Campeón de mil colores 

Oscar Ruggeri, uno de los grandes capitanes que tuvo la Selección Argentina, cumple 59 años. Actualmente, el ex marcador central del combinado albiceleste con sus recuerdos y anécdotas alegra todos los mediodías a los televidentes del programa F90 y los lunes a la noche participa del programa de Alejandro Fantino. Por su pasado como futbolista que estuvo muy marcado por los éxitos y sobre todo por su espontaneidad, se ganó un lugar en  la televisión. Antes de llegar a este gran  medio, el defensor que es oriundo de Corral de Bustos, comenzó su carrera en Boca, en 1980 y rápidamente dio su primera vuelta olímpica. En 1981,  de la mano de Diego Maradona, Miguel Brindisi y Hugo Gatti, se consagró campeón del Metropolitano con el Xeneize. Este título fue el único que obtuvo con el equipo boquense y en 1985, después de 143 partidos y 11 goles marcados, se marchó con el pase libre a River Plate junto a Ricardo Gareca. Esta llegada se produjo luego de una huelga general de futbolistas.

En el conjunto de Núñez, vivió una gran etapa bajo la conducción del Bambino Héctor Veira y junto a grandes compañeros como Enzo Francescoli, Claudio Morresi, Américo Gallego, Norberto Alonso, Antonio Alzamendi, Juan Gilberto Funes, Nery PumpidoGutiérrez. 1986 fue un año de muchas alegrías ya que con la Selección dirigida por Carlos Bilardo logró el Mundial de  México y con el Millonario obtuvo el campeonato 1985/1986, la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental.

Dos años después, Logroñés de España cerró su incorporación y de esta forma comenzó su travesía por España. Luego de  una temporada, Real Madrid golpeó su puerta y en su primer año consiguió la liga española de 1990. Después de ese campeonato, se sumó a las filas de la Selección albiceleste para disputar el Mundial de Italia. Con un equipo herido por lesiones y suspensiones, llegó hasta la final frente a Alemania y no pudo repetir el éxito de 1986. Una vez que finalizó la experiencia mundialista, regresó a la Argentina y firmó su contrato con Vélez Sarsfield. Mientras defendió los colores del Fortín, Alfio Basile lo convocó al seleccionado argentino y por su voz de mando lo nombró capitán. Unos meses después de su asunción, logró la Copa América de 1991 de manera invicta, en Chile. Más allá de su presente en el elenco albiceleste, en 1992 se marchó del cuadro de Liniers y tuvo un paso fugaz por Ancona de Italia. Luego de esa experiencia se transformó en jugador de América de México y así pudo mantener su nivel para el combinado dirigido por Basile hasta 1994.

En 1993 levantó su segunda Copa América consecutiva, en Ecuador y unas semanas más tarde, su mente se concentró en las Eliminatorias Sudamericanas para la Copa del Mundo de Estados Unidos. Su paso por este torneo no fue el mejor y sufrió un triunfo histórico de Colombia que estuvo muy cerca de eliminarlo. Sin embargo le quedó una última posibilidad en el repechaje frente a Australia. En los duelos contra el seleccionado australiano, la Selección Argentina empató, como visitante, 1 a 1 y luego en la revancha se impuso por 1 a 0. Con estos resultados, se clasificó al Mundial de Estados Unidos.

Debido a su fuerte ligazón con el seleccionado, su vínculo con el club mexicano llegó a su fin en diciembre de ese año. Con el pase en su poder, llegó a un acuerdo con San Lorenzo y así pudo llegar con templanza a la cita mundialista. En esta Copa del Mundo, jugó cuatro partidos solamente y el doping positivo de Diego Maradona, fue un baldazo de agua fría para los sueños del plantel. En su último compromiso con la camiseta de la Selección cayó frente a Rumania por 3 a 2. En su retorno mantuvo su liderazgo en el Ciclón y bajo las indicaciones del Bambino Veira, en 1995 logró el torneo Clausura. En el Cuervo, compartió formación con Oscar Passet, Paulo Silas, el Pampa Claudio Biaggio, el Perro Javier Arbarello, Roberto Monserrat, Fernando Galetto y el Gallego Esteban González. Dos años más tarde, en 1997, por un conflicto que lideró junto al gremio Futbolistas Argentinos Agremiados, su etapa en el equipo de Boedo llegó a su fin y se marchó a Lanús. En el Granate disputó 13 partidos y a finales de ese año le puso punto final a su gran carrera.

Más tarde, vivió una realidad diferente como entrenador ya que en San Lorenzo (lo dirigió en dos etapas), Guadalajara, Tecos, Independiente,  Elche y América no logró campeonatos. Luego de esas experiencias, Ruggeri encontró en la televisión un espacio en donde mantiene su vigencia.

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