El técnico que revivió a un Grande
Diego Cocca festejando el título. (Foto: Radio Nacional)

Racing Club no estaba pasando una buen momento. El Torneo Final 2014 lo había castigado demasiado: en 19 partidos, apenas pudo conseguir 17 puntos, debido a la gran cantidad de derrotas y las pocas chances que tuvo para sumar puntos (4 PG, 5PE, 10PP). Esto llevó a que la Academia finalice el torneo en la posición número 18, y se viera a obligado a mejorar su rendimiento el próximo torneo para no sufrir con el promedio.

Para colmo, Reinaldo Merlo, ídolo del club y técnico en aquel entonces, decidió dejar su cargo a una fecha de que terminara la competencia. Por tal motivo, las autoridades del club comenzaron la búsqueda de un nuevo técnico para la institución. Así fue como llegó Diego Cocca, un jóven técnico que había conseguido una hazaña histórica ascendiendo por primera vez a Defensa y Justicia a la Primera División. Según comentó Roberto Torres cuando se confirmó su arribo, lo que los convenció de contratarlo fue "su capacidad de trabajo y su gran año como director técnico" en el Defe.

Sin embargo, los hinchas no vieron con buena cara su llegada al club. El motivo era el desconocimiento de muchos: al no ser un equipo de renombre y al jugar en la B Nacional, Defensa y Justicia pasó casi desapercibido para el grueso de los hinchas, por lo que no se conocía mucho sobre su estilo de juego y cómo podía llegar a actuar Cocca en un club grande y con necesidades como Racing. Además, entre las opciones, se encontraba Ricardo Gareca, y ese nombre seducía más al hincha.

Diego Cocca fue firme con sus convicciones, no dio marcha atrás a sus decisiones, y el tiempo se encargó de juzgarlo. Hoy, es uno de los técnicos que quedaron en la historia grande de Racing Club (con lo que eso significa). Sus logros con el equipo hicieron que se gane un lugar en el corazón del pueblo académico que, tras el anuncio de su salida, lo aplaudió y le agradeció el trabajo hecho.

"Prefiero pelear el campeonato..."

El trabajo de Cocca en Racing fue todo un desafío. Al hecho de que el club debía mejorar la pálida imágen que dejó en el torneo anterior, el nuevo DT debía afrontar el regreso de un ídolo de la institución: Diego Milito, quien volvió del fútbol italiano para culminar su carrera en el club de sus amores. Tras su llegada, el Príncipe declaró que le gustaría ver un "equipo competitivo" que pudiera llevar a Racing nuevamente a lo más alto. Esto puso presión al técnico, quien debía cumplirle el deseo.

Por tal motivo, Cocca y la dirigencia tomaron la decisión de 'limpiar' gran parte de la plantilla del Torneo Final, manteniendo a Sebastián Saja, el único que quedó de los titulares, y a otros jugadores como Luciano Aued, Gabriel Hauche y Francisco Cerro. Tras la masiva salida de jugadores, apareció la masiva llegada de refuerzos. En total, fueron 14 los jugadores que arribaron: 10 jugadores nuevos y 4 que regresaban al club. Con todo esto, Diego debía armar el equipo competitivo que tanto quería el ídolo.

Al principio, el equipo respondió bien al pedido del técnico: ganó los primeros dos partidos del Torneo Transición ante Defensa y Justicia y San Lorenzo. Sin embargo, en la tercer fecha sufrió una dura derrota ante Tigre por 4-0 que lo descolocó, pero en la fecha siguiente pudo retornar a la victoria ante Arsenal.

El torneo apenas había empezado, la gente apenas estaba conociendo al técnico, y en la fecha 5 ya tuvo su primer gran desafío: el Clásico ante Independiente; un partido más que importante para el hincha, no sólo por tratarse del eterno rival, sino también porque Racing llevaba años sin poder ganar en el Libertadores de América. Cocca tenía una buena oportunidad de empezar a ganarse el cariño del hincha, pero este la desaprovechó.

En la conferencia de prensa previa al partido, tuvo una declaración por demás desafortunada: "Prefiero perder con Independiente y pelear el campeonato". Para colmo, el equipo perdió el clásico por 2-1. Inmediatamente, la poca relación que había entre el entrenador y los hinchas comenzó a romperse. En el partido siguiente en el Cilindro, aparecieron las banderas en su contra, y de a poco comenzó a tomar fuerza un tema que hasta el momento había tenido poca relevancia: la relación con su representante Cristian Bragarnik.

Es que al asumir su cargo como entrenador, Cocca pidió como refuerzos a dos jugadores con los que comparte representante: Nelson Acevedo, quien fue parte del equipo que ascendió en el Halcón, y a Gustavo Bou, un delantero con un bajo promedio de gol que había quedado libre de River. Eso despertó la sospecha de que Diego operaba fuertemente para Bragarnik ubicando jugadores, e incluso se llegó a decir que le había regalado el clásico al empresario.

Pero de a poco, la historia fue cambiando. En la séptima fecha, Racing se enfrentó a Boca en La Bombonera. El partido, que empezó ganando el Xeneize, debió ser suspendido debido al mal estado del campo de juego por la incesante lluvia. El encuentro fue reprogramado y se jugaría luego de la fecha siguiente.

Entre medio, la Academia recibió a Newell's en su casa. Ese partido fue el comienzo de camino al éxito: el conjunto de Avellaneda empató 1-1, con gol del Gustavo Bou. El delantero, que hasta ese momento no había podido convertir, pudo abrirse al camino del gol. Tras el empate, llegó la reanudación del clásico con Boca, donde Bou reafirmó que su mala racha había terminado: convirtió dos goles y terminó por dar vuelta el resultado. Este fue el encuentro bisagra, donde la actitud del equipo cambió y comenzó el camino de la senda victoriosa. Allí nació el #RacingPositivo.

De repente, el equipo empezó a escalar posiciones, los cantos de furia se convirtieron en cantos de aliento y el sueño del campeonato dejaba de ser una utopía. Entonces, llegó la fecha 17 con un partido clave: el clásico ante River Plate. El equipo de Gallardo, afamado por su buen juego, era el puntero del campeonato y, para buena suerte de Racing, llegó a dicho enfrentamiento en medio de torneos internacionales y lesiones, por lo que se propuso ir al Cilindro con un equipo suplente. El resultado no podía ser el mejor: el conjunto de Avellaneda se impuso por 1-0 y se convirtió en el nuevo puntero a dos fechas del final.

Ya en la última fecha, el sueño estaba casi realizado. Los hinchas, eufóricos por estar tan cerca del título luego de tantos años, se prepararon para la fiesta: con un estadio repleto, la Academia recibió a Godoy Cruz con la ilusión de volver a alzarse con un campeonato. Y así fue: a las 22:22 del 14 de diciembre, el árbitro terminó el partido y Racing obtuvo su estrella número 17, terminando 13 años de sequía.

Diego Cocca logró lo que muchos técnicos lo pudieron lograr, y eso le valió un lugar en el corazón de los hinchas. De pronto, todos prefirieron ser campeones.

La vuelta a la Libertadores

Con el campeonato adquirido, Racing volvió a disputar un torneo internacional: La Copa Libertadores 2015. La última vez que lo había hecho había sido en el 2002, tras obtener el título del 2001. Por eso, Diego Cocca tenía ahora el desafío de demostrar que lo ocurrido en el 2014 no fue un golpe de suerte, sino el resultado de un arduo trabajo grupal.

El camino de la Academia en dicho torneo comenzó de la mejor manera: finalizó primero en el grupo 8 con 12 puntos (4 victorias -entre ellas un 5-0 a Deportivo Táchira y un 4-1 a Guaraní- y dos derotas) y obtuvo el pase a los octavos de final. Allí, se cruzó con Montevideo Wanderers, a quien superó en el global con un apretado 3-2. Finalmente, en cuartos de final se cruzó con un Guaraní que, con la suerte de su lado, convirtió un gol en el partido de ida en Paraguay y terminó con el sueño de Racing.

Con la eliminación del equipo de la copa, el objetivo del 2015 fue el torneo local y la Copa Argentina. Si bien no pudo obtener ninguno de los títulos, el técnico dejó una buena imágen ya que el equipo peleó en ambos frentes hasta el final. Sin embargo, entre líneas aparecía un nuevo objetivo por cumplir: obtener un lugar en la siguiente edición de la Copa Libertadores. No había podido ser en el torneo, ni tampoco en la Copa Argentina. Sólo restaba una opción: la Liguilla.

Allí debió pelear la clasificación nada menos que, ante su eterno rival: Independiente. Por haber terminado mejor posicionado en el Torneo de 30, Racing tuvo el beneficio de definir la serie de local. Pero primero debía jugar en el Libertadores de América, ese maldito estadio en el que nunca pudo ganar... hasta ese momento. La Academia, después de tantos años, pudo romper el maleficio y venció al Rojo en su casa.

Sin embargo, la vuelta fue más difícil de lo que se pensaba. Independiente no se quería quedar con las manos vacías y fue al Cilindro a buscar la victoria que le de su pase. En parte, cumplió su cometido: el equipo de Pellegrino se impuso por 2-1, pero Racing ganó en el global por 3-2 y obtuvo la clasificación a la Copa Libertadores 2016. Nuevamente, Cocca había conseguido una hazaña: clasificar en dos ocasiones consecutivas al torneo más importante de Sudamérica, algo que sólo lo había logrado José Pizzuti en 1967 y 1968.

El adiós

"Costó mucho la decisión pero estoy convencido. Me voy feliz". Esas fueron las palabras que confirmaron lo que muchos suponían: Diego Cocca no continuaría en Racing en el 2016.

Fue un golpe duro para todo el mundo académico. Ese hombre que había logrado lo que pocos en tan poco tiempo, había decidido dar un paso al costado. Una decisión que sonó inentendible en un primer momento. ¿Cómo se iba a ir? ¿Cómo iba a abandonar su invención, ese equipo competitivo que peleaba todos los frentes y que terminaría clasificando nuevamente a un torneo internacional?

La respuesta era simple: Cocca llegó a Racing en busca de un desafío. ¿Qué mejor desafío que un club que venía de sufrir una de las peores campañas en su historia, que sufría con problemas institucionales y que no consiguió un título en 13 años? Por "desgracia", Diego cumplió con su objetivo en apenas un año: logró sumar una nueva estrella al club y elevó la imágen del club en el ámbito local e internacional.

El entrenador ya le había sacado todo el jugo posible al equipo y al club, y sintió que era mejor irse con la frente en alto y no terminar la relación por un desgaste. Por eso, decidió que era momento de partir: "Estoy en una etapa en la que quiero aprovechar todo lo que aprendí para tomar otro camino, cambiar y buscar progresar".

Ese técnico que llegó entre dudas y sin ser aceptado, se despidió de la mejor manera: un Cilindro repleto de hinchas que le brindaron su apoyo y le agradecieron por todo lo hecho en el club.

Los números de Diego Cocca en Racing

-69 partido disputados: 40 victorias, 14 empates, 15 derrotas.

- 134 puntos obtenidos sobre 207 en juego.

- 101 goles a favor contra 57 en contra, consiguiendo una diferencia de 44 goles.

-Director técnico más efectivo en la historia del club (64,73%), superando a Stábile (62,17%), Ongaro (61,67%) y Juan José Pizzuti (57,06%).

-12 clásicos disputados: 7 victorias, 1 empate, 4 derrotas (61,11% de efectividad).

-Campeón Torneo Transición 2014.

-Clasificó a la Copa Libertadores en dos ocasiones de manera consecutiva (2015 y 2016), igualando el logro alcanzado por Juan José Pizzuti (1967 y 1968).

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