Los Angeles Clippers
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Los Angeles Clippers

1970 Los Angeles


Los Angeles Clippers, también conocidos como Clippers o LA Clippers, son un equipo profesional de baloncesto que compite actualmente en la National Basketball Association (NBA), concretamente en la División Pacífico, dentro de la conferencia oeste. Tiene su sede en Los Angeles y comparte ciudad y pabellón con Los Angeles Lakers, disputando sus partidos en el Staples Center.

Aunque la franquicia ya es mundialmente conocida como Los Angeles Clippers este no siempre ha sido su nombre, ni si quiera ha vivido siempre en la misma ciudad. Fue fundada en 1970 bajo el nombre de Buffalo Braves (con sede en Buffalo, Nueva York) y aquel año sería uno de los tres nuevos equipos que se unirían a la liga. Cleveland Cavaliers y Portland Trail Blazers fueron los otros dos. Todos ellos siguen compitiendo actualmente en la NBA.

Debido a algunos problemas de calendario a la hora de fijar partidos en el Buffalo Memorial Auditorium, la venta del equipo ocasionó su traslado a San Diego. En 1978, tras un concurso para signarle nuevo nombre, el equipo pasó a ser conocido como los San Diego Clippers, haciendo referencia a los grandes veleros que pasaban por la Bahía de San Diego.

Chris Paul, DeAndre Jordan y Blake Griffin lideraron a los mejores Clippers de la historia | Foto: Getty Images
Chris Paul, DeAndre Jordan y Blake Griffin lideraron a los mejores Clippers de la historia | Foto: Getty Images

Tras vivir allí su etapa más gris y a pesar de las múltiples discusiones con la NBA, el equipo finalmente se mudó a Los Angeles en 1984, ciudad en la que permanece hoy en día.

Estas tres etapas claramente diferenciadas tienen un denominador común que las une: el equipo siempre ha sido considerado un conjunto perdedor. Y es que tradicionalmente así lo ha sido. Sin embargo, durante los últimos años los aires están cambiando y poco a poco se han ido consolidando como un fijo en los Playoffs, incluso como candidatos a ser campeones de la NBA, algo que no han conseguido en toda su historia.

Inicios en Buffalo (Buffalo Braves, 1970-1978)

La franquicia fue fundada en 1970 al oeste de Nueva York como Buffalo Braves. Ese mismo año fue introducida en la NBA, la cual se encontraba en plena política de expansión, junto con otros dos equipos: Cleveland Cavaliers y Portland Trail Blazers. Los Braves jugaban sus partidos como local en el Buffalo Memorial Auditorium.

Los primeros éxitos del equipo llegaron de la mano de Bob McAdoo, la primera gran estrella de la historia de la franquicia. El pívot fue el máximo anotador de la NBA durante tres temporadas consecutivas y fue nombrado MVP en la temporada 1974-75. Hasta la fecha es el único que lo ha conseguido en esta franquicia.

Bob McAdoo con los Buffalo Braves | Foto: Getty Images
Bob McAdoo con los Buffalo Braves | Foto: Getty Images

Como consecuencia del talento individual de McAdoo los Braves se clasificaron para Playoffs durante tres emporadas consecutivas, sin embargo, no lograrían pasar de semifinales de conferencia, una tónica que se irá repitiendo en el futuro.

A pesar de los buenos resultados del equipo en sus primeros años, el propietario, Paul Snyder, y la NBA tuvieron algunos problemas para cuadrar los partidos en el calendario, ya que la prioridad para elegir fechas la tenía el equipo universitario Canisius Golden Griffins. Por ello, Snyder se vio forzado a vender el equipo a John Y. Brown, Jr.

Su mandato no duraría demasiado tiempo. Nada más ponerse al mando traspasaría a todas las estrellas del equipo ocasionando una bajada tremenda tanto en el rendimiento como en la asistencia de público a los partidos.

Finalmente, Brown acordaría intercambiar las franquicias con el entonces propietario de los Celtics Irv Lenin, residente del sur de California. De esta manera, Lenin consiguió con los Braves lo que no le habían permitido hacer con los Celtics, trasladar la franquicia a San Diego, California.

San Diego Clippers (1978-1984): la etapa más gris

La primera consecuencia del traslado de la franquicia a San Diego no tardaría en llegar, puesto que varios directivos del equipo consideraron que ‘Braves’ no era un nombre adecuado para la nueva ubicación. Por ello, se realizó un concurso para asignarle a la franquicia un nuevo nombre que fuera representativo para la ciudad. El ganador fue ‘San Diego Clippers’, nombre que hace referencia a los grandes veleros que pasan por la bahía de San Diego.

En cuanto a lo deportivo, durante los primeros años se quedaron cerca de los Playoffs liderados por World B. Free, sin embargo, los problemas no tardarían en llegar.

Bill Walton en su etapa en los San Diego Clippers | Foto: Getty Images
Bill Walton en su etapa en los San Diego Clippers | Foto: Getty Images

Ficharon a Bill Walton, natural de San Diego y campeón de la NBA y MVP con los Blazers, con la intención de dar un salto de calidad. No obstante, se perdió 68 partidos en su primera temporada y las dos siguientes al completo debido a sus problemas físicos. La maldición de las lesiones había comenzado.

Los problemas físicos de la plantilla ocasionaron que los resultados fueran cada año más pobres hasta el punto que Levin se dio por vencido y vendió el equipo a Donald Sterling (abogado de Los Angeles) por 12,5 millones de dólares. La etapa de Sterling como propietario de los Clippers empezará igual que acabó, con polémica.

Polémico traslado a Los Angeles

En 1984, apenas dos años después de hacerse con el equipo, Sterling trasladó el equipo a Los Angeles sin el permiso de la NBA, lo cual hizo que fuera multado con 25 millones de dólares. Además, la liga interpuso una demanda exigiendo que el equipo fuera devuelto a San Diego. Incluso amenazaron con disolver la franquicia si esto no se producía, peo finalmente la liga cedió y Sterling se salió con la suya.

Los Clippers tendrían el Los Angeles Memorial Sports Arena como sede y mantendrían su nombre a pesar de la nueva situación. Con el cambio de ciudad los resultados no solo no mejoraron, sino que fueron a peor. Las lesiones, entre otros factores, ocasionaron que en 1987 acabaran con un récord de 12-70 (la segunda peor marca en el momento y la tercera peor en cuanto a porcentaje de victorias de toda la historia).

Las primeras alegrías llegaron en la temporada 1991-1992, cuando consiguieron terminar con un récord positivo (45-37) por primera vez en 13 años, y además les valía para meterse en Playoffs, algo que no habían conseguido desde su época en Buffalo. Después serían eliminados en primera ronda por los Utah Jazz. Los Clippers volverían a clasificarse para Playoffs al año siguiente, pero de nuevo caerían en primera ronda.

Dominique Wilkins en uno de sus pocos partidos con los Clippers | Foto: Getty Images
Dominique Wilkins en uno de sus pocos partidos con los Clippers | Foto: Getty Images

Estas dos apariciones en Playoffs serían prácticamente anecdóticas ya que los continuos fracasos de la franquicia le hicieron convertirse en objeto de burla no solo de toda la NBA, sino de América entera. Eran considerados un equipo perdedor y la burla acentuaba aún más debido al éxito y la popularidad de su vecino, Los Angeles Lakers.

Los problemas a la hora de encontrar una identidad competitiva hicieron que Anaheim (ciudad en las afueras de Los Angeles) intentara reclutar a la franquicia. De hecho, entre 1994 y 1999 los Clippers juegan varios partidos en el Arrowhead Pond de Anaheim generando allí, curiosamente, mayor expectación que en su casa habitual.

La NBA, los fans del equipo y algunos jugadores presionaron a la directiva para llevar acabo el mudanza definitiva, incluso llegaron a haber negociaciones por ello, pero Donald Sterling finalmente optó por mantenerse en Los Angeles.

Etapa en el Staples Center

Los planes de construir un nuevo pabellón con capacidad para 19.000 espectadores aproximadamente se hicieron realidad y en 1999 los Clippers se unieron a los Lakers y Los Angeles Kings (de la NHL) como usuarios del nuevo Staples Center. Evidentemente los otros dos equipos tendrían prioridad inicial sobre los Clippers en cuanto a las fechas por lo que tenían que ir conformándose con lo que quedaba libre.

Poco a poco los Clippers han ido ganando en popularidad, aunque no sería hasta 2011 cuando alcanzaría su máximo. Desde ese mismo año la franquicia ha vendido todas las entradas de todos los partidos (liga regular y Playoffs) hasta la actualidad. Gran parte de culpa la tienen Chris Paul, Blake Griffin, DeAndre Jordan y su ‘the lob city’.   

Staples Center lleno durante un partido de los Clippers | Foto: @LAClippers
Staples Center lleno durante un partido de los Clippers | Foto: @LAClippers

Durante los 10 primeros años de siglo, coincidiendo además con los primeros en el nuevo pabellón, los Clippers no harían más que confirmar su etiqueta de equipo perdedor, acrecentada aún más por compartir cancha con el segundo equipo más laureado de la historia de la NBA. Tan solo una aparición en Playoffs durante este período, en la que una vez más caerían en semifinales de conferencia.

La mala suerte siempre les ha perseguido

Los Clippers eran equipo perdedor. Esa es la realidad. Pero es que, además, tenían una mala suerte terrible. Prácticamente desde su fundación se fueron sucediendo diversos infortunios que les impedían mantener cierta regularidad en su juego.

Echando un vistazo rápido, en 1988 los Clippers eligen con el número 1 del Draft a Danny Manning y cuando no llevaba ni 30 partidos con el equipo se rompió el ligamento cruzado anterior. Al año siguiente ficharon a Ron Harper, y cuando todo parecía funcionar se rompió la rodilla y de nuevo adiós a la temporada. Dos proyectos en dos años que se iban al garete por culpa de las malditas lesiones.

Momento de la escalofriante lesión de Shaun Livingston | Foto: Getty Images
Momento de la escalofriante lesión de Shaun Livingston | Foto: Getty Images

Con la llegada del siglo XXI la suerte no cambió. Primero Lamar Odom, cuyos problemas de conducta y lesiones de rodilla le impidieron demostrar toda su valía en los Clippers. Después Michael Olowokandi, otro número 1 del Draft que nunca llegó a demostrar el por qué lo fue. Y para rematar está el caso Shaun Livingston, quien en 2007 se destrozó la rodilla en una de las peores lesiones de la historia del baloncesto.

Por último llegó Blake Griffin. Otro número 1 del Draft (2009) que apuntaba maneras. “El nuevo Malone” decían muchos. Un físico imponente que en pretemporada asombró a todo el mundo. Pero en el último partido de preparación Griffin se rompió la rodilla y tuvo que decir adiós a la temporada. Eso sí, esta vez la historia sería un tanto diferente.

Una nueva era: ‘The Lob City’

Tras una temporada regular sin Griffin, un rayo de esperanza emergió en la franquicia con el debut del joven de Oklahoma. Él era el líder de un núcleo de jugadores jóvenes que dotaban al equipo de cierta solidez para ganar partidos. Además, Blake Griffin deslumbró en su primer año ganando el premio al Rookie del Año, siendo All-Star y ganando también el concurso de mates tras saltar un coche. Los Clippers empezaron entonces a ganarse el respeto del resto.

2011 sería el año que lo cambiaría todo, los Clippers, en un traspaso que involucraba a 5 jugadores ficharon a Chris Paul, una estrella consolidada ya en la liga que llegaba para liderar un proyecto muy joven y prometedor. Al enterarse de su llegada, Blake Griffin y DeAndre Jordan apodaron al equipo ‘The Lob City’ por la cantidad de Alley-oops que podían darse combinando las cualidades de unos y de otros.

Blake Griffin, Chris Paul y DeAndre Jordan | Foto: Getty Images
Blake Griffin, Chris Paul y DeAndre Jordan | Foto: Getty Images

Lo cierto es que Griffin no se equivocaba. Desde el principio este proyecto estuvo marcado por los muchos highlights que salían de cada partido. Desarrollaron un juego muy atractivo para el espectador y, además, también llegaron las victorias. En su primera temporada estos Clippers lograron meterse en Playoffs por primera vez desde 2006 y por segunda desde 1997. Algo había cambiado y la dinámica se iba a mantener durante los 6 años que duró el proyecto.

Chris Paul, Blake Griffin y DeAndre Jordan lideraron a aquellos Clippers a los Playoffs durante 6 años consecutivos, pero se toparon una y otra vez con la maldición histórica de la franquicia. Hasta 3 veces llegaron a semifinales de conferencia, estando incluso 3-1 arriba en una de ellas. Pero no consiguieron superar esa barrera.

Las lesiones, la química, los egos y los escándalos extradeportivos evitaron que estos Clippers se convirtieran en un equipo legendario, aunque lo cierto es que sí que pasarán a la historia. Se ganaron el respeto de toda la NBA, consiguieron dejar de ser vistos como el equipo perdedor de Los Angeles y serán recordados para siempre como uno de los mejores y más divertidos conjuntos que nunca ganaron un anillo.

El escándalo Donald Sterling

En abril de 2014, cuando los Clippers del ‘Lob City’ estaban en su mejor momento, una bomba estalló dentro del vestuario. El medio estadounidense ‘TMZ’ publicó una conversación de Donald Sterling (dueño de los Clippers) con su novia V. Stiviano en la que la criticaba por haber subido una foto con Magic Johnson a sus redes sociales. Sterling decía estar molesto porque “se estuviera relacionando con gente negra”, añadiendo que no quería que entrasen en los partidos de sus Clippers.

Este escándalo de racismo trajo consigo reacciones de todo tipo: desde estrellas de la liga hasta patrocinios que eran retirados, incluso sus propios jugadores se mostraron reacios al propietario. Durante un partido de la eliminatoria frente a los Warriors optaron por ocultar el logo de la franquicia llevando las camisetas al revés.

La plantilla de los Clippers durante su protesta frente al racismo | Foto: Getty Images
La plantilla de los Clippers durante su protesta frente al racismo | Foto: Getty Images

Después de una investigación, la NBA sancionó a Sterling con una multa de 2,5 millones de dólares (el máximo) y le prohibía estar presente en cualquier partido, entrenamiento, reunión o cualquier decisión que tuviera que ver con la propia liga. Adam Silver también forzaría a Sterling a vender la franquicia de inmediato. Finalmente, Steve Ballmer se hizo con el equipo por un precio de 2 billones de dólares superando todas las expectativas.

Reconstruir para intentar ser campeones

Después de dos años cayendo en primera ronda y habiendo dejado ya claras sus intenciones de marcharse, Chris Paul sería traspasado a Houston a cambio de Lou Williams, Patrick Beverley, Montrezl Harrell, Sam Dekker, Darrun Hilliard, DeAndre Liggins, Kyle Wiltjer, una futura ronda del Draft y dinero. La reconstrucción ya había comenzado.

Los Clippers renovaron a Blake Griffin con la intención de que fuera el líder del proyecto, pero sus infinitos problemas físicos acabaron precipitando su traspaso a Detroit por Tobias Harris, Avery Bradley, Boban Marjanović y dos rondas del Draft.

En la temporada 2018-2019, a pesar de haber perdido a los que habían sido sus principales jugadores durante 6-7 años, los de Doc Rivers volvieron a clasificarse para Playoffs demostrado que seguían siendo una plantilla muy competitiva. Además, plantaron cara a los todo poderosos Warriors en primera ronda, aunque acabaron cayendo 4-2.

los nuevos Clippers liderados por Kawhi Leornar y Paul George | Foto: @LAClippers
Los nuevos Clippers liderados por Kawhi Leornar y Paul George | Foto: @LAClippers

En verano de 2019, habiendo demostrado ya ser una plantilla competitiva que gozaba además de bastante espacio salarial, Los Angeles Clippers se llevaron a la pieza más codiciada de la Agencia libre, Kawhi Leonard, quien acababa de ser MVP de las finales con los Toronto Raptors. Además, este se juntaría con Paul George, que llegaría a la franquicia angelina a cambio de Shai Gilgeous-Alexander, Danilo Gallinari y varias rondas del Draft.

El trabajo estaba hecho. Habían conseguido juntar a dos super estrellas mundiales y estaban rodeadas de jugadores hiper competitivos siendo uno de los equipos más temidos de la NBA. Por fin los Clippers eran uno de los favoritos a lograr el anillo de campeón.

Biografía realizada por Luis Borja Escribá.

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