La opinión: supremacía incesante azulgrana
Las jugadoras del Fútbol Club Barcelona celebrando un gol en la presente temporada | Foto de Noelia Déniz, VAVEL

Un vendaval. Eso es lo que venía demostrando el Fútbol Club Barcelona en los últimos compases de la Primera Iberdrola. Capaz de arrollar a cualquier rival y sin contemplar otra opción que no fuese la de sumar otros tres puntos a su casillero en cada reto que se les pusiera por delante. Parece que fue ayer, pero lo vivido en Budapest, lejos de minar la moral, reforzó el compromiso de toda una plantilla tras haber hecho historia alcanzando la primera final de su historia en la Champions femenina. Desde la caída sufrida en el Ferencváros Stadium ante el súpercampeón Olympique Lyonnais, la resiliencia y la perseverancia se apropiaron del espíritu de un equipo que empezó a focalizar todos sus esfuerzos en abrillantar y matizar todos los aspectos de los que habían carecido en territorio húngaro. Así mismo lo confirmó su técnico, Lluís Cortés, al conseguir el primer título de los anales de la Supercopa de España femenina en el Helmántico de Salamanca tras golear a la Real Sociedad de Gonzalo Arconada. Fue ahí cuando el rodillo culé empezó a demostrar su faceta más ambiciosa y a hacer de una subida de nivel toda una realidad. "Decidimos con las capitanas entrenar más y entrenar mejor para poder acercarnos a los grandes equipos de Europa. Con esto y con los fichajes, hemos dado un paso adelante", dejó entrever el técnico de Balaguer detrás de los micrófonos en el post-partido de cara a todo lo que se venía.

Y así se comenzó a labrar una temporada de triunfo para el conjunto azulgrana. Ahora, merecedor de la buena racha que arrastra y campeón con todas las letras de una Primera Iberdrola en la que lleva ostentando la hegemonía desde antes de que el COVID-19 echara el freno de mano en el marco de la competición doméstica y tuviera que ser proclamado ganador del título antes de tiempo. Con el regreso de un título liguero a sus vitrinas en la pasada campaña, el carácter arrollador del Fútbol Club Barcelona empezó a ir a más y a no tener parangón dejando relegados a sus rivales más directos a un segundo plano.

La realidad es que no hay nada mejor que ver cómo todo el trabajo llevado a cabo en los últimos meses ha dado y sigue dando a sus frutos. Que se lo digan a una plantilla que, muy probablemente, el pasado curso vería lejanas las opciones de hacer el triplete a las que ahora han puesto rumbo. Sin el Olympique Lyonnais en la parrilla europea y habiendo eliminado al que fue su verdugo en los cuartos de final, el Paris Saint-Germain, al Fútbol Club Barcelona únicamente le falta ponerle el broche de oro a su etapa gloriosa levantando la Champions femenina. Esa oportunidad la tendrá el próximo 16 de mayo en el Gamla Ullevi de Gotemburgo, Suecia, en donde tendrán que medirse al Chelsea para asumir, de una vez por todas, la condición de indudable rival a batir a nivel nacional e internacional.

De proclamarse campeonas en territorio sueco en el que será el partido más importante de la temporada, las azulgranas tendrían el medidor de confianza hasta arriba y contarían con el mayor porcentaje de posibilidades de llevarse un triplete más que ansiado levantando Champions y Liga y optando a la Copa como vigente campeón. Tras haber alzado la de la pasada edición ante el Club Deportivo Escuelas de Fútbol de Logroño, las azulgranas podrían revalidar título en la final four que el Municipal de Butarque acogerá a finales de mayo y en donde, de seguro, volverán a mostrar su faceta más combativa para hacer del gran sueño toda una realidad.

Por el momento, su gran aval no es otro que su supremacía, que ha ido dejando huella en una categoría como lo es la Primera Iberdrola. El Fútbol Club Barcelona ha vuelto a hacer de la máxima categoría del fútbol femenino español todo un monólogo. Lo ha hecho con algunos partidos pendientes todavía en el calendario, a cinco jornadas de la conclusión del campeonato, sin haber conocido la derrota en los 26 partidos disputados y, por lo tanto, habiendo demostrado que, por ahora, parecen no tener rival. A todo ello, hay que sumarle que las goleadas han sido la tónica general. Los datos así lo sustentan. Los 123 goles conseguidos y los cinco en contra denotan lo apabullantes que pueden llegar a ser las culés, que, de últimos, no han hecho otra cosa que reforzar su reinado en el fútbol femenino y que, visto lo visto, irá a más con Lluís Cortés al frente del banquillo en la próxima temporada. Es lo que tiene ser un gran timonel, siempre fiel al estilo de juego atrevido y vistoso que ha llevado a la sección femenina de la entidad azulgrana a un camino que no conoce de bifurcaciones distantes del triunfo.

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