El Barça marca goles por inercia ante el Nápoles
Antoine Griezmann celebrando su primer gol con el Barça. FOTO: FC Barcelona

El Barça jugó en Michigan el último encuentro de la pretemporada ente el Nápoles en el segundo encuentro de LaLiga-Serie A Cup. El subcampeón italiano quiso poner a prueba al cuadro catalán, cuyo once inicial estuvo formado por: Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Sergi Roberto, De Jong, Aleñá, Dembélé, Griezmann y Suárez.

El partido presentó algunos detalles curiosos. El primero, fue que se jugó en el estadio más grande de EEUU, con una capacidad para 107.000 espectadores. El recinto, no pertenece a ninguna franquicia de la NFL, pero sí a un equipo universitario. Sus asientos no están separados por butacas, sino por bancos planos. Al tener un único anillo de gradas, con esa capacidad, la cámara de televisión estuvo situada a una altura muy elevada, por lo que los espectadores notaron un ángulo muy picado a la hora de ver el partido desde sus casas.

La primera parte no tuvo un juego demasiado atractivo para los espectadores. Los jugadores de Ernesto Valverde ejercieron una presión alta en la salida de balón del Nápoles. Griezmann y Suárez se buscaron, aunque ninguno tuvo la suerte en la primera mitad de materializar sus ocasiones

La banda derecha pareció por momentos tener las ideas más claras en el ataque. Dembélé alternaba amagos y combinaciones cortas con internadas hacia el centro, aunque faltó precisión en algunos pases. El extremo francés está mostrando otra cara durante esta pretemporada. Ya no fuerza su explosividad en cada situación, sino que sabe alternar sus cambios de ritmo con amagos en seco para luego combinar en corto.

Los contrataques del Nápoles no creaban mucho peligro. Cuando parecía que habría una ínfima posibilidad de materializar un disparo, rápidamente había una pierna  de un jugador del Barça dispuesta a taponar el tiro.

La falta de profundidad en ambos equipos, unido a las pocas ocasiones generadas, provocó que el primer córner a favor del Barcelona fuera en el minuto 43. Aunque una vez pasado ese minuto, el partido dejó ocasiones claras tanto para el Barça, en un disparo de Dembélé, como para el Nápoles al filo del descanso.

La segunda parte ya tuvo otro color. El Barça dejó de tantear a su rival y salió completamente a por el partido. En el minuto 2 de la segunda parte, una gran jugada entre Griezmann y Suárez acabó con un remate del francés que desvió el portero y que el uruguayo remató con diligencia (0-1).

Fue llamativo como en los córners llegaron a buscar hasta en dos ocasiones a Luis Suárez solo  en el segundo palo. La jugada buscaba la volea de volea del charrúa para rematar a puerta. En la primera parte no salió, pero en la segunda sí encontró rematador aunque no acabara entre los 3 palos.

Griezmann al fin pudo estrenarse como goleador. Una gran jugada combinativa  tuvo como desenlace a  De Jong que le cedió el esférico a Aleñá. El canterano filtró un pase entre líneas para Jodi Alba, que encontró sin marca a Griezmann para que rematara a puerta vacía (2).

El tercer gol llegó pocos minutos más tarde. Aleñá volvió a ser protagonista al abrir el balón hacia Démbelé, que condujo el balón hasta el borde el pico del área donde se la pasó a Suárez, que sin controlar, de primeras remató con rosca a la escuadra del primer palo (0-3)

Luís Suárez celebrando un gol contra el Nápoles. FOTO: FC Barcelona.
Luís Suárez celebrando un gol contra el Nápoles. FOTO: FC Barcelona.

El cuarto gol llegó en las botas de Dembélé. El francés, lo había intentado varias veces, pero un pase de De Jong lo dejó en un uno contra uno que ganó con un recorte  y definió raso al segundo palo con su pierna diestra el último tanto del partido (0-4).

 En el minuto 66 de partido comenzaron las sustituciones. Coutinho, Vidal, Arthur, Umtiti y Rafinha. Los cambios sirvieron para dar frescura en la presión y para seguir manteniendo el ritmo tan alto de partido que llevaba el equipo. Coutinho entró con chispa y con ganas de anotar. Intentó su jugada de orientar el balón hacia su pierna buena desde el pico del área para rematar con rosca a la escuadra. Sin embargo, la defensa estuvo atenta a cerrar huecos.

Frankie de Jong, demostró una vez más que su fichaje fue un acierto por parte de la dirección deportiva. El holandés, dirigió el centro del campo azulgrana con bastante éxito en la toma de decisiones y con una facilidad atípica en su demarcación. Su seguridad, provocó que jugadores como Carles Aleñá, pudieran implicarse de lleno en tareas ofensivas, donde quedó demostrado en el segundo y en el tercer gol del Barça.

Rafinha protagonizó una gran ocasión a pase de Coutinho. El brasileño dejó solo al centrocampista, que con un recorte previo, intentó disparar con pierna zurda a la escuadra izquierda, aunque el meta pudo detener la trayectoria.

Con el resultado ya claro y con el Nápoles en punto muerto, el Barça aprovechó para dar entrada a Abel Ruíz en los minutos finales. La posesión del equipo catalán era del 59%. Hecho que habría que destacar, teniendo en cuenta, que en pretemporada cuesta ser superior a cualquier rival, y más, si el contrincante es el subcampeón de la Serie A.

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