Análisis Post: la hegemonía del 'Supercampeón' continúa en Europa
El Real Madrid se proclama supercampeón de Europa I Imagen: Getty Images

Los relojes de la Península marcaban las 21 horas; ya había ganas de fútbol, se echaban de menos los goles, las asistencias, el aliento de la grada, las carreras por banda, las faltas… en definitiva, se añoraba ese deporte capaz de mover millones y millones de almas.

Así plantearon los técnicos el choque

El esférico comenzó a rodar en Helsinki, la capital finlandesa fue la afortunada de acoger la primera gran cita futbolística del año y nada parecía haber cambiado en el conjunto madridista. Carlo Ancelotti, como ya había adelantado en rueda de prensa, optó por repetir el once de la final de Champions, puesto que ellos habían sido los encargados de llevar al Real Madrid hasta esa final europea. Así pues, Courtois partió bajo palos; Mendy, como lateral izquierdo, Alaba y Militao en el centro de la zaga y Carvajal en el lateral diestro formaron la línea defensiva; en la medular, Casemiro fue el encargado de escoltar a Modric, Kroos y Valverde, que se pusieron al mando de la sala de máquinas; por último, la dupla ofensiva que ya se sabe de memoria por la capital española, Vini Jr y Benzema.

Por su parte, el conjunto alemán, dirigido por Glasner, salió con todo para intentar dar la sorpresa y hacerse con el primer título en juego de la temporada. Kevin Trapp en meta; Ndicka, Tuta y Touré formaron la línea de tres centrales; en los carriles, Lenz por la izquierda y Knauff por la derecha; Sow y Rode partieron desde el doble pivote; y, en la faceta ofensiva, el tridente lo formaron Kamada, Lindstrom y Santos Borré.

Las claves de la victoria madridista

El conjunto alemán se mostró muy sólido defensivamente y tuvieron claro su planteamiento de juego desde el inicio. Decidieron ceder el peso del partido al Real Madrid, formar un bloque muy compacto y replegado para, de este modo, esperar el fallo blanco e intentar aprovechar las oportunidades a la contra.

Quizá, el único fallo en el planteamiento germano, o el gran acierto de Carlo Ancelotti fue la posición de Vini Jr. El extremo brasileño, a pesar de compartir punta de ataque con Benzema en el sistema inicial, supo interpretar y leer a la perfección el partido y cayó a banda entre Touré y Knauff. Ese terreno de nadie supo aprovecharlo el héroe de París para crear dudas y, sobre todo, peligro en la zaga alemana.

Asimismo, otra de las claves del gran partido del Real Madrid fue la notable actuación del ya denominado “Triángulo de las Bermudas”. Casemiro, Modric y Kroos llegaron en perfecta forma física a la final de la Supercopa y lo demostraron sobre el verde. Modric se mostró muy participativo y solidario en las ayudas defensivas; Kroos organizó el fútbol blanco hundiéndose entre los centrales y se mostró muy eficaz en la faceta defensiva con numerosas recuperaciones; por último, Casemiro fue la escoba que acostumbra ser, se mostró intratable, un muro infranqueable para el Eintracht que, además dio la asistencia del primer gol de Alaba. La mayor evidencia del partidazo que se marcaron los centrocampistas merengues fue el reconocimiento que recibió Carlos Henrique Casemiro al finalizar el partido como mejor jugador de la final.

Modric, Casemiro y Kroos con la supercopa de Europa I Imagen: Getty Images
Modric, Casemiro y Kroos con la supercopa de Europa I Imagen: Getty Images

Así trascurrió la final

El inicio del choque mostró dos equipos con mucho respeto por su rival, conscientes de lo que se jugaban y con intención de implantar su modelo de juego. El Real Madrid fue el encargado de proponer; mientras que la escuadra germana aguardó replegado el error madridista. De este modo, el club blanco comenzó a imponer su gran superioridad a medida que se sucedían los minutos. La posesión de los chicos de Ancelotti cada vez alcanzaba un mayor porcentaje y las ocasiones comenzaban a caer del lado madridista. No obstante, el Real Madrid no gozó de ninguna oportunidad clara durante la primera media hora de juego.

A partir del minuto 30, una figura volvió a erigirse como protagonista en el ataque madridista. Volvió a ser él, aquel chico del que se rieron a carcajadas; aquel chico que marcó el gol de la decimocuarta; el héroe de la final de la Champions; ese mismo futbolista del que este verano aseguraron que no sería capaz de mantener el nivel de la pasada campaña; ese niño de 21 años que no se cansa de callar bocas y demostrar que en un tiempo no muy lejano se va a convertir en el mejor futbolista del mundo… efectivamente, volvió a ser Vinicius Jr. Si el artículo ha comenzado exponiendo las ganas que había de fútbol, es indispensable aclarar que en Chamartín se echaban de menos las cabalgadas y carreras de su niño maravilla; sus bailes; sus besos al escudo…, en definitiva, el madridismo echaba de menos deleitarse con el fútbol de Vini Jr. Así pues, el brasileño fue la gran baza ofensiva del Real Madrid, no se cansó de recorrer la banda izquierda de arriba a abajo; no dejó de dibujar desmarques ofreciendo soluciones a sus compañeros; y, sobre todo, no paró de encarar, driblar y hostigar la meta defendida por Kevin Trapp.

Vini Jr con su primera Supercopa de Europa I Imagen: Getty Images
Vini Jr con su primera Supercopa de Europa I Imagen: Getty Images

Corría el minuto 36 cuando Vini recibió entre central y carrilero, la estrella blanca encaró, regateó, superó a su par, se orientó el esférico a su pierna derecha y soltó un latigazo que bien podría haber supuesto el 1-0 en el luminoso. El disparo de Vinícius había cogido el efecto perfecto y parecía inalcanzable para el guardameta alemán, pero Trapp se estiró y logró sacar los dedos para desbaratar la primera gran ocasión del conjunto blanco. Esta acción de Vini adquiere especial relevancia, dado que en ese mismo córner provocado por Vinícius llegó el primer tanto del Real Madrid.

Vinicius Jr conduciendo I Imagen: Getty Images
Vinicius Jr conduciendo I Imagen: Getty Images

Kroos la puso pasada al segundo palo para que Benzema volviera a colgarla hacia la cabeza de Casemiro que asistió con la testa a David Alaba. El austriaco solo tuvo que empujarla para anotar el primer gol de la temporada madridista y de la final. Sin duda un protagonista inesperado, pero más que merecido, esta vez le tocó a él, al hombre de la silla, al comandante de la zaga blanca, al gran fichaje de la pasada campaña, a ese futbolista que con 32 títulos ya supera en palmarés en toda una entidad como el Atlético de Madrid… a don David Alaba.   

Celebración David Alaba I Imagen: Getty Images
Celebración David Alaba I Imagen: Getty Images

El gol de Alaba marcó un antes y un después en el partido. Los minutos que restaban antes del final de la primera parte no ofrecieron gran cosa y los segundos 45 minutos comenzaron siguiendo la tónica general de estos últimos minutos del primer tiempo. El Real Madrid sabiéndose superior tanto en fútbol como en el marcador decidió ahorrar esfuerzos y esperar a que su rival diese un paso adelante para tratar de matar el partido aprovechando los espacios. Y así fue, el Eintracht se vio en la tesitura de arriesgar para tratar de rascar algo de la final, lo que propició la sentencia madridista.

El protagonista inicial se mantuvo, Vinicius recibió en banda, montó el contragolpe y en el momento justo cedió atrás para la llegada en segunda línea de Karim Benzema. La pareja de moda en la pasada campaña, la mejor dupla de Europa y esa amistad que parece inquebrantable en el ataque madridista volvió a hacer de las suyas. Tras la inmejorable asistencia de Vini Jr, Karim solo tuvo que disparar para subir el segundo al luminoso. Es cierto que, en este segundo gol, Trapp pudo hacer mucho más, pero la diana subió al marcador y supuso la sentencia de una final que tenía tintes blancos desde el inicio.

Vini Jr y Benzema en la celebración de la Supercopa I Imagen: Getty Images
Vini Jr y Benzema en la celebración de la Supercopa I Imagen: Getty Images

El rey de Europa no cesa su legado

Los tres pitidos del colegiado que dieron por concluida la final solo hicieron los honores a la entrega del trofeo al conjunto blanco. El fútbol ha vuelto, sí, pero nada ha cambiado, el Real Madrid continúa levantando títulos e imponiendo su insaciable legado por Europa. Esta vez fue Karim el encargado de levantar el título, era su primera vez, pero, sin ninguna complicación como si hubiera nacido para ello, elevó la Supercopa al cielo de la capital finlandesa para recordar que "de Madrid al cielo, al cielo de Europa"

La consecución de una nueva Supercopa de Europa alza al Real Madrid a la cima del ranking de esta competición. Con esta, ya son 5 las veces que el conjunto blanco se ha proclamado campeón de este trofeo. Esta honorable cifra solo la han logrado alcanzar el FC Barcelona y el AC Milan.

Sin embargo, si a este liderazgo en la consecución de Supercopas de Europa se le suma la inalcanzable cifra de 14 Champions League, queda patente una absoluta hegemonía del cuadro madridista en el viejo continente. Larga vida al rey de Europa.

VAVEL Logo