Debacle en Dinamarca
Las caras de los jugadores, un poema tras la derrota en Dinamarca. Toca remontar en Old Trafford (Foto: BBC)

Van Gaal lo definió bastante bien después del partido: "Es la ley de Murphy". El preparador del United se refirió al enunciado que trata de explicar los hechos acontecidos en todo tipo de ámbitos. A grandes rasgos, se basa en la siguiente frase: "Si algo puede salir mal, saldrá mal". Básicamente eso fue lo que ocurrió en Dinamarca. Esta vez, ni los suplentes que fueron incluidos en el once inicial supusieron ningún revulsivo para enmendar en la Europa League las llagas de la Premier. 

Y es que la ya difícil temporada de los red devils se tornó aún más oscura tras su estreno esta temporada en la segunda competición europea por importancia. El Midtjylland danés avergonzó al conjunto inglés en una tarde para olvidar. La parte positiva reside en que el Manchester consiguió un tanto fuera de casa, siempre tan importante en eliminatorias de ida y vuelta, lo que un simple (y a la vez tan complicado) 1-0 en Old Trafford le bastaría para seguir adelante.

Superado en muchos momentos del partido por un equipo que por historia y plantilla es a priori mucho menor, esta fue una demostración más de que este año no es el del United; y este United, no es el club ideal para Van Gaal. La destitución, según cuentan medios británicos, planea sobre la cabeza de los encargados del club. Queda saber si esa decisión se tomará antes o después de la vuelta de esta eliminatoria. Si se diera el segundo caso, una remontada podría salvar de nuevo los muebles durante unos días al técnico holandés.

Van Gaal, que se encuentra al filo de la navaja, obsrvó muy precoupado el partido de los suyos (Foto: Sky Sports)

El Manchester está desesperado, y no puede permitirse jugar (y mucho menos tirar) como si nada esta competición. Al fin y al cabo, ganar este torneo es la ruta más fácil que tienen los ingleses para acceder a la Champions League del próximo año. Pero entre la falta de confianza y las lesiones las cosas no marchan. Hasta 13 jugadores de los red devils están lesionados o ultimando su puesta a punto para volver al terreno de juego.

Para colmo de males, en el calentamiento previo al partido en Dinamarca, David De Gea se lesionó y tuvo que entrar por él de urgencia el guardameta argentino Romero. El modesto Midtjylland, que en la fase de grupos fue vapuleado por el Nápoles por un global de 9-1 en ida y vuelta, se limitó a aprovechar sus ocasiones e hizo del orden defensivo su mejor fortaleza. Con un once titular prácticamente desconocido para el aficionado medio (tan solo Kristoffer Olsson pasó muy brevemente por la Premier, haciendo escala en el Arsenal) los daneses fueron capaces de poner en apuros al que es el club más rico del mundo.

La primera mitad debió resultar durante grandes porciones de tiempo un éxtasis para los aficionados locales, muy animados durante los 90 minutos. Ya antes del minuto 40, Romero tuvo que realizar un par de paradas clave que mantuvieron a los visitantes en la pomada. Hansen, que se quedó completamente desmarcado, tuvo un cabezazo en el minuto 11 que estuvo muy cerca de cruzar la línea de gol, pero los reflejos de Michael Carrick ayudaron a solventar el contrapie que sufrió Romero en esa jugada. En el 36, Kadlec se quedó cara a cara con el portero argentino, que aguantó muy bien el avance del rival y consiguió hacer una parada antológica.

Con la defensa del United hecha trizas por momentos y con un centro del campo sin ideas (no hubo ninguna compenetración entre Carrick y Herrera, lo que mermó la consistencia) el Midtjylland llegaba con asiduidad y el gol danés se mascaba en el ambiente.

Pero fue el Manchester quien se las ingenió para adelantarse en el marcador en el minuto 37, de manera casi casual. Memphis Depay recibió en el área un centro, pero se resbaló. Pero desde el suelo, consiguió golpear el balón para superar al portero local, Mikkel Andersen. La cara de los jugadores daneses era un poema, ya que habían concedido un gol ridículo, pero no se vinieron abajo en ningún momento. 

Tanto es así, que de nuevo el dominio de las ocasiones fue de los escandinavos. Y solo cinco minutos más tarde, a falta de segundos para el 45, Pione Sisto logró lo que tanto tiempo llevaban buscando, el gol. Instantes después del tanto el árbitro pitaría el final de la primera mitad.

Pione Sisto celebra con los suyos el gol del empate (Foto: Sky Sports)

Tras la reanudación, la acción continuó en la misma tesitura con la que se dejó antes del descanso. Sisto forzó a Romero a hacer una gran parada en el 55. Posteriormente llegaron dos aisladas ocasiones muy buenas para el United que fueron desaprovechadas por Mata y Lingard respectivamente. El suplente Paul Onuachu volvió a poner en aprietos al portero visitante, cuyos guantes tuvo que cambiar tras percatarse que tras aquella ocasión no volvían a sostener el balón con la misma agilidad que antes.

Olsson tuvo a falta de 15 minutos para el final un cabezazo que se fue por centímetros del travesaño de Romero. Pero un par de minutos más tarde, en el 77, Onuachu volvió a la carga. Y esta vez con éxito. Un balón perdido por Mata permitió al corpulento delantero tener el tiempo suficiente para girar, disparar y marcar el gol de la victoria a través de las piernas del jovencísimo Donald Love. Para entonces, el pánico en las caras de los jugadores del United era real.

Pero el partido ya iba en una dirección muy cómoda para el Midtjylland, que simplemente tuvo que dejar pasar los minutos para llevarse el encuentro. Los visitantes, como dijo Van Gaal, cayeron en su visita a Dinamarca en la 'Ley de Murphy'. La semana que viene, en Old Trafford, no puede existir esa posibilidad si quieren remontar la eliminatoria. Y si el propio Van Gaal quiere salvar su puesto.

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