Chicago Bulls
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Chicago Bulls

1966 Chicago


Los Chicago Bulls son un equipo profesional de baloncesto que compite actualmente en la National Basketball Association (NBA), concretamente en la División Central, dentro de la conferencia este. Tiene su sede en Chicago y juega sus partidos como local en el United Center (con capacidad para más de 21.000 espectadores) desde 1994.

Fundados en 1966, año en el que entraron a la liga, los Bulls son conocidos por su dominio durante la década de los 90. Liderados por Michael Jordan, considerado por muchos el mejor jugador de la historia del baloncesto, los Bulls ganaron 6 campeonatos de la NBA en 8 años. Además, lo hicieron en dos tandas de 3 consecutivos, convirtiéndose en una de las mayores dinastías del mundo del deporte. 

En la temporada 1995-96 establecieron un nuevo récord de victorias (72-10) que solo ha sido superado por los Golden State Warriors en la 2015-16 (73-9). Aquel año ganaron el primer anillo de su segundo ‘Three-peat’.

Michael Jordan y Phil Jackson después de ganar su último campeonato | Foto: Getty Images
Michael Jordan y Phil Jackson después de ganar su último campeonato | Foto: Getty Images

Hasta la fecha, los Bulls son la única franquicia con múltiples campeonatos que nunca ha perdido unas finales de la NBA (6 de 6). Son una de las franquicias más emblemáticas de la NBA, y en gran parte es gracias a Jordan, Pippen, Rodman, Phil Jackson y compañía, quienes formaron para muchos el mejor equipo de la historia del baloncesto.

Un comienzo sorprendente

En 1966, la ciudad de Chicago adquiere una nueva franquicia en la NBA llamada ‘Bulls’. El nombre, igual que el de ‘Packers’ (antigua franquicia de la ciudad) hace referencia a la gran industria de envasado cárnico presente en Chicago. 

El arranque del equipo fue fulgurante, consiguiendo en su primera temporada un récord de 33 victorias y 48 derrotas, el mejor récord de siempre para un equipo de expansión. Les sirvió para clasificarse para los Playoffs, siendo el único equipo en hacerlo en su temporada inaugural.

Durante sus primeras temporadas disputaron sus partidos como local en el International Amphitheatre. Después, en 1968, se trasladaron al Chicago Stadium. 

Jerry Sloan con la camiseta de los Bulls | Foto: Getty Images
Jerry Sloan con la camiseta de los Bulls | Foto: Getty Images

Los Bulls formaron un equipo muy competitivo del que sobresalían nombres como Bob Love, Chet Walker, Jerry Sloan o Norm Van Lier. Los Bulls se clasificaron para Playoffs desde la temporada 1969-70 hasta la 1974-75. Sin embargo, sólo consiguieron pasar de primer ronda en dos ocasiones. 

En 1972, con la venta de entradas y el interés popular creciendo, bajo la dirección de Dick Motta, los Bulls lograron un récord de 57 victorias y 25 derrotas, el mejor de la franquicia por aquel entonces. En 1975 llegaron a finales de conferencia, cediendo finalmente ante los Golden State Warriors en el 7º partido. 

Los peores años de la franquicia

Después de 4 temporadas seguidas de más de 50 victorias, varios cambios en la plantilla, incluyendo la marcha de sus 4 mejores jugadores, hundieron a los Bulls en la mediocridad.

Dick Klein, fundador y primer propietario, vendió la franquicia a la familia Wirtz. Estos mostraron poco interés en mejorar la plantilla y el equipo se vio desbocado a una etapa de derrotas entre finales de los años 70 y principios de los 80. Tan solo llegaron una vez a los Playoffs en 7 años.

El destino de la franquicia y la historia de la NBA pudo cambiar en 1979, cuando los Bulls se jugaron a ‘cara o cruz’ el número 1 del Draft de ese mismo año ante Los Angeles Lakers. No tuvieron suerte, y los angelinos se llevaron a Magic Johnson, para muchos el mejor base de la historia y uno de los culpables del éxito que tiene la NBA actualmente.

El interés por el equipo disminuía a gran velocidad y la familia Wirtz vendió la franquicia a Jerry Reinsdorf, empresario local.

Michael Jordan y el Draft que lo cambió todo

El verano de 1984 supuso un antes y un después en la historia de la franquicia. En realidad, también supone un antes y un después en la historia de la NBA, del baloncesto y del deporte en general. En el número 3 del Draft, los Chicago Bulls eligen a Michael Jordan. El resto ya es historia.

Liderados por Jordan, los Bulls comenzaron entonces un enorme ascenso hacia la gloria que, eso sí, llevaría su tiempo. Jerry Reinsdorf, nuevo propietario, y Jerry Krause, general manager, decidieron construir un equipo sobre Jordan, algo nada habitual en una época dominada por los hombres grandes. 

Michael Jordan en su año de Rookie | Foto: Getty Images
Michael Jordan en su año de Rookie | Foto: Getty Images

En su primera temporada, Michael Jordan ganó el Rookie del año batiendo además varios récords de la franquicia: en anotación (tercero de la liga) y en robos (cuarto). Lideró al equipo hacia los Playoffs empezando así una racha de 14 presencias consecutivas en la postemporada. Allí, sin embargo, cayeron en primera ronda, como en los dos años siguientes.

Michael Jordan sufrió una rotura en el pie que le mantuvo fuera de las canchas gran parte de la temporada siguiente. Aún así, su espíritu ganador impulsó finalmente a los Bulls a clasificarse para los Playoffs, enfrentándose a uno de los mejores equipos de la historia: los Boston Celtics de Larry Bird, que habían acabado con un récord de 67-15.

Los Bulls fueron barridos por 3-0 pero Jordan maravilló al mundo con su liderazgo batiendo además el récord de puntos en un partido de Playoffs, 63. Bird declaró después: “Dios se ha disfrazado de Michael Jordan”. 

En su tercera temporada en la liga, Michael Jordan continuó escribiendo la historia liderando la liga en anotación con 37,1 puntos por partido y siendo el primer jugador de los Bulls en pertenecer al mejor quinteto de la NBA. A pesar de eso, fueron barridos de nuevo en Playoffs por los Celtics.

Rivalidad con los ‘Bad Boys’ Pistons

En el Draft de 1987, los Bulls adquieren vía traspaso a Scottie Pippen, un jugador que encajaba perfectamente con las características de Michael Jordan y junto al que formaría uno de los dúos más letales de la historia de la NBA. 

El equipo dio un salto de calidad rápidamente llegando a las 50 victorias y clasificándose para las semifinales de conferencia, donde cayeron ante los ‘Bad Boys’ Pistons. Así comenzaba la rivalidad con los Pistons, quienes eliminaron a los Bulls también en los dos años siguientes. Por su parte, Michael Jordan consiguió el primero de sus cinco trofeos de MVP de la temporada.

Scottie Pippen sentado junto a Michael Jordan | Foto: Getty Images
Scottie Pippen sentado junto a Michael Jordan | Foto: Getty Images

En 1989, con una plantilla renovada, los Bulls se plantaron esta vez en las finales de conferencia. De nuevo ante los Pistons. Y de nuevo serían derrotados por los de Detroit, quienes con un estilo muy duro, defensivo y siempre al límite del reglamento lograron detener a Jordan y compañía.

Al año siguiente, Phil Jackson, como nuevo entrenador, y su asistente Tex Winter instalaron un nuevo sistema de juego en ataque conocido como ‘triángulo ofensivo’. Con este, pretendían involucrar a todos los jugadores en los ataques e incentivar el movimiento constante del balón y de los jugadores. De esta forma, Jordan tendría el balón menos tiempo en sus manos, pero podría involucrar más a sus compañeros y así tener más opciones durante el juego. 

Con Jordan y Pippen a la cabeza, y con un buen puñado de grandes jugadores de rol como Horace Grant, Paxson o el veterano Bill Cartwright, los Bulls alcanzaron las 55 victorias en Liga Regular plantándose otra vez en la final de conferencia ante los Pistons. 

La dureza de los Pistons reflejada en una imagen | Foto: Getty Images
La dureza de los Pistons reflejada en una imagen | Foto: Getty Images

Los llevaron al límite, alargando la serie hasta el 7º partido. Pero finalmente la dureza de los Pistons se impuso y los de Isaiah Thomas y compañía eliminaron a los Bulls por tercer año consecutivo. 

Primer ‘Three-peat’ (1991-1993)

Después de toparse tres temporadas consecutivas contra los Pistons en Playoffs, los Bulls volvieron más fuertes al año siguiente consiguiendo un récord de franquicia de 61 victorias.

LLegaron a finales de la conferencia este ante los Pistons. Y esta vez no fallaron. Jordan y los suyos barrieron a los ‘Bad Boys’ llegando así a la primera final de la NBA de su historia, donde esperaban los Lakers de Magic Johnson.

Los angelinos ganaron el primer partido, y cuando todo hacía pensar que se llevarían el anillo, apareció Michael Jordan para liderar a los Bulls hasta la victoria en los 4 partidos siguientes, convirtiéndose así en campeones de la NBA.

Michael Jordan anota una de sus canastas más icónicas | Foto: Getty Images
Michael Jordan anota una de sus canastas más icónicas | Foto: Getty Images

Michael Jordan fue nombrado MVP de la liga regular y de las finales, siendo además el líder en anotación por quinto año consecutivo. Su dominio ya era total y lo mejor estaba por llegar.

Los Bulls repitieron en la temporada 1991-92. Volvieron a superar su propio récord de victorias, dejándolo en 67. Y en la final, ante los Portland Trail Blazers de Clyde Drexler, Michael Jordan lideró a los Bulls a su segundo anillo consecutivo. Como ya pasó el año anterior, Jordan se llevaría todos los galardones posibles. 

En la temporada 1992-93, con la confianza por las nubes, pero también con mucho cansancio acumulado de los años anteriores, los Chicago Bulls volvieron a llegar a la final de la NBA, citándose con los Phoenix Suns de Charles Barkley, MVP de la temporada regular. 

Allí, Michael Jordan batió el récord de promedio anotador en unas finales con 41 puntos por partido, y fue el líder de unos Chicago Bulls que lograban así su tercer anillo consecutivo, un hito que nadie había logrado desde los Celtics de los 60. 

Michael Jordan celebra su tercer campeonato consecutivo en una de sus fotos más famosas | Foto: Getty Images
Michael Jordan celebra su tercer campeonato consecutivo en una de sus fotos más famosas | Foto: Getty Images

Michael Jordan, agotado por la presión que supone ser el mejor año tras año e influido por el asesinato de su padre, decide retirarse del baloncesto para dedicarse al béisbol. Los Bulls, de esta forma, se quedaron con Scottie Pippen como líder principal, quien se consolidó entre los mejores jugadores de la liga. Fue candidato a MVP y fue el MVP del All-Star aquella temporada.

Sin embargo, a pesar de que la temporada fue muy buena y acabaron con 55 victorias, no serían capaces de superar a los New York Knicks en segunda ronda de Playoffs.

Segundo ‘Three-peat’ (1996-1998)

La temporada 1994-95 empezó con el traslado al United Center, donde juegan sus partidos actualmente.

En marzo de 1995, Michael Jordan anunció su regreso a las canchas de baloncesto. Lo hizo con el número ‘45’ y dejando partidos para la historia, pero su tardía aparición no fue suficiente para los Bulls, que cayeron ante los Magic en semifinales de conferencia. La única serie de Playoffs que perdieron los Chicago Bulls entre 1991 y 1998. 

En verano, mientras se rodaba ‘Space Jam’, Michael Jordan se preparó mejor que nunca, y los Chicago Bulls incorporaron al peculiar Dennis Rodman, una bestia reboteadora y defensiva con un carácter único. 

Dennis Rodman se unió al dúo Jordan-Pippen | Foto: Getty Images
Dennis Rodman se unió al dúo Jordan-Pippen | Foto: Getty Images

Los Chicago Bulls, con la energía renovada y también con una plantilla más completa que nunca, arrasaron en la temporada 1995-1996. Marcaron un nuevo récord de victorias en la NBA con un balance de 72-10 (solo superado por los Warriors en 2016), Jordan ganó su 8º título de anotación, Rodman su 5º título reboteador, Steve Kerr acabó segundo en porcentaje de triples y lo más importante, volvieron a proclamarse campeones de la NBA tras superar en la final a los Seattle Supersonics de Gary Payton y Shawn Kemp.

Michael Jordan consiguió la triple corona de MVP, MVP del All-Star y MVP de las finales, Jerry Krause fue elegido mejor ejecutivo del año, Phil Jackson mejor entrenador, Kukoc mejor sexto hombre. Además, Jordan y Pippen formaron parte del mejor quinteto de la NBA y ambos se sumaron a Rodman en el mejor quinteto defensivo. 

Aquel año los Bulls lo dominaron todo y monitorizaron todos los premios y récords posibles. Por eso, aquellos Bulls son considerados uno de los mejores equipos de la historia. 

Lejos de conformarse, los Bulls rozaron las 70 victorias al año siguiente y se plantaron en la final ante los Utah Jazz de John Stockton y Karl Malone, a los cuales superaron por 4-2. Era el quinto campeonato de la década y Michael Jordan, que volvió a ser el MVP de las finales, consiguió también su noveno título de máximo anotador. 

Michael Jordan, enfermo, se apoya en Scottie Pippen tras decidir el quinto partido de las finales de 1997 | Foto: NBA
Michael Jordan, enfermo, se apoya en Scottie Pippen tras decidir el quinto partido de las finales de 1997 | Foto: NBA

Ganar tres anillos consecutivos es algo casi imposible. Pero los Bulls lo hicieron dos veces. Después de una temporada llena de rumores y polémicas por la posible desmantelación del equipo, volvieran a superar a los Utah Jazz en la final para alzarse con su sexto campeonato en ocho años.

Michael Jordan volvió a ser el héroe, logrando de nuevo todos los títulos individuales posibles, y siendo autor de una de las secuencias más famosas del deporte. ‘The Last Shot’ no es solo un tiro, son poco más de 40 segundos en los que Jordan, él solo, le da la vuelta al marcador liderando a los Bulls hacia su sexto anillo en ocho años. Una dinastía increíble.

El fin de una era 

En pocos años, los Chicago Bulls pasaron a ser una de las franquicias más prestigiosas e importantes de toda la NBA. Tanto a nivel de campeonatos como de repercusión mundial, sobre todo gracias a la figura de Michael Jordan. 

No obstante, después del sexto campeonato, Phil Jackson se vio forzado a abandonar el equipo debido a desencuentros con la directiva, sobre todo con Jerry Krause. Esto precipitó una nueva retirada de Michael Jordan, Scottie Pippen pidió ser traspasado y Dennis Rodman se marchó a los Lakers. 

Michael Jordan y Phil Jackson conversan con Toni Kukoc | Foto: NBA
Michael Jordan y Phil Jackson conversan con Toni Kukoc | Foto: NBA

De este modo, con un nuevo entrenador y sin sus tres mejores jugadores de la última década, los Chicago Bulls se vieron hundidos en un pozo del que tardaron varios años en salir. Terminaron con el peor récord de la conferencia este las 4 temporada siguientes.

El hueco que dejaron Jordan, Pippen y compañía no era fácil de rellenar, así que el proceso de reconstrucción llevó más tiempo de lo que le hubiera gustado a la directiva. En la temporada 2004-05 los Bulls volvieron a Playoffs empezando así una racha de 3 presencias consecutivas en las eliminatorias por el título. 

La primera victoria en una serie de Playoffs no llegó hasta 2007, cuando eliminaron a Miami Heat por 4-0. Luego, serían eliminados por los Detroit Pistons.

El resurgir de la mano de Derrick Rose

En el Draft de 2008 los Bulls seleccionaron en la primera posición a Derrick Rose, quien desde el principio mostró un gran potencial como jugador. Explosivo, rápido, brutal atacando el aro… Fue Rookie del año y llevó a los Bulls hasta los Playoffs, donde se verían las caras con los vigentes campeones Boston Celtics. 

La serie no pudo ser más épica, se decidió en el 7º partido y en 6 de estos se tuvo que jugar una prórroga. Finalmente los Celtics se llevaron la eliminatoria, pero los Bulls mostraron un gran potencial de futuro. 

Derrick Rose directo a machacar el aro | Foto: Getty Images
Derrick Rose directo a machacar el aro | Foto: Getty Images

Al año siguiente, con un Derrick Rose que crecía a pasos agigantados y con Joakim Noah y Taj Gibson como principales escuderos, los Bulls regresaron a Playoffs donde caerían ante LeBron James y sus Cleveland Cavaliers.

En la temporada 2010-11 Derrick Rose explotó. Su juego alcanzó otro nivel promediando 25 puntos, 7,7 asistencias y 4,1 rebotes. Fue nombrado MVP de la liga, siendo el más joven en conseguirlo de toda la historia de la NBA.

Además, Rose lideró a los Bulls a conseguir un récord de 62 victorias y 20 derrotas, creando grandes expectativas para los Playoffs. Sin embargo, en finales de conferencia no podrían con el ‘big-3’ de Miami Heat formado por LeBron, Wade y Bosh.

Los Bulls mantuvieron el nivel al año siguiente, y con un balance de 50 victorias y 16 derrotas terminaron primeros de la conferencia este. Bulls y Heat estaban destinados a verse las caras, pero en primera ronda de Playoffs ocurrió lo peor.

Derrick Rose sufrió una grave lesión al romperse el ligamento cruzado anterior de su rodilla y los Bulls fueron eliminados. 

Derrick Rose se retuerce de dolor tras caer lesionado | Foto: Getty Images
Derrick Rose se retuerce de dolor tras caer lesionado | Foto: Getty Images

Rose se perdió toda la siguiente temporada y de nuevo las lesiones sólo le permitieron jugar 10 partidos durante la 2013-14. Lo cierto es que Derrick Rose nunca volvió a ser el mismo. La explosividad, los saltos, las carreras… Nada era igual. Y esto en los Bulls pasó factura, ya que no fueron capaces de pasar de segunda ronda en los Playoffs.

Vuelta a empezar

En la temporada 2015-16 los Chicago Bulls volvían a tener aspiraciones de campeonato. Derrick Rose ya recuperado, en principio, Joakim Noah, Pau Gasol, Jimmy Butler… Todo tenía buena pinta, pero se toparon una vez más con las malditas lesiones. Acabaron con un récord de 42-40, quedándose fuera de Playoffs por primera vez en 8 años.

En verano, la franquicia dejó marchar a un Derrick Rose demasiado frustrado con su físico y se hizo con Dwayne Wade en la agencia libre. Se juntaba así con Jimmy Butler con el objetivo de volver a la élite. Regresaron a Playoffs, pero no superaron la primera ronda. 

La franquicia decidió entonces que era hora de empezar de cero y se deshizo de las dos estrellas para empezar a reconstruir.

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