Con el Éibar como ejemplo
Gol de Timor frente al Éibar |Foto: Girona FC

Aunque la despedida dejara un sabor agridulce por la derrota ante el Éibar, no cabe la menor duda de que 2017 pasará a la historia del como el más importante de los 87 años que conforman la historia del Girona. Tras varios varapalos con tintes de tragedia griega (recordemos la eliminatoria contra el Almería y, sobre todo, aquella desgracia contra el Zaragoza), el club blanquivermell consiguió el tan ansiado ascenso a la élite del fútbol de la piel de toro.

El inicio de temporada solo puede ser calificado, como mínimo, de sobresaliente: 23 puntos, a 1 de los puestos europeos y, lo más importante, 8 por encima de la zona de descenso; dejando partidos que ya forman parte de la memoria gironina, como la victoria ante el todopoderoso Real Madrid en Montilivi.

Sin embargo, y aunque se está trabajando muy bien, más le convendría al conjunto de Machín, ahora que acaba el año, de no dar por hecho el objetivo, que, a pesar de la privilegiada ubicación en la tabla clasificatoria, no puede ser otro que la permanencia. Habría que recordar la última vez que un recién ascendido tuvo un papel similar al del equipo catalán en su primera estancia en la Liga de las Estrellas. Fue el propio Éibar en la temporada 2014-15, que, a estas mismas alturas de temporada (jornada 17), marchaba en octava posición, también con 23 puntos pero con uno más por encima del descenso, 9 sobre el Córdoba, que era el que marcaba el descenso.

De aquel equipo que entonces entrenaba Gaizka Garitano se decían calificativos muy parecidos con los que se suele elogiar este primer tramo de temporada del Girona: “¡son la revelación!”, “¡qué equipo!”, “¡cómo defienden!”,…

Sin embargo, en los veintiún partidos restantes, ese Éibar pagó la novatada. Solo fue capaz de sumar doce puntos más, acabando en el decimoctavo lugar con 35 puntos. No descendió. Los problemas financieros del Elche (que había quedado en la decimotercera posición) evitaron que se consumara un descenso que, por méritos de uno y  del otro, así había dictaminado el que debería ser el único juez que decide quién baja y quién no: el terreno de juego; no Tebas.

Por tanto, y pese a lo ya conseguido (que es mucho), el equipo tiene que seguir trabajando (de ello se encargará el eficiente Machín) día a día hasta alcanzar la permanencia matemática. Pero ahora a disfrutar de las vacaciones navideñas, que bien merecidas están.

VAVEL Logo