Johan Mojica, solo velocidad
(Foto: Real Valladolid).

La temporada 2014/15 de Johan Mojica ha sido un curso repleto de irregularidades, por lo que es necesario analizar cada tramo de la campaña y su rendimiento. De primeras, arribó a Valladolid como el teórico segundo lateral izquierdo, para disputar la titularidad con un hombre importante en el conjunto pucelano como era Carlos Peña. Rubi, en los primeros encuentros que le dio la oportunidas, le utilizó como carrilero, pero no terminó de cuajar. Sus carencias defensivas, a pesar de haberse formado como zaguero, hacían imposible que cubriera la banda con garantías; mientras que en ataque destapaba todas sus virtudes.

Ahí fue donde Rubi acertó, adelantándole unos metros, ya en la demarcación de extremo puro. En este primer tramo de Liga, se erigió como uno de los hombres más desequilibrantes de Segunda División, consiguiendo goles incluso, algo raro en un hombre que era lateral reconvertido en extremo para la ocasión. Velocidad, desborde y buenos disparos desde el lateral, pero un talón de Aquiles claro: los centros al corazón del área. El golpeo de precisión no ha sido su mejor virtud, y tampoco lo ha ido mejorando según avanzaban los meses de competición, algo de suma importancia para un futbolista que desborda con facilidad gracias a su velocidad y puede mandar el cuero hacia el delantero. Por raso mejor que por alto, pero tampoco dio garantías en ese tipo de envío.

El problema llegó a mediados de campaña, cuando una lesión en el tobillo le tuvo varias semanas fuera del equipo, y regreso después de debutar con la selección de Colombia, con gol también. Ahí, con los cafeteros, actuó de extremo, ya que su explosión había sido en esta parcela del campo. A su vuelta al Real Valladolid, el factor sorpresa ya había desaparecido. Los equipos de Segunda División conocían al ‘3’ albivioleta, y lo que antes era sencillo, se volvió una quimera. Ya no desbordaba, ya no se marchaba de su par con tanta facilidad, y la razón fue una reacción de los rivales muy sencilla: un dos contra uno con el lateral derecho y un centrocampista. Así de fácil fue secar a Mojica, puesto que sin espacios, es solo un velocista en el mundo del fútbol, y por recursos técnicos no puede esquivar al rival dado que no tiene tantos recursos como demuestra tener en carrera.

Su final de año ha sido muy negativo, aportando muy poco en ataque y, además, regresando al puesto de lateral, haciendo aguas en defensa, descuidando mucho su espalda. Ahí quedó demostrado que, sin una drástica mejora en sus conceptos defensivos, Mojica no debe actuar en la defensa, pues es más lo negativo, que lo positivo. Su sitio ideal sería el de extremo, que es donde más tiempo ha estado jugando en el Real Valladolid, pero siempre que pueda tener espacios para correr y hacer efectiva su punta de velocidad. Con el partido más cerrado, con varios jugadores tapándole, sufrirá, más aún en Primera, y terminará desesperando a la grada de Vallecas, como terminó haciendo en Zorrilla. Mucho trabajo tiene el colombiano por delante, pues a pesar de tener buenos detalles positivos, le puede quedar grande todavía Primera División cuando en su año de rodaje en Segunda, han sido más partidos malos que buenos. Al menos, el primer tramo de su etapa con el Real Valladolid, invita a la esperanza. 

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