El futuro de Jim Boylen, en el aire
Jim Boylen en Chicago. Vía: Getty Images

Jim Boylen llegó a la franquicia de Illinois en diciembre de la temporada pasada, pero en todo este tiempo, el entrenador propio de Michigan no ha conseguido convencer a unas voces críticas que cada día son más fuertes y numerosas.

2018-2019: Llegada a Chicago

Boylen, llegaba a la franquicia en la que en su día triunfó Michael Jordan siendo un “novato” en los banquillos, ya que a pesar de tener una dilatada experiencia como segundo, nunca había sido el entrenador jefe.

Así pues, su inexperiencia pudo pasarle factura, ya que su primera temporada, no se puede destacar por su brillantez en cuanto a resultados, pues un récord de 17 victorias y 41 derrotas, sumado al 5-19 que había dejado Fred Hoiberg al inicio de la temporada, provocó que los Bulls finalizaran con un récord de 22-60 que les dejaría como decimoterceros del Este, y por lo tanto, fuera de Playoffs. Además, el equipo consiguió el segundo peor rating ofensivo de la temporada, quedándose con un pobre 104.8.

Sin embargo, a Boylen hay que reconocerle su capacidad para sacar el máximo de jugadores clave como el escolta Zach LaVine, quien la temporada pasada conseguía sus mejores registros (hasta ese momento) con un promedio de 23.7 puntos, 4.7 rebotes y 4.5 asistencias por encuentro.

Además de LaVine, una de las grandes amenazas de los de Chicago fue el ala-pívot Lauri Markkanen, pues el finlandés consiguió promediar 18.7 puntos y 9 rebotes por choque, siendo así el máximo reboteador del equipo.

LaVine,Portis,Markkanen y Holiday. VÍA: Getty
LaVine,Portis,Markkanen y Holiday. VÍA: Getty

Así pues, estos dos fueron los dos baluartes visibles del equipo de Illinois, aunque también hubieron jugadores que en sus escasas oportunidades de juego también cumplían; estamos hablando de jugadores como Otto Porter que en sus 15 partidos como “Bull“, el alero consiguió promediar 17.5 puntos y 5.5 rebotes, así como destacó Jabari Parker, quien en 39 partidos promedió algo más de 14 puntos y 6 rebotes por partido. Por último, mencionar al ala-pívot Bobby Portis y sus 14.3 puntos y 7.2 rebotes por encuentro, liderando ( junto a Markkanen) el apartado reboteador.

2019-2020: Tocaba redimirse

Esta temporada, debía servir para que Boylen, empezando un proyecto desde el principio de temporada, demostrara su capacidad para llevar al equipo a la postemporada.

Todo comenzaba bastante bien, pues llegaban fichajes que podían ser importantes y que quizá la anterior temporada se echaban en falta;estamos hablando de jugadores como Satoransky, un base con mucha calidad, Thaddeus Young, un ala-pívot con experiencia que podía aportar puntos o incluso, la llegada en el puesto número 7 del Draft de Coby White, un base con capacidad de escolta que aportaría juventud y anotación.

Carter Jr, Satoransky,White,Valantine y Markkanen. VÍA: Getty
Carter Jr, Satoransky,White,Valantine y Markkanen. VÍA: Getty

Finalmente, la temporada regular ha acabado con todas estas expectativas, pues el récord 22-43 cosechado por el equipo dirigido por Jim Boylen y su puesto undécimo en el Este, muy lejos del octavo puesto que marca los Playoffs y que ocupa Orlando Magic (30-35), dejará otro año vacío el palmarés en la casa de Pippen, Rodman y Michael Jordan.

Así pues, a pesar del buen hacer de Zach LaVine (25.5 puntos, 4.8 rebotes y 4.2 asistencias por encuentro) o del “rookie” Coby White, y sus más de 13 puntos por encuentro, no son suficientes para tapar la decepcionante temporada de los de Illinois; pues muchos jugadores, a pesar de no hacer malos números, no han cumplido con las esperanzas que los aficionados tenían en ellos.

En primer lugar, Lauri Markkanen, no ha dado el paso adelante que se esperaba que diese esta temporada, para que junto a LaVine, lideraran el proyecto de “los toros de Chicago”, pues a pesar de promediar 14.7 puntos y 6.3 rebotes por partido, esos números son una recesión con respecto a la temporada pasada. También debemos hablar de Young, a quien la edad ya le empieza a pesar, pues ha realizado su peor temporada desde su año de “rookie” (2007-2008), ya que sus 10.3 puntos y 4.9 rebotes por encuentro así lo demuestran.

Pero más allá de la culpabilidad de los jugadores, hay que señalar al “coach”, que no ha sido capaz de manejar la situación, la historia de la franquicia, pero tampoco a una plantilla destinada, por lo menos, a disputar la postemporada.

Un entrenador que debido a sus malos resultados (39 victorias 84 derrotas desde su llegada), su duro carácter y sus múltiples disputas con los líderes del equipo han provocado que la dirección franquicia, a la que se ha unido recientemente Karnisovas, se plantea si Boylen es prescindible. Además, han sido estos últimos (los jugadores clave) quienes han pedido con más fuerza el despido del entrenador, pues bien es sabido el roce que tuvo Zach LaVine con Boylen en noviembre, después de que este último sentara en el banquillo a la máxima estrella de la entidad, tras un error defensivo del escolta nacido en Washington.

Por otro lado, la salida coge fuerza con el adiós de Gar Forman, directivo que era un gran valedor de sus métodos, sumado a la llegada de  Arturas Karnisovas como ejecutivo de operaciones de los Bulls, un gran partidario del cambio en Chicago.

Aun así, deberemos esperar hasta final de temporada para conocer el desenlace de el asunto ¿Se quedará o se irá Jim Boylen?

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