Análisis táctico del Celta - Granada: los celestes se hacen fuertes en Balaídos

El Celta suma su quinta victoria seguida en Balaídos tras vencer al Granada por tres goles a uno en un partido con buen juego y buenas sensaciones de los de Berizzo.

Análisis táctico del Celta - Granada: los celestes se hacen fuertes en Balaídos
Iago Aspas celebrando el primer gol del Celta. Fuente: Celta

El Celta afrontaba un partido importante contra el colista de la Liga 2016/17 de cara a sus aspiraciones europeas tras el pinchazo en Ipurúa hace ocho días. Por su parte, el Granada llegaba a Balaídos con ninguna victoria en 12 jornadas, sumando cinco puntos como farolillo rojo.

Berizzo tenía bajas importantes como Orellana, Hugo Mallo y Pablo Hernández, y salió de inicio con Rubén en portería, una línea de cuatro defensiva compuesta por Roncaglia en el lateral derecho, Cabral y Fontas como centrales, y Jonny en el lateral izquierdo. Marcelo Díaz, Radoja y Wass formaron la medular, mientras que Bongonda y Aspas caían a las bandas en ataque, siendo Rossi el delantero centro. El fondo de armario de los de Berizzo supuso no cambiar el esquema habitual (4-3-3), ya que Roncaglia hizo de Hugo Mallo, aunque se notó que el gallego suele llegar a línea de fondo en más ocasiones de las que lo hace el argentino. Le salió bien lo que suele salirle bien al Celta, el sistema tradicional de Berizzo, su famoso 4-3-3, dejándose de experimentos como los de Lieja, de Eibar y de algún que otro partido esta temporada en los que utilizó un 5-3-2 y en los que el equipo no se encontró en ningún momento en el terreno de juego.

El Granada salió con un claro 4-5-1 que demostraba sus intenciones de ser fuertes en defensa y aprovechar los contragolpes con Kravets en la punta de ataque.

La posesión favorable al Celta

El Celta se adueñó rápido de la posesión del balón y el trabajo de Marcelo y Radoja en el centro del campo era lo más destacado, con Wass escorado en banda derecha ayudando a Roncaglia en defensa y a Aspas en ataque. Bongonda se mostró incisivo en banda izquierda, con Rossi viniendo a recibir demasiados balones al centro del campo de espaldas. No sucedió nada en los primeros minutos hasta que Iago Aspas cogió un balón en la banda derecha, encaró y centró al área pequeña, y tras un mal despeje de la defensa gradadina, fusiló dentro del área pequeña un balón suelto, sin opciones para Memo Ochoa. Con un sistema defensivo, el Granada se vio sorprendido por esa banda derecha en la jugada del primer gol, algo que no le gustó a Lucas Alcaraz.

El Celta comenzó a crecer y Aspas era el protagonista en cada jugada de ataque. Un pase espectacular desde el costado izquierdo a Daniel Wass acabó con una gran parada de Ochoa, y la siguiente acción del moañés acabó con una asistencia de crack para Théo Bongonda, quien definió cruzado con la zurda para poner el 2-0 merecido a favor de los locales. El Granada llegó al tiempo de descanso con 31% de posesión y ningún disparo a portería de Rubén Blanco. El Celta no tuvo trabajo defensivo, y Bongonda por la izquierda e Iago Aspas fueron los más destacados y no sólo por sus goles. Radoja y Marcelo Díaz dominaron todos los balones divididos y fueron cogiendo peso con el paso de los minutos, dando una fácil salida de balón al equipo local, ante el desconcierto de los granadinos, quienes pese a jugar con una línea de cuatro hombres en la zona medular, no fueron capaces de controlar el partido ni de aprovechar balones divididos que les favoreciesen un contragolpe rápido. Sergi Samper, Agbo fueron claramente superados por los mediocentros celestes.

Control sin peligro del Celta ante un Granada sin mordiente

La segunda parte comenzó con el mismo perfil que los primeros 45 minutos, aunque el Granada comenzó a acercarse a las proximidades de Rubén aunque sin mucho peligro. Por su parte, el Celta intentaba seguir dominando la posesión del balón pero Ochoa no tuvo apenas que intervenir. Daniel Wass notó el cansancio físico (no hay que olvidar que ha jugado en todos los partidos de la temporada, tanto europeos como de Liga), y Rossi apareció menos que en la primera mitad. De hecho, Berizzo apreció ambas cosas y los sustituyó por Señé y Rossi respectivamente. El Granada aprovechó el físico del lateral derecho Foulquier para incomodar a Jonny en defensa, pero Rubén apenas tuvo que despejar varios centros con el puño. Los cambios de Lucas Alcaráz (expulsado en Valencia y viendo el partido desde la grada) no cambiaron la tónica del equipo con la entrada en el terreno de juego de Alberto Bueno, Atzili y Ponce, aunque en el minuto 86 el Granada se encontró con un gol de Kravets tras un error garrafal de Cabral en la salida del balón. El ucraniano regateó a Rubén y empujó el esférico a la red, poniendo el 2-1 en el luminoso y provocando el run run en la grada. El Granada buscó pelotazos al área sin éxito, mientras que el Celta presionaba con Guidetti, Bongonda, Señé y Pape en una primera línea de presión adelantada. Aspas ya no estaba en el terreno de juego tras ser sustituido por Pape Cheikh, quien en el tiempo de descuento marcó su primer gol como profesional tras una gran acción en banda derecha de Guidetti y Señé.

Balaídos suspiró y el Celta logró encadenar cinco victorias consecutivas en Liga en su estadio, algo que no lograba desde la temporada 2005/06 con Fernando Vázquez como entrenador. El Celta suma 20 puntos en 13 jornadas que le permiten situarse a dos puntos de la zona europea. Por su parte, el Granada sigue sin ganar en Liga y con cinco puntos logrados de 39 posibles tiene un futuro muy comprometido, ya que sigue anclado en la última posición de la clasificación a cinco puntos de la salvación.