Tímor decanta la balanza en el derbi catalán
Los jugadores del Girona celebrando la victoria. Foto: LaLiga

Después de los dos últimos partidos del Girona en los que el equipo dejó escapar la victoria contra Betis y Alavés respectivamente, surgieron las dudas en el entorno del equipo. Y a esta situación había que sumarle un partido muy difícil contra un Espanyol que, pese a no encontrarse en su mejor momento, siempre es un rival muy sólido. El partido significaba el primer choque entre los dos equipos catalanes en Primera División. El campo de batalla por los tres puntos era un RCDE Stadium que, debido a los horarios que determina LaLiga, se encontraba bastante vacío.

Intenciones claras desde el inicio

El partido empezó con novedades obligadas en las alineaciones de ambos equipos. Quique Sánchez Flores le devolvió la titularidad a Leo Baptistao en detrimento del lesionado Sergio García. Por otro lado, Pablo Machín finalmente no varió su conocido esquema con tres centrales pese a no poder contar con ninguno de los tres titulares, así que apostó por Juanpe, Ramalho y Tímor como eje de la defensa.

Con el pitido inicial del árbitro quedaron claras las intenciones de ambos equipos. Los pericos cedieron la iniciativa del juego al Girona para poder crear más peligro al contrataque, pero esta decisión pudo costarle muy caro a los de Quique Sánchez Flores. Los dos equipos creaban peligro mediante centros, pero la primera jugada verdadera de peligro fue un disparo lejano de Borja García que atajó el guardameta catalán Pau López. Ramalho también tuvo un par de ocasiones con remates a balón parado que poco les faltaron para perforar la portería del Espanyol. Pero cuando los locales se despertaron y empezaron a crear más peligro a la portería de Bono llegó el gol del Girona, justamente en el tiempo de descuento que una semana antes le privó del empate contra el Alavés. Un disparo potentísimo de Pere Pons que desvió a córner Pau López en una de las paradas de la jornada fue el preludio del gol. En ese mismo córner, Tímor se coló a la frontal del área pequeña para empujar un balón muerto al fondo de la red y adelantar a su equipo. Con esa jugada se llegó al descanso.

Poco fútbol y muchos gritos

El Girona tenía la oportunidad de no repetir los errores que le privaron de la victoria en los últimos partidos, y parece que Machín se lo transmitió a los suyos en el descanso. El Girona salió al campo con las ideas claras y se tiró un poco más atrás para asegurar el resultado sin perder de vista la portería rival. Por su lado, los blanquiazules pareció que salían más enchufados, pero pese a hacerse con la posesión del balón, el equipo no tenía claro a lo que jugaba y eso se traducía en pocos problemas para la portería gerundense. La salida de Hernán Pérez al campo por Piatti, creó más peligro por banda derecha, peligro que se demostró con la jugada más clara del Espanyol en la que Gerard Moreno no logró convertir en gol. A medida que pasaban los minutos, los jugadores blanquiazules se veían apoderados por el nerviosismo y la solidez defensiva del Girona, y la afición perica se hartó y gritó en contra del entrenador y de la directiva.

Ante esta situación, los jugadores del Girona cada vez que se acercaban a la portería de Pau creaban muchísimo peligro. Ya en los minutos finales, Portu tuvo la ocasión de matar el partido en una jugada individual que dio en el travesaño. El partido finalizó sin dar más de sí, algunas jugadas de peligro pero un juego poco vistoso para el espectador.

Con esta victoria el Girona se coloca en novena posición con 20 puntos y a sólo uno de las posiciones de competición europea. Por su parte, el conjunto blanquiazul entre en crisis al encontrarse en la decimosexta posición con 16 puntos y a cuatro de las posiciones de descenso.

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