EVASIÓN SIN VICTORIA
EVASIÓN SIN VICTORIA

EVASIÓN SIN VICTORIA.

La realidad suele ser más increíble que la ficción, y sobre todo más cruda. A estas alturas deberíamos tener claro que una cosa es la pastilla y otra el envoltorio y que muchas veces, por autocomplacencia o ceguera propia o provocada, solo nos fijamos en la superficie.

Todos recordamos Evasión o Victoria, y si no ya están rescatándola del olvido para pasar una tarde lluviosa, y de paso ven la mítica La Gran Evasión con el gran Steve Mcqueen, película con la que guarda varias similitudes.

Se ha dicho tradicionalmente que Evasión o Victoria es  una versión más amable del que se conoció como El Partido de la Muerte.

1941, plena guerra mundial: Kiev está ocupada por el ejército alemán. Un empresario checo amante del fútbol, al que los alemanes respetan su negocio por su origen germano, y en cuya panadería suelen reunirse los lugareños como punto de encuentro para buscar trabajo, decide formar un equipo de fútbol.

La liga de fútbol se ha truncado en plena temporada por una invasión provoca el alistamiento de varios jugadores de Kiev, quedando el resto en labores de ayuda civil para la defensa de la ciudad.

El checo contrata como barrendero al portero del Dinamo de Kiev, y a partir de ahí forma un equipo en el que junta hasta 8 jugadores del Dinamo y 3 del Lokomotiv.

Ha nacido el FC Start, un equipo con mucha clase pero mal alimentado que se apunta a una liga local. No tardan en llegar los resultados. El talento es el talento.

El 7 de julio de 1942, el FC Start juega su primer partido, gana por 7-2; se suceden las victorias contra los equipos de las guarniciones militares: rumanos, húngaros, alemanes son derrotados y goleados por los ucranios.

La administración alemana barrunta que las victorias del FC Start pueden inspirar a los ucranianos y disminuir la moral de sus tropas.

El equipo  de la Luftwaffe, tras una derrota por 5 a 1 pide la revancha, que se disputará en el estadio Zenit.

Un oficial de las Waffen-SS es designado árbitro. Muchas fuentes anónimas advierten al FC Start de represalias si no pierden contra los alemanes. Se niegan a figurar con el saludo nazi antes del partido. El equipo juega como siempre pero recibe más palos que nunca. Al descanso, el FC Start gana 3-1. Al final del partido, con un 5-3 a favor, Klimenko, un defensor, toma la pelota, pasa la defensa del equipo alemán y sortea al portero. En lugar de meter gol, se da la vuelta y lanza el balón al público enfervorizado. El estupefacto árbitro de las SS hace sonar el silbato de final antes de cumplirse los noventa minutos de juego.

Una semana después, el FC Start vence nuevamente a Rukh, por un incontestable 8-0. Poco después un número de jugadores del FC Start son arrestados y torturados por la Gestapo, supuestamente por ser miembros de la NKVD (el Dinamo era el club de la policía soviética). Uno de los jugadores arrestados muere durante el interrogatorio. El resto es enviado a los campos de concentración de Syrets. Los supervivientes serán los responsables de la popularización de esta historia soviética en la cultura popular.

El Partido de la Muerte se rememora en 1958, con el artículo El último duelo en el periódico Evening Kiev. Al año siguiente, se publica un libro, donde se narra la historia del FC Start en su lucha contra los nazis. Dos películas - Tercer Tiempo (Mosfilm, 1964) y El Partido de la Muerte consagran la historia otorgando marchamo romántico y de leyenda al relato. Un monumento escultórico se erige en el estadio Zenit de Kiev, que pasa a denominarse el estadio Start en 1981. La historia también inspira la película de John Huston Evasión o victoria, también de 1981.

Con la caída de la Unión Soviética, el halo de tragedia y romanticismo empieza a desvanecerse, para engordarse el mito propagandístico. Parece claro que el partido se disputó, que el Start ganó y que cuatro jugadores de Dinamo de Kiev murieron fusilados… lo cual no es poco.

En pleno conflicto ruso ucraniano el último superviviente de ese partido recibe a una periodista en su casa de Kiev, es un recogepelotas hijo de uno de los jugadores, entonces tenía 8 años: “No hubo patadas, nadie dijo a los jugadores que tenían que perder; hubo momentos muy tensos, pero sólo porque el partido fue intenso, con una gran remontada”. Luego muestra una foto de ambos equipos posando juntos y sonriendo. Un ambiente distinto al narrado años antes por el Pravda que asimilaba el encuentro a una acción de guerra, o a la película del 63 y su dramática escena de las  amenazas de muerte de un oficial alemán durante el descanso y el heroísmo de los jugadores locales que desafían a las fuerzas de ocupación y mueren fusilados esa misma noche.

Continúa: “después del partido volvimos a casa y lo celebramos; unos días más tarde, incluso se jugó otro partido; las detenciones llegaron después”. Según el periodista deportivo e historiador ucraniano Valentin Scherbachov: “El partido de la muerte, como tal, no existió; se disputó una serie de encuentros que siempre ganaba el equipo local, lo que provocó que en 1942 el nuevo comandante local prohibiera los partidos para evitar el descrédito de las fuerzas que ocupaban la ciudad de Kiev”.

Los jugadores detenidos y fusilados lo fueron por su pertenencia al NKVD, la policía secreta soviética, de la que El Dinamo era una estructura. La víctima primera que murió torturada, según el libro italiano I piedi dei Soviet (Los pies de los Soviet), del escritor Mario Alessandro Curletto, fue porque la Gestapo quería saber si entre los jugadores había miembros de la resistencia capaces de realizar tareas de sabotaje y espionaje. El jugador Nikolai Korotkich, había sido detenido aparte y murió como resultado de las torturas porque La Gestapo habría descubierto que era miembro del Partido Comunista; parece ser que una foto suya uniformado resultó incriminatoria para corroborar su pertenencia al NKVD.

A día de hoy El Partido de la muerte sigue levantando polémica en un ambiente de propaganda y contra propaganda entre rusos y ucranianos.

El estreno de la película rusa Match, narraba de nuevo el partido,  con el matiz de que los personajes que hablan en ucraniano son presentados como colaboracionistas. La película, fue subvencionada por el  Ministerio de Cultura y del Fondo de Apoyo Económico a la Cinematografía de la Federación Rusa.

Según denuncias de intelectuales ucranianos El cartel que anunciaba la película contenía dos mensajes. Debajo del título de la película se lee: “La victoria es nuestra”. Y en la parte inferior la leyenda: “Creemos en la victoria de la selección rusa en la Euro 2012”, dicha Eurocopa se celebró en Polonia y Ucrania…

En la película, los colaboracionistas locales llevan una banda amarilla y azul (los colores de la bandera ucraniana) en el antebrazo, cuando parece ser que era blanca en origen, además de insinuar que los que actuaron como informadores se libraron de los fusilamientos, lo cual ha provocado que la película haya sido llevada al Tribunal de los Derechos Humanos y denunciada por aquel niño recogepelotas que citábamos más arriba…

Lo único seguro de todo esto es que desgraciadamente el fútbol y su instrumentalización como arma propagandística representan, sin duda, un arma muy peligrosa que, sabia y perversamente disparada, sabe cómo herir con eficacia, moldeando la mente humana y recolectando los peores frutos posibles: el odio, la confusión y el rencor.

VAVEL Logo