegó el momento más polémico de la primera parte. Un fenomenal pase al hueco de Puncheon en la frontal del área encontró a Bolasie, que caía al suelo por un posible pisotón de Holt cuando ya estaba armando el tiro para batir a Guzan. Pero Howard Webb, que sería protagonista más adelante, decidía no pitar nada.

Poco más darían de sí los primeros 45 minutos. Un cabezazo de Chamakh a centro de un participativo Mariappa pudo significar el tanto de la tranquilidad para los eagles antes del descanso, pero finalmente el delantero la tiraría fuera al estorbarse con Bolasie, que también llegaba para rematar el balón.

Ya en la segunda parte, la posesión del Aston Villa fue poco a poco disminuyendo y el Crystal Palace salía más agresivo y con más velocidad dispuesto a llevarse los tres puntos. Y así, en el minuto 53, llegó la mejor ocasión del equipo de Pulis. Cuando todo el Selhurst Park ya cantaba gol, Jerome golpeaba el larguero a menos de un metro de la portería.

La duda de Howard Webb

El árbitro inglés protagonizó el momento más esperpéntico y polémico del encuentro al cambiar de decisión cuando ya había señalado una pena máxima a favor del Crystal Palace. Sin embargo, la repetición demostraba que el centro de Puncheon no había golpeado el brazo de Clark.

Pero a pesar de esta falsa esperanza los eagles no dejaron de asedir la portería de Guzan, que vio cómo Puncheon, el jugador más en forma del Crystal Palace, adelantaba a su equipo con un fenomenal tiro ajustado y la inestimable ayuda del palo. Después de un centro de Bolasie y con la sangre fría de los grandes delanteros.

El Aston Villa todavía iba a tener alguna opción para lograr el empate. Paul Lambert dio frescura a su equipo metiendo en el campo a Albrighton y a Weimann, que pudo asegurar un punto valioso para los villans con un remate de cabeza de no ser por la magistral intervención de Speroni.

Ya no quedaba tiempo y Howard Webb pitaba el final del partido, o más bien indicaba el principio de la salvación de un Crystal Palace que se sitúa y siete puntos por encima del descenso a falta de solo cinco jornadas. 

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