A un paso de la gloria

Porque luchan como hermanos, defendiendo sus colores... derrochando coraje y corazón. El Atlético obró el milagro y mantiene el liderato y su firmeza en la candidatura al título liguero. Los de Simeone avasallaron a Osasuna pero la suerte les negó el gol hasta la recta final del encuentro. Un gol fantasma de Budimir, fruto de un solitario contraataque en el 75’, pudo haber supuesto una aparatosa y desafortunada derrota que no se consumó gracias al artificio de Lodi y Luis Suárez que salvaron a su equipo en el desenlace.

El Atlético arrancó con todo. Inicialmente tocando y tratando de ganar terreno, el aluvión ofensivo de los del cholo fue creciendo al tiempo que pasaban los minutos. Suárez tuvo la primera peligrosa en el 9’. Un minuto después, llegó Correa al área y remató frente a Sergio Herrera, que evitó el gol con una gran mano. El delantero charrúa continuó haciendo de las suyas. No fueron pocas. En el 22’ tuvo la más clara. Con la portería rojilla prácticamente vendida, el palo evitó que el gol subiera al marcador. Y a ésta le siguieron otras cuantas más. El uruguayo fue un dolor de cabeza para la zaga navarra. Encaraba, driblaba, pasaba, tiraba, inventaba; pura inquietud. Merecido hombre del partido.

El conjunto rojiblanco no dio respiro al rival. Los dos anteriormente nombrados tuvieron un buen puñado de ocasiones pero el abanico de intentos del equipo fue abundante. Casi todos los integrantes probaron fortuna. Herrera, Llorente, Carrasco, Koke... al borde del descanso, el propio Saúl busco la escuadra desde la lejanía pero acabó mandándola fuera tras tocar el poste. Valga de evidencia que el primer tiro de Osasuna fue uno lejano de Moncayola en el 44’. Al descanso, dieciséis a dieciséis a tres en lanzamientos; cero a cero en goles.

El segundo acto fue más de los mismo. El Atleti seguía líder, pues el Real Madrid también marchaba con empate en su encuentro. Lo que no se esperaban los atléticos eran los altibajos emocionales que esperaban a la vuelta de la esquina. Siguieron rascando en la portería de Sergio Herrera. Y en el 58’ anotó Savic con un testarazo en el área tras un centro de falta. Para infortunio colchonero, el VAR lo anuló. La tónica no cambiaba y, mientras el equipo apretaba dentro del Metropolitano, la afición lo hacía fuera. En el 66’, otro gol anulado, esta vez a Carrasco. Cuatro minutos después marcó el Madrid en Bilbao para asaltar el liderato. Los de Simeone, obligados a ganar.

El destino es caprichoso. No es que el Atleti no quisiera ganar sino que el devenir del encuentro estaba convirtiendo la victoria en una compleja gesta. El conjunto de Arrasate, que prácticamente no había tentado a Oblak, armó un contraataque y a Budimir le llegó un balón teledirigido en boca de gol. El remate lo paró Oblak. No obstante, la revisión en el VAR confirmó que había rebasado la línea. A quince minutos del final, se complicaba La Liga. Simeone dio entrada a Herrera y Dembélé y el Atlético buscaba el empate a la desesperada. En una de estas apareció por fin el bueno de Joao. Peinó un balón por encima de la zaga -delicatessen- hacia Lodi y el brasileño reventó la red. El que iba a sufrir era OsasunaDos minutos antes del descuento, Carrasco recibió en el área y se la sirvió a Luis Suárez. Éste remató a las mallas y firmó el tanto definitivo. La euforia se desató. Latido a latido. Del infierno al cielo y viceversa. El limbo colchonero resumido en el penúltimo episodio de la temporada. En una semana, el desenlace final. El Atlético está a un paso de la gloria.

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