Paulo Futre, lo que fue y lo que pudo ser
Paulo Futre con la Seleção. | Foto: goal.com

Paulo Futre, nacido en Montijo (Portugal) en 1966, es uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol portugués y mundial. Internacional desde los 17 años, campeón de Europa con el Oporto, campeón de Copa con el Atlético de Madrid, Balón de Plata... Su calidad como jugador es innegable, como también lo es que su carrera anda plagada de polémicas. Negarse a ser cambiado en pleno partido, negarse a jugar si no es con el '10' a la espalda y apuntar con una pistola a un jugador son algunos de los hechos más llamativos en la carrera de este jugador. Corta carrera, ya que se retiró con apenas 32 años tras varias operaciones en su rodilla derecha.

Con tan solo nueve años, Paulo Futre llamó la atención del Sporting de Portugal

Su carrera como futbolista ya comenzó de manera polémica. Con apenas nueve años jugó un torneo de 'fútbol 11' organizado por el Sporting con una ficha falsa, ya que solo podían inscribirse niños entre los 10 y 13 años. Su equipo llegó a la final, que se disputaba en el Estádio José Alvalade y Futre comenzó a llamar la atención del Sporting. Con diez años, vuelve a participar en este torneo, ya con su nombre, y más tarde va a Francia con la Seleção sub-11, donde es elegido mejor jugador del torneo. Ya con once años, y después de rechazar una primera oferta por ser demasiado joven, firma con el Sporting, el club que le vio nacer como futbolista.

Va a entrenar en barco desde su ciudad natal hasta Lisboa para entrenar todos los días y cada vez presta menos atención a sus estudios, hasta que los deja y comienza a trabajar con su padre. Hasta los quince años, que firma su primer contrato profesional con el Sporting. El 20 de enero de 1982 debuta en un amistoso con el equipo principal y con 17 años debuta en el campeonato nacional. Realiza una buena temporada y llama la atención del seleccionador nacional, Fernando Cabrita, y es convocado con la Seleção. Con solo 17 años debuta con la selección nacional frente a Finlandia, convirtiéndose en el jugador más joven en hacerlo. Vistió la camiseta de las 'quinas' 41 veces, marcando seis goles.

Toshack decide no contar con Futre y se marcha al Oporto

Toshack, entrenador del Sporting durante la temporada 84/85, le comunica al joven Paulo Futre que no cuenta con él. Fue entonces cuando apareció el Oporto ofreciéndole un gran contrato, que más tarde fue firmado por Futre. Fue en el Estádio das Antas, antiguo estadio de los dragones, donde el portugués se consagró como uno de los mejores futbolistas del momento, ganando muchos títulos, entre otros la primera Copa de Europa del Oporto. Esto ocurrió en 1987 en Viena, tras ganar 2-1 al Bayern de Munich, y Futre, con 21 años, pasó a ser el objetivo de los grandes clubes europeos. El Inter de Milán pujó muy fuerte por el portugués, y al parecer todo estaba hecho para su fichaje. Hasta que apareció alguien: Jesús Gil.

Por aquel entonces, Jesús Gil era candidato a la presidencia del Atlético de Madrid y este fichaje fue el segundo más caro de la historia en aquella época (la primera fue la de Maradona al Barcelona por más de cuatro millones de euros). Pinto da Costa, presidente del Oporto, y Futre pidieron cuanto quisieron y más. Y aquí es donde entra en escena el famoso Porsche amarillo. Paulo Futre le pidió a Gil un coche, un Porsche, y por si las elecciones salían mal, lo quería ya. Jesús Gil aceptó y lo acompañó al concesionario, donde solo había disponible un Porsche para entrega inmediata, amarillo. "Pase lo que pase en las elecciones, ya nadie me quita el coche", pensó Futre. Y ese coche se volvió el más conocido de la Península Ibérica durante los siguientes años.

Paulo Futre en el FC Oporto. | Foto: cezasahasi.net

Dos de los momentos más importantes de su carrera, ganar la Champions y jugar en el Atlético de Madrid, pudieron verse frustradas, ya que Paulo Futre, como todos los portugueses, tenía que hacer el servicio militar. El entonces Presidente de la República Portuguesa, Mário Soares, dio a Futre el estatuto de alta competición de élite, siendo el primer portugués en tenerlo, y le permitía atrasar su servicio militar ocho años. Aunque este estatuto tenía una cláusula: si Futre regresaba a Portugal, tendría que ir al ejército.

El ejército y las lesiones, sus peores pesadillas

En 1993, el Atlético de Madrid tenía una fuerte crisis y Futre no tenía otra elección que abandonar el club. En ese tiempo, existía una ley en la que si un jugador extranjero era vendido en invierno, solo podía jugar en un club de su país, con lo que Futre debería volver a Portugal y, por consiguiente, pasar el servicio militar. Entonces fichó por el Benfica y en seis meses debía ir al ejército.

Una gran temporada de Futre despertó el interés del Olympique de Marsella, que acababa de ganar la Liga de Campeones. En julio de ese mismo año firmó con el club francés y el estatuto de Soares volvía a tener valor. Finalmente, a los 30 años, Futre se salvó definitivamente de ir al ejército, aunque por un precio demasiado alto. Sus lesiones no le respetaron durante toda su carrera, y su rodilla fue una pesadilla durante su etapa como jugador. Fue por este motivo, los problemas físicos, por lo que se libró del servicio militar.

Paulo Futre en el Atlético de Madrid. | Foto: el-colchonero.com

Ya tenía problemas en su rodilla derecha cuando llegó a Francia, pero pasó los exámenes médicos y se convirtió en jugador del Olympique de Marsella. Por poco tiempo. Y es que el conjunto francés estaba inmerso en casos de corrupción y amaño de partidos. Una vez más, Futre debía salir de un club. Y apareció el Real Madrid. El jugador portugués rechazó a los blancos, ya que prefería ser un ídolo colchonero a un jugador más que pasó por ambos clubes, y finalmente fichó por el Reggiana, equipo italiano humilde de la Reggio Emilia, cerca de Parma. En su debut con el club italiano tuvo la lesión más grave de su carrera y estuvo más de diez meses de baja e incluso volvió a ser operado, por lo que no volvió a jugar hasta abril de 1995. Aún así, cuajó un gran final de temporada y ese verano fichó por el AC Milan, siendo el primer jugador portugués en jugar con el club rossonero.

Tras varias operaciones jugó en Francia, Italia, Inglaterra y Japón

Seis semanas después, Futre tuvo que volver a ser operado y, con apenas 29 años, muchos hablaban de una posible retirada. Pero el portugués se recuperó a tiempo para jugar un partido oficial con el Milan y ganar el scudetto. Ese mismo verano acababa contrato con los italianos y se marcha a la Premier League, al West Ham, con una cláusula en su contrato que rezaba que Futre tenía que jugar con el '10' a la espalda. Pero llegó el primer partido de liga, contra el Arsenal en el antiguo Highbury, y en su camiseta lucía el dorsal 16, con lo que el portugués se negó a jugar. Y no volvió a hacerlo hasta resolver el problema y vestir el '10', jugando grandes partidos en el fútbol inglés, aunque su nivel, tras varias operaciones, bajó considerablemente.

Paulo Futre en el West Ham. | Foto: dailymail.co.uk

A los 30 años, Paulo Futre cuelga las botas y pasa a ser nombrado embajador del Atlético de Madrid. Un día, Futre se volvió a vestir de corto para entrenar con el Atlético y maravilló a Radomir Antic, con lo que Futre volvió a jugar con la camiseta colchonera algunos partidos más hasta final de temporada. Ya con 32 años, Futre se marcha a Japón para acabar su carrera en el Yokohama Flugels.

A pesar de fumar desde temprana edad, de sus varias y graves lesiones, y de ser uno de los jugadores más polémicos del mundo del fútbol, Paulo Futre fue, es y será uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol portugués y mundial.

VAVEL Logo