Iago Aspas, probablemente el mejor delantero de la historia del Celta
Iago Aspas celebrando un go. Foto: Celta de Vigo

Iago Aspas, probablemente el mejor delantero de la historia del Celta

Hay jugadores que son de hábitat natural. Futbolistas que en casa rinden a un nivel extraordinario y que fuera se diluyen. Iago Aspas es un claro ejemplo y ahora que ha vuelto a casa su peligro es evidente. La defensa de la Real Sociedad tiene un auténtico "hueso" este fin de semana.

Vicvalo
Víctor Valero López

Si uno le hiciera una encuesta a estudiantes que han vivido la experiencia Erasmus y les preguntara si repetirían, probablemente el resultado obtenido sería un alto porcentaje de respuestas positivas. No cabe duda de todo lo bueno que tiene: aprender idioma nuevo, conocer nueva cultura, nueva gente, costumbres diferentes y experiencias inolvidables. Sin embargo, aunque el número sería pequeño, hay gente que no querría volver a vivir esa etapa de su vida. Extrapolado al mundo del fútbol, Iago Aspas estaría entre aquellos jugadores que han probado fuera y seguramente no lo volverían hacer. Y es que el zurdo de Moaña bajó mucho su nivel cuando defendió una elástica extraña, diferente al azul que domina la camiseta de "su" Celta de Vigo. 

Era el verano del 2013 cuando el histórico Liverpool FC llamó a las oficinas de Balaídos para comunicar que estaban dispuestos a todo para firmar al talentoso delantero zurdo que tanto estaba destacando. Pocas semanas después Iago fue presentado en Anfield Road. Catorce partidos en liga y uno de copa, donde solamente consiguió celebrar un tanto en el torneo copero. Con un bagaje tan pobre doce meses después el gallego puso rumbo a Sevilla para jugar en el Pizjuán. En Sevilla conquistó la Europa League, marcó diez goles en veintiseis partidos, pero la sombra de Bacca y Gameiro pesó mucho y Iago sumó pocos minutos en liga. El descontento y la morriña eran evidentes y Iago Aspas solamente tenía una cosa en mente: volver a Vigo.

Así sucedió y finalmente regresó a su hogar. Hogar dulce hogar, que dicen. Actualmente afronta su tercera campaña desde su vuelta y las cifras hablan por sí solas: 57 goles en 107 partidos, es decir, que marca un día sí y otro no. Cifras tremendamente buenas y que provocan estragos en las defensas del rival, así que en Anoeta ya saben donde deben de poner los ojos, pues el peligro tiene nombre y apellidos: Iago Aspas.

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