A vueltas con el sistema
Luis Enrique, a vueltas con el sistema. (Foto: Óscar Vázquez | La Voz de Galicia).

Finalizada la primera parte de la pretemporada y disputados dos partidos, las sensaciones que deja el Celta son las de un equipo en construcción. En esa búsqueda de la idea definitiva, Luis Enrique ha probado dos esquemas de base distintos. Por un lado el 1-4-5-1, que utilizó en la primera parte contra el Coruxo y en la primera hora en Oporto. Por otro el 1-4-3-3, usado en la segunda parte en Melgaço y en el tramo final del choque de O Dragão. Sistemas distintos, misma premisa. Líneas juntas. A partir de ahí buscar la solidez defensiva con muchas ayudas. Esa ha sido la principal intención del preparador gijonés en estas primeras semanas al frente del Celta.

Con tres centrales

Cuando Luis Enrique aterrizó, en Vigo se habló hasta la saciedad del modelo Barça, que se presuponía que intentaría implantar en el Celta. El 1-4-3-3 como sistema parecía fuera de toda duda. Sin embargo, en la primera probatura contra el Coruxo, el asturiano salió con un esquema de tres centrales, que repitió (durante más de una hora) contra el Oporto.

Un 1-5-4-1 de base, que puede derivar en fase ofensiva a 1-3-4-3. Tres centrales son el sello. A partir de ahí, carrileros largos que ocupan toda la banda y un centro del campo poblado, buscando apoyos, tanto en ataque como en defensa. En O Dragão el Celta se mostró sólido. Todas las líneas juntas, sin apenas espacio para que el rival juegue por dentro. Los celestes estuvieron cortos, defendiendo 30 o 40 metros de campo, lo que dificultaba la creación de ocasiones por parte portuguesa. No fue posible apreciar las virtudes del esquema en fase ofensiva, debido a que el Oporto dominó el ataque posicional durante la mayoría del partido.

Quizá sea porque la preparación física todavía es corta, o simplemente porque el técnico lo quiere así, pero lo cierto es que el Celta no salió a campo rival a presionar la salida del balón. Fernando iniciaba con facilidad el juego. La primera línea de presión celeste se situaba en la divisoria. Otra clara diferencia con el famoso modelo Barça. Debido a esto, las transiciones tras robo de los vigueses se iniciaban a 70 metros de la portería portista. Díficil misión para Charles jugar tan lejos del marco rival. Otro defecto del sistema podrían ser los carrileros. Encontrar el perfil de jugador idóneo para desempeñar ese rol no es fácil. Obviamente en plena pretemporada las prestaciones de los jugadores todavía no son las óptimas, pero para un futbolista como Hugo Mallo, que estaba siendo el mejor lateral de la liga hasta su lesión, puede resultar complicado adaptarse al esquema. No es lo mismo aparecer que estar. Los laterales generan peligro cuando llegan. Factor sorpresa. Con este dibujo, el central derecho mata su espacio y le obliga a que su juego posicional sea más adelantado. El Látigo no es un futbolista que pueda recibir de espaldas a la portería o jugar por delante de la línea del balón. Sus prestaciones bajan. En el otro costado parece que Toni gana enteros para hacerse con el puesto ya que, cuando ha jugado Bellvís, Lucho ha modificado el sistema.

Más clásico

El 1-4-3-3 que todo el mundo esperaba como marca de la casa, parece partir con desventaja en los primeros test. Fue relegado a las segundas partes y, en el caso del encuentro de Oporto, a los últimos 25 minutos. No obstante y, sobre todo en el partido de O Dragão, los futbolistas transmitieron la sensación de encontrarse más cómodos en este dibujo. La distribución de los espacios es más equilibrada y redunda en la comodidad de jugadores como Nolito, que encontró su espacio jugando como extremo izquierdo. En el otro esquema se le vio más desubicado por las zonas centrales. Contra el campeón portugués, el Celta mostró su mejor cara jugando de esta forma. Llegaron las ocasiones gracias a que se adelantaron las líneas y se mejoró notablemente en ataque posicional. Rafinha lució mucho más jugando de diez, junto a Madinda ubicado en el otro interior y Borja Fernández como pivote. Dinamismo. El 1-4-3-3 es versátil, derivando en ocasiones en 1-4-2-3-1, y permite mayor movilidad e intercambio posicional.

El aspecto negativo con respecto al 1-5-4-1, sería una mayor debilidad atrás. Tener que defender en más metros puede resultar complicado para jugadores como Borja Oubiña. Sobre todo ahora, cuando los futbolistas todavía no tienen el tono físico óptimo, el 1-4-3-3 hace más vulnerable al Celta. Si los extremos no vuelven, el equipo se parte y sufre. No obstante, la mejora física que dará el paso de las semanas derivaría en la solidez defensiva que demanda Luis Enrique.

En fútbol, son los jugadores los que hacen bueno a cualquier sistema. Lo importante es encontrar el equilibrio y que todos los futbolistas se sientan cómodos. Todavía es pronto para sacar conclusiones. Sin embargo las pruebas de Luis Enrique dejan claro que uno de estos dos esquemas será el elegido en el primer partido de liga contra el Espanyol. El Memorial Quinocho, contra el Southampton, el próximo sábado, será la presentación del equipo delante de su afición y servirá para comprobar hacia donde apunta el asturiano.

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