Jugadores de Época (VI): Antoni Ramallets
Ramallets, toda una institución para el barcelonismo (Foto: FC Barcelona).

Antoni Ramallets i Simon (Barcelona, 1 de julio de 1924) es, sin duda alguna, una de las grandes leyendas en la portería del FC Barcelona. Con cinco Trofeos Zamora a sus espaldas y un extenso palmarés a nivel colectivo, el “Gato de Maracaná” es posiblemente uno de los mejores porteros de la historia del club catalán -quizás solamente superado por el actual meta culé, Víctor Valdés-.

Desde joven, Ramallets ya soñaba con ser portero de fútbol, priorizando este aspecto por delante de cualquier otro. Así, ya con quince años, compaginaba sus labores en la fábrica Casacuberta en la que trabajaba con las de parar los disparos de los rivales defendiendo la portería del Racing del Guinardó, club desde el que dio el salto al histórico CE Europa, gracias al interés mostrado por su dirigente, Vieta. Fue en esta entidad en la que firmó su primer contrato profesional -200 pesetas de la época al mes tenía como sueldo-.

Corría entonces el año 1942, cuando su paso por este club catalán finalizó debido a tener que realizar el servicio militar. La ciudad gaditana de San Fernando sería su destino para este tiempo, en donde conquistó subcampeonato de España de la Marina con el equipo de fútbol andaluz. Esto le valió para que le concedieran el traslado a Palma de Mallorca.

Ya en las islas, Ramallets fichó por el RCD Mallorca, en el que militó durante dos años (1944-1946). Su buen hacer bajo los palos de la escuadra bermellona le valió para que por fin el FC Barcelona pusiera los ojos en este robusto portero.

El comienzo en el Barça, nada fácil

En su llegada al FC Barcelona no convenció al cuerpo técnico por lo que Antoni fue cedido al Real Valladolid, que militaba por aquel entonces por la Tercera División española. Y fue en Pucela en donde comenzó la leyenda del guardameta, sobre todo cuando los vallisoletanos consiguieron el ascenso a la categoría de plata al vencer al Racing de Santander por 3-1, en un encuentro en el que Ramallets fue el gran protagonista.

Esa temporada -en especial ese duelo- precipitó su regreso al club catalán. Pero siguió sin tenerlo fácil. En total, más de un año estuvo sin adueñarse del marco del Barça, ya que Velasco era el portero fijo en las alineaciones blaugranas.

Una gravísima lesión de Velasco -en Vigo sufrió un desprendimiento de retina en un choque con Mecarle- le dio la posibilidad a Ramallets de comenzar a demostrar sus maneras al público barcelonista. Fue el comienzo de todo, el comienzo de una dictadura en la portería del FC Barcelona que duró desde 1948 a 1962, conquistando en este período seis ligas españolas, cinco Copas del Generalísimo, dos Copas de Ferias, dos Copas Latinas y el subcampeonato de la Copa de Europa de 1961, además de cinco Trofeos Zamora y la Medalla al Mérito Deportivo.

“Fue mi gran ocasión ya que aquella misma semana el Barça celebraba sus bodas de oro ante el Palmeiras y el Copenhague. Allí me gané la confianza de todos” reconocía Ramallets en una entrevista concedida a la entidad culé.

Clave en el “Barça de las cinco copas”

Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Tras esta delantera histórica inmortalizada en el tema Temps era temps de Joan Manuel Serrat, había un auténtico equipo de leyenda. Era el Barça de las cinco copas, aquel que en la temporada 1951-1952 conquistó la Liga, la Copa del Generalísimo, la Copa Latina, la Copa Eva Duarte y la Copa Martini Rossi.

En aquel once destacaba, lógicamente por la delantera mencionada anteriormente, pero se sostenía gracias a otros jugadores como Segarra, Biosca, Bosch, Gonzalvo III y por Antoni Ramallets, que realizó una campaña inolvidable.

La final de Berna, el peor recuerdo

Los años pasaban entre triunfos y derrotas, hasta que llegó una nefasta noche en la historia del FC Barcelona. Sucedió en el Wankdorfstadion de Berna, un 31 de mayo de 1961.

Aquel día, el FC Barcelona, tras haber eliminado al Real Madrid, se enfrentaba en la final de la Copa de Europa ante el Benfica portugués. Todo salió mal para los intereses barcelonistas en aquella final y el resultado final de 3-2 para los lisboetas es prueba evidente.

El Barça estrelló cuatro balones en los postes cuadrados -que se cambiaron a la sección cilíndrica tras esta final-, fue mejor que su rival pero no tuvo suerte, ni de cara al gol ni en defensa. Y es que, el que siempre estaba acertado, Antoni Ramallets, cuajó la peor actuación de su carrera. En apenas 3 minutos regaló un gol a su rival y se marcó un autogol que decantó el devenir de la final.

Tras este triste final, Ramallets decidió que era el momento de colgar los guantes, dejando atrás 473 partidos con la camiseta del FC Barcelona.

El hasta entonces mejor portero de la historia blaugrana recibió un merecido homenaje el 6 de marzo de 1962 en un duelo en el que se enfrentaron en el Camp Nou el FC Barcelona y el Hamburgo, imponiéndose el conjunto catalán por 5-1.

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