Poco juego y menos gol
Oriol Busquets, en el partido contra el Prat. Foto: Noelia Déniz/VAVEL

El FC Barcelona B no termina de arrancar en esta temporada 2020-21. Después de una victoria por 1-0 en la primera jornada ante el Gimnàstic de Tarragona y un empate sin goles contra el Prat, los chicos de García Pimienta perdieron su primer partido a domicilio. Pese a no mostrar tampoco una gran versión, el Andorra de Gerard Piqué presentó mayor fiabilidad defensiva y contundencia en área rival.

La nula pegada azulgrana

Si algo está lastrando el comienzo de temporada en el filial del Barcelona, eso es la falta de pegada. Tan solo un gol en tres partidos oficiales se presenta como un bagaje muy pobre para un equipo diseñado para aspirar a subir de categoría. Esta vez ni Joaquín Zeballos ni Rey Manaj se impusieron a los defensas locales. Más preocupante puede llegar a ser que no solo no convirtieron ninguna ocasión sino que generaron muy poco peligro a través del juego.

Una parte para cada equipo

Inicialmente el Andorra salió mucho mejor a partir de la profundidad en las bandas. Sin pensárselo demasiado, lanzaban balones en largo desde los laterales a los extremos e intentaban acabar las jugadas de ataque de forma rápida y efectiva, para no sufrir ante un posible contraataque azulgrana.

Sin embargo, después de haberse adelantado en el marcador, el conjunto andorrano empezó a meterse en su propio terreno en un ejercicio de conservadurismo, cosa que finalmente le salió bien porque la posesión en campo propio del Barça no fue proporcional al peligro que transmitió en ataque.

La climatología e Iñaki Peña

Por un lado, la fortísima lluvia del primer tiempo impidió un juego fluido y rápido, lo cual favoreció a los intereses del Andorra. Por el otro, habiéndose volcado el Barça B en ataque, Iñaki Peña emergió como el mejor jugador azulgrana salvando al equipo de un resultado más abultado.

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