El Barça bailó al son de Mbappé
Lenglet en pretemporada | Foto: VAVEL

Hay derrotas dolorosas, derrotas que dejan huella en la memoria de cualquier aficionado al fútbol. La hecatombe del Barcelona ante el PSG (1-4) de este martes por la noche fue una de ellas. Los azulgranas empezaron ganando el partido con un penalti transformado por Messi, pero ese gol sería un simple espejismo ante la gran reacción de un PSG, liderado por Mbappé, que le daría la vuelta al marcador y acabaría aplastando al Barcelona. Un año más, parece que la maldición del FC Barcelona con la Champions League se extiende. 

Recital de Kylian Mbappé

Los primeros minutos del Barcelona-PSG denotaban una cierta igualdad en el juego entre ambos equipos, con un ligero dominio por parte del PSG, que propuso más ante un Barça con pocas ideas. A los 27 minutos de partido, Leo Messi adelantaba al Barcelona transformando un penalti de Kurzawa sobre De Jong, un gol que podría haber sido clave si el Barcelona hubiera sido capaz de aguantar el 1-0 favorable. Sin embargo, la alegría culé duro 4 minutos, el tiempo que necesitó Mbappé para empatar el partido en el minuto 32. Con el empate en el electrónico (1-1) se llegó al descanso, con una sensación de que el PSG estaba siendo ligeramente superior y de que si el Barcelona se mostraba débil en defensa, el PSG podría aprovecharlo para matar el partido.

Y así fue, el PSG superó los primeros minutos de igualdad tras el descanso y cuando el Barcelona bajó la guardia el conjunto parisino apretó el acelerador para matar el partido, y quizás la eliminatoria. Kylian Mbappé tiró del carro anotando el 1-2, que culminaba una perfecta remontada del PSG en el minuto 65. Parecía que el conjunto francés daba por buena la victoria en el Camp Nou, pero los pupilos de Pochettino no bajaron los brazos y 5 minutos después Moise Kean apareció en la salida de un córner para anotar el 1-3, que dejaba atónito y anímicamente tocado al Barcelona. A cinco minutos para el final, Kylian Mbappé le ponía la guinda al pastel anotando el 1-4 definitivo, un auténtico golazo del francés, que envió el esférico a la escuadra izquierda de la portería de Ter Stegen. Con este 1-4, al Barcelona solo le queda un milagro en el partido de vuelta para tratar de obrar una remontada que, a día de hoy, parece utópica. 

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