Atenea y los dioses murcianos
Atenea y los dioses murcianos | Montaje: Álvaro García (VAVEL)

Atenea y los dioses murcianos

Atenas, ciudad de los dioses, ha recibido a un UCAM Murcia pletórico y con ganas de escribir con letras de oro su nombre en la Historia. A los pies de la diosa Atenea, los murcianos pelearán por su sitio en el Olimpo.

AlvaroGarciaAlcazar
Álvaro García Alcázar

Hubo una mañana en la que la diosa Atenea despertó. A los pies de su casa, el Partenón, no había miles de turistas de miles de países distintos y sin nada en común entre ellos. La diosa miró atónita a la portada del templo. Ahí, en las escaleras, había unos hombres de rojo. Las miradas desafiantes se cruzaron y, en ese momento,Atenea supo que era semidioses y que habían llegado hasta allí para que su nombre resonara en el Olimpo.

Todo camino empieza con un solo paso. Un instante, un sólo segundo en el que el sino de tu camino cambia por completo. Quizás en el momento en que es primer paso se da, no se sabe cuál es destino. Pero toda persona que camina, a la par sueña. ¿Cómo es posibe que un murciano acabe en mayo en Atenas? Trabajo. La formidable labor de Ibón Navarro, secundada por el magistral trabajo de sus pupilos. Unos hombres que ascendieron a semidioses.

La diosa Atenea coronará a un nuevo dios

El ascenso olímpico comenzó en Murcia, contra el UNET Holon israelí. Pronto el UCAM Murcia mostró sus cartas. No habían llegado a la Basketball Champions League a pasearse. Krasnoyarsk, a más de 11.000 kilómetros de la capital del Segura, fue testigo de como unos murcianos les doblegaron. Sin embargo, todo camino tiene sus impedimentos, esos reveses que te hacen crecer. Casos fueron las derrotas en el Palacio de los deportes ante el Dinamo Sassari o la derrota en Oldemburgo. Los turcos del Pinar Karsikaya también consiguieron derrotar a los de Ibón Navarro. A estos también se les unió el AS Mónaco, que ha estado intratable durante toda la competición. Lituania, tierra de baloncesto, quiso vencer a un dolorido UCAM Murcia, pero es característico de los semidioses, levantarse tras un gran golpe.

El UCAM Murcia posa para los medios en el Media Day | Foto: UCAM Murcia
El UCAM Murcia posa para los medios en el Media Day | Foto: UCAM Murcia

La lucha por seguir vivos en la Fase de Grupos tomó otro ritmo cuando los engranajes de la maquinaria universitaria se engancharon. Los rusos del Enisey Krasnoyarsk sucumbieron al poderío murciano. Cerdeña, la intratable isla italiana, fue conquistada por los tercios del UCAM Murcia, que avanzaban de forma intratable. Tambores de guerra se oían de lejos, el polvo del lento pero preciso avance del Tercio, enmudeció al EWE Baskets Oldenburg, que en Murcia fue un juguete en manos de los locales. Restaban tres partidos para que la Fase de Grupos llegara a su fin. Fueron tres derrotas seguidas las que sembraron dudas. Mónaco, Karsikaya y Juventus fueron superiores a unos mortales que añoraban su momento de gloria.

El UCAM Murcia presenta su candidatura al Olimpo

El UCAM Murcia se había clasificado para los Dieciseisavos de Final. Enfrente esperaba, nada más y nada menos que el Iberostar Tenerife. El actual campeón de la Basketball Champions League estaba comandado por un viejo conocido, Fotis Katsikaris. El hombre que enseñó a correr al UCAM antes que a andar, quería dejar en la cuneta a su hijo. Y a punto estuvo de matar a nuestros semidioses. La primera batalla se quedó en Tenerife, pero Murcia y su Palacio de los deportes tenía que dictar sentencia. Otra vez, la magia, la fuerza y el coraje, atributos propios de Hércules, fueron la clave para que los pupilos de Ibón Navarro se hicieran con la eliminatoria.

Sólo quedaba un escalón, grande, para plantarse en Atenas y mirar de tu a tu a Atenea. Los murcianos querían desafiar a los dioses en su propia casa. Pero antes de celebraciones y fiestas, había que ir a una última guerra. Turquía, tierra hostil de dioses y semidioses. Tocaba jugar con el fuego. El UCAM Murcia no defraudó y demostró que, si quiere ser considerado como candidato a la gloria eterna, tiene que pelear como un león. Con Turquía conquistada, no exento de polémica y riñas, otra vez Murcia dictó sentencia. Era el duelo, era el partido de sus vidas. No eran cinco como antaño, eran 7.000. Miles de gargantas animando ferozmente. Murcia era más Murcia y el Palacio era un bendito infierno terrenal. La gloria hecha baloncesto. Murcia bailó y bailó hasta quedar exhausta. Lo habían hecho, habían hecho llorar al que nunca había llorado.

La gloria, para los que estuvieron... y los que están

El camino a la Final Four no comenzó en Murcia contra el UNET Holon. El camino se comenzó a recorrer temporadas atrás. Tenemos que retrocedernos hasta la llegada de Diego Ocampo a Murcia. Con la llegada del gallego se puso la primera piedra del viaje a Atenas. Gracias a Kelati, a Neto, a Lee. Gracias a Fotis Katsikaris y alumno adelantado, Facundo Campazzo. Gracias a Wood, a Lishchuk, a Moreira, a Carlos Cabezas, al inolvidable y siempre querido Nemanja Radovic. Va por esos jugadores que el año pasado se dejaron la piel por llevar al conjunto murciano por la EuroCup y que lo clasificaron para la Basketball Champions League: Llompart o Baron. Va por aquellos que caminaron al lado del UCAM Murcia en sus inicios, los que te enseñaron a jugar, los que cogieron un niño e hicieron un hombre. Los que te acompañaron en tus años de LEB. Va por aquellos que te vieron ascender y por los que, por desgracia, te vieron bajar al infierno. Va por los que te han amado, por los que te aman incondicionalmente y por los que te van a amar.

Atenea ya espera a las puertas del inmortal Partenón para coronar al nuevo rey de Atenas. Cuatro son los aspirantes, cuatro las batallas y uno el sueño. La lucha traerá alegría y lágrimas. Sólo uno escribirá su nombre con letras de oro. El resto serán, como siempre, olvidados. Lejos de Atenas, al sur de España, en Murcia, estos héroes son ya los dioses de la ciudad y pase lo que pase en la cancha, hay una ciudad entera que ha ganado unas nuevas divinidades. Eternos luchadores, gracias.

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