Los equipos satélites de MotoGP, con otras palabras lo definimos como, equipos independientes del mundial de MotoGP al que las marcas y estructuras proporcionan sus propias monturas. Es decir, llegan a acuerdos y colaboraciones en las que ofrecen sus motocicletas. Así lo hacen las marcas de Honda, Yamaha, Ducati, Aprilia, etc. De esta forma consiguen un acuerdo Quid Pro Quo, ambos se benefician; unos consiguen las máquinas para competir, y otros se nutren de poder gracias a la presencia predominante de su marca en comparación con los competidores.

Durante años anteriores, sobre todo en la Era de las 500cc, era casi sistemática la presencia de los equipos independientes. Además, era impensable creer en que un equipo satélite ganase un título mundial. De hecho, aún, hoy en día ningún equipo satélite ha conseguido ganar el mundial de MotoGP. Esto puede deberse a que no poseen los mismos recursos, ni el mismo apoyo por parte de las fábricas.

¿Ayuda o dificultad?

El gran debate es, ¿contribuyen o perpetúan esa diferencia existente entre ambos equipos? Actualmente, en MotoGP la actuación de los equipos satélites contribuyen al espectáculo y a la creación de estrategias acordes al mundial.

Las diferencias entre los equipos oficiales y los satélites han ido disminuyendo con el paso de los años. La gran diferencia se centra en la moto, ya que los equipos independientes suelen llevar las motos de temporadas anteriores, pero eso varía mucho según el piloto, los contratos…

A pesar de que haya una brecha a nivel técnico, los equipos satélites brindan oportunidades a pilotos emergentes. Permiten una evolución y adaptación al piloto, sin la presión de los equipos oficiales, que se centran en ganar. Así, conforman una especie de escalera con pequeños escalones, hasta llegar a los equipos oficiales y conseguir títulos mundiales.

Pero, esta jerarquización de equipos está anticuada en la etapa que está viviendo MotoGP. El mundial desde hace unos años, está derribando todas esas barreras que habitaban entre los equipos oficiales e independientes: los datos técnicos y telemetría se comparten entre pilotos de la misma marca, sin importar los equipos.

Con todo ello, aumenta el interés de los mundiales, ya que se iguala la calidad técnica de muchos equipos, y permiten que mas pilotos puedan participar en la lucha por el mundial.

En cuanto al impacto que tienen los equipos satélites en los pilotos, sobre todo, en los pilotos noveles de MotoGP no es nada negativo. Gracias a estos equipos, podemos ver una evolución sólida y acorde a la trayectoria de un buen piloto de MotoGP.

El comienzo de ellos en MotoGP, es “tranquilo” ya que, la fábrica no les exige resultados inmediatos, y permite que aprendan y asienten los conocimientos. A medida que van sumando experiencia y conocimientos, si todo encaja, pueden dar el paso hacia un equipo oficial.

Evolución de talentos

Como por ejemplo, fue el caso de Fabio Quartararo. Su comienzo en MotoGP fue en el equipo satélite de Yamaha, el Petronas SRT Yamaha, y años después, dio el salto al equipo Monster Energy Yamaha Oficial.

Fabio Quartararos en el equipo Petronas SRT Yamaha / Fuente: MotoGP

Jorge Martín en la temporada actual, MotoGP 2024, compite en un equipo satélite (Prima Pramac Racing) con una motocicleta Desmosedici GP 2024, es decir, como las del equipo Oficial. Esto se debe, a que el del Prima Pramac Racing, tiene contrato directamente con la fábrica Ducati, y no con el equipo satélite. Esto es una prueba de que disminuyen las diferencias, ya que el objetivo de la fábrica es conseguir que su moto sea la primera, da igual el año de la moto y el equipo. En este caso, desde  la sede de Bolonia quieren ver una (o varias) Ducati en lo más alto del cajón.

Por todo esto, alcanzar una opinión sólida respecto a este tema, es una labor muy compleja. Hay muchas variables que influyen y es bastante controversial. Algo que sí que podemos afirmar y concluir, es que gracias a los equipos satélites se han revelado grandes talentos que no se conocían, y esto es algo, que nutre al mundial de MotoGP.