El United puso los goles y el Arsenal, el fútbol

El Manchester United se ha impuesto por 1-3 al Arsenal en el Emirates Stadium, en un encuentro en el que el conjunto londinense fue superior de principio a fin, pero el equipo de Mourinho estuvo mucho más acertado en los últimos metros.

El United puso los goles y el Arsenal, el fútbol
Fotografía: Manchester United
Arsenal
1 3
Manchester United
Arsenal: Cech; Koscielny, Mustafi, Monreal; Bellerín, Xhaka, Ramsey, Kolasinac; Özil, Alexis; Lacazette
Manchester United: De Gea; Lindelöf, Smalling, Rojo; Valencia, Matic, Pogba, Young; Lingard, Martial; Lukaku
MARCADOR: 0-1, min.4, Valencia. 0-2, min.11, Lingaard. 1-2, min.48, Lacazette. 1-3, min.63, Lingaard.
ÁRBITRO: André Marriner amonestó Marcos Rojo (min.58), Hector Bellerín (min.72), Paul Pogba por roja directa (min.74), Koscielny (min.87), Ander Herrera (min.89), Alexis Sánchez (min.89).

El encuentro comenzó con un ritmo elevado de intensidad, y con el Arsenal llevando la iniciativa en el juego, y dominando la pelota, ante un Manchester United, que como en otros partidos ante equipos grandes de la Premier League, estaba abogando por mantenerse replegado, e intentar salir al contraataque. Aunque pocos se podían imaginar el éxito que iba a tener esa estrategia, cuando los red devils que hoy estaban jugando con una defensa de tres, se pusieron por delante en el marcador a los cinco minutos de juego, por medio de Valencia, tras una pared con Paul Pogba, y que pocos minutos después con su rival ya metido en harina, iba a duplicar su ventaja en un gran contraataque, que resolvió sin miramientos, Lingaard delante de Cech, tras otro error infantil del conjunto rojiblanco. Tras el segundo tanto, el equipo de Arsene Wenger trató de darle una marcha más al juego en intensidad, y empezó a realizar una gran presión sin balón, tratando de asfixiar la salida de balón de su oponente con un éxito medio, y volcándose con todo el equipo en las fases de ataque posicional cuando recuperaba el balón.

El United encarriló el partido y se echó a dormir

De este modo, el cuadro de la capital empezó a generar un cierto peligro sobre la portería de David De Gea, a pesar de su escasa elaboración en los últimos metros, y consiguió forzar una serie de errores en el rival en los últimos metros. Que le obligaron a jugar mucho más en largo, y a comprometer mucho más su control sobre el juego. El parón que se produjo cuando Lingaard quedó tendido sobre el verde del Emirates, pareció rebajar el nivel de intensidad de los locales, y en cierto modo lo hizo, pues estos empezaron a dominar el esférico con mucha más serenidad, y de esa forma consiguieron elaborar con muchísimo más peligro y continuidad. Los visitantes se mantenían agazapados en su campo, y dadas las circunstancias y el asedio de los gunners no tenían el menor interés en tener el balón, que únicamente requerían, para salir al contraataque.

En los últimos minutos del primer tiempo tras un aluvión de llegadas y ocasiones del Arsenal, el United consiguió salir de su área en algún momento. Aunque esto no consiguió frenar a su oponente, el cual se estaba topando con una defensa inexpugnable y con un guardmeta muy atento, a pesar de lo claros que estaban siendo sus intentos de recortar distancias y reengancharse al partido. Pasaban los minutos, y a pesar de que estabamos viendo la mejor versión del conjunto dirigido por Arsene Wenger en mucho tiempo, los visitantes consiguieron llegar con vida al descanso, a pesar de que no volvieron a terminar una jugada desde que anotasen el segundo gol.

Una hora le duró la esperanza al Arsenal que murió con las botas puestas

El segundo tiempo comenzó con un tempranero gol de Lacazette, que fusiló a placer a De Gea, tras un balón picado que le dejó franco Aaron Ramsey. A partir de allí, el partido se abrió y el actual campeón de la Europa League  estaba gozando de oportunidades a la contra, aunque el dominio del juego no dejó de ser los locales, que estaban elaborando con muchísima más continuidad y muchos más espacios, y que se estaban topando con un De Gea cuya actuación estaba la categoría de imperial. Viendo que su equipo se estaba viendo superado, y que el origen de ese dominio aplastante al que estaba sometido, estaba en el centro del campo, donde Matic estaba desasistido por un Pogba que solo aparecía en escena cuando el equipo recuperaba el balón, y superaba la línea de presión rival, Mourinho decidió adelantar las líneas de presión, y poner a calentar a Ander Herrera, que acabaría entrando y ayudando al equipo a mantener la posesión en algunos tramos al final.

De esa forma, el técnico portugués si que encontró la solución para taponar la hemorragia, y fruto de ello, logró encarrilar el partido por medio de Lingaard, que empujó a portería vacía, un pase de la muerte de Pogba, tras una gran jugada de Pogba, en la que lució su poderío físico, deshaciéndose de tres oponentes, para dejar solo a Lingaard. Con ese tanto, volvió a retroceder las líneas de presión, que prácticamente estaba fundiendo en una, manteniendo a Lingaard, Pogba y Lukaku descolgados, para salir al contraataque. El Arsenal lo siguió intentando, llegando con peligro, y terminando muchas de las jugadas, aunque la distancia en el marcador había supuesto un golpe psicológico muy duro, para un equipo que además, estaba empezando a notar el desgaste físico que había supuesto una hora de asedio.

En los últimos minutos de juego, el conjunto londinense bajó su intensidad, y el United a pesar de estar con 10 por la expulsión de Pogba que se va a perder el derby de Manchester de la semana que viene, pudo jugar mucho más cómodo, realizando fases de posesión larga, para desesperación de un oponente que perdía la esperanza y la energía al mismo tiempo. Aún así, la tónica del partido siguió siendo la misma, debido a la falta de constancia de los red devils a la hora de cerrar el partido de una forma mucho más cómoda. Los de Wenger seguían asediando la portería contraria, e incluso creando ocasiones de peligro, a pesar de que tenían muy pocas posibilidades de puntuar, pero pese a todo, nunca dejaron salir jugando desde atrás, ni de atacar, y así murió el encuentro en el que el Arsenal perdió la plaza de Champions, y el United le metió presión al Manchester City que juega mañana.