Un año más a por el billete europeo
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La Real afronta sus tres últimos partidos de Liga con el objetivo de seguir sumando y de dificultar así la caza de sus perseguidores. Atlético de Madrid, Valladolid y Osasuna son los rivales que esperan al cuadro txuri-urdin, dibujando un horizonte de muy variada dificultad, al menos sobre el papel. Sin embargo, nunca se sabe dónde pueden estar los puntos. Quizás también aguarden el miércoles (22.00 horas) en el Wanda Metropolitano, una plaza complicada, pero cuya visita no va a ser tachada con una equis por la escuadra de Imanol. Desde que el oriotarra asumiera los mandos del primer equipo, este siempre ha competido en los estadios de los llamados grandes, quedando atrás épocas no tan lejanas en las que el cuadro blanquiazul ni siquiera comparecía en este tipo de encuentros.

Con Alguacil en el banquillo, la Real ha disputado ocho duelos ligueros en los feudos de Barcelona, Real Madrid y Atlético. El saldo no resulta del todo positivo, pues implica cinco derrotas, dos empates y una victoria. Sin embargo, un breve repaso a los marcadores finales de estas contiendas muestra a un equipo txuri-urdin siempre en la pomada, dentro de duelos equilibrados y sin atisbo de las goleadas de antaño. De hecho, cuatro de las cinco derrotas se han dado por la mínima. Y la otra, un 3-1 en el Santiago Bernabéu el pasado curso, se produjo tras adelantarse los guipuzcoanos con una diana de Willian José. La sentencia merengue no llegaría hasta el tramo final del encuentro.

Puestos a hablar de precedentes, y teniendo en cuenta que la Real visita dentro de dos días el Wanda Metropolitano, merece la pena recordar también la última experiencia en el feudo colchonero, el pasado mes de julio. El cuadro guipuzcoano llegó a la recta final del partido (correspondía a la última jornada) fuera de los puestos europeos después de ocuparlos durante casi toda la Liga. Necesitaba un gol. Y este llegó de la mano de Januzaj, quien se había lesionado semanas antes y reapareció en Madrid, muy mermado, para dar a su equipo el pasaporte continental. Sucedió a raíz de un libre directo en el lateral del área local que el belga botó con fuerza, despistando a Oblak un ligerísimo toque de su compañero Héctor Herrera. Unos minutos después, toda la plantilla de Imanol celebrara sobre el mismo césped la consecución de la sexta plaza.

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