Historia de los Mundiales: Suecia 1958
Fotomontaje: Ricardo Palmeiro | VAVEL.

La Copa del Mundo del año 1958, también conocida como el Mundial de Brasil, se disputó en Suecia, donde empezó una nueva era para el fútbol mundial. Del 8 al 29 de junio, los amantes del fútbol pudieron disfrutar de la sexta edición del Campeonato del Mundo del fútbol.

El Mundial empezó sin su fundador, el francés Jules Rimet, que falleció dos años antes de que se llevara a cabo la competición. Suecia fue la sede elegida debido a motivos lógicos: fue un país que no intervino en la II Guerra Mundial y por lo tanto, disponía de instalaciones en buen estado y tranquilidad en el ambiente. El país cumplió, fue halagado por todos ya que durante todo el torneo, la organización fue un éxito absoluto.

Si algo destacó en esta competición fue la aparición de excelentes jugadores. Hoy en día muchos recuerdan al joven Pelé luciéndose con Brasil, a Garrincha, al portero Lev Yashin, conocido como la Araña negra, o al goleador Just Fontaine. Tampoco se olvidan del inglés Bobby Charlton, los suecos Svensson y Simonsson o el francés Raymon Kopa, elegido mejor jugador del torneo.

Primeras sorpresas en la ronda clasificatoria

Un total de 55 selecciones iniciaron el camino hacia el Mundial, pero tan solo 16 tuvieron la oportunidad de conquistar el mundo. Estas fueron Austria, Irlanda del norte, Checoslovaquia, Escocia, Inglaterra, Francia, Unión Soviética, Alemania Occidental, Gales, Hungría, Yugoslavia, Suecia, Brasil, Argentina, Paraguay y México.

La ronda clasificatoria dejó varias ausencias. Los bicampeones Uruguay e Italia no hicieron un buen papel y se fueron temprano a casa. En Europa tampoco pudieron acceder Bélgica, Suiza, Holanda ni la propia España. Cabe destacar que no entró ninguna selección asiática ni africana.

En la primera fase, se hicieron cuatro grupos y cada uno de ellos estaba formado por cuatro selecciones. Se clasificaban las dos que más puntos conseguían en los enfrentamientos:

Grupo A Irlanda del Norte, Alemania Federal, Checoslovaquia y Argentina.
Grupo B Francia, Yugoslavia, Paraguay y Escocia.
Grupo C Suecia, Gales, Hungría y México.
Grupo D Brasil, Unión Soviética, Inglaterra y Austria.

En la primera fase hubo sorpresas importantes como la eliminación de Inglaterra y Argentina. Una de las grandes desilusiones del Mundial fue el seleccionador argentino, Guillermo Stábile que optó por jugar con un fútbol individualista y perdió ante Alemania Occidental (3-1) y Checoslovaquia (6-1).

En la segunda fase, el torneo empezaba a tener más emoción. En cuartos se pudieron ver duelos más igualados, excepto el de Irlanda del Norte ante Francia, donde los segundos vencieron por 0-4. La victoria de Francia y la de Brasil ante Gales (1-0) hicieron que se enfrentaran ambas selecciones en una semifinal que prometía emociones fuertes debido al gran campeonato que estaban realizando. En la otra semifinal se enfrentaron Alemania Federal, que venció por 1-0 a Yugoslavia y Suecia, que certificó un 0-2 ante la Unión Soviética.

La Coronación de Brasil

Brasil y Suecia fueron los vencedores de las semifinales y se enfrentaron en la gran final que se jugó en el estadio Rasunda de Solna, en Estocolmo el 29 de junio de 1958. La primera selección en dar un paso adelante fue Suecia, que en el minuto 3 de partido, mediante Liedholm abría el marcador con un disparo duro y seco. Los fantasmas del Maracanazo se le volvieron a aparecer a Brasil, pero rápidamente los olvidaron y en el minuto 9, Garrincha le dio una buena asistencia a Vavá y este no desaprovechó la ocasión de equilibrar el partido.

La igualdad desaparecía a medida que pasaban los minutos; Didí y Zito se apoderaron del juego y de nuevo Garrincha se internó por la banda para ponerle el balón a Vavá, consiguiendo adelantar a los brasileños con una combinación perfecta.

Por su parte, Suecia basaba sus opciones en el poderío de su centro del campo y en las intervenciones de Hamrin por la banda derecha. Con su afición animando en todo momento, la anfitriona no pudo hacer nada ante la calidad de Brasil.

En la segunda mitad, el joven Pelé brilló con luz propia. De hecho, el tercer tanto de la Canarinha salió de sus botas. Control con el pecho, sombrerito a un rival dentro del área y disparo ajustado a la portería sueca fueron los pasos que siguió el brasileño para anotar uno de los mejores goles del campeonato. La goleada se amplió con el tanto de Zagallo. Sin embargo, Suecia luchó hasta el final y se le recompensó con un gol de Simonsson después de una asistencia magistral de Liedholm. Pero el destino estaba prefijado: Zagallo colgó el balón y Pelé con un buen cabezazo anotó el definitivo 5-2. Seguidamente, el árbitro pitó el final.

Los números

Un total de 16 participantes jugaron 35 partidos, en los cuales se anotaron un total de 126 goles. Fueron 10 los penaltis señalados y 2 las expulsiones. 868.000 afortunados siguieron el Mundial en directo.

El once ideal

El camino de Brasil hacia la conquista del mundo

La selección brasileña tocó la cima después de perder en semifinales en 1938 y en la final en 1950, en su país. Ocho años después, la historia cambiaría. Brasil quedó en primera posición de su grupo de octavos de final ante rivales duros como Austria, Inglaterra y Unión Soviética. Sin embargo, los superaron con creces: 3-0, 0-0 y 2-0, respectivamente, fueron los resultados de estos tres encuentros. En cuartos de final se cruzó con Gales y venció por la mínima. En la semifinal derrotó a Francia por 5-2 y en la gran final repitió el resultado ante Suecia, la anfitriona.

Las lágrimas de Pelé al final del partido demostraron la emoción de un país que conseguía, por fin, tocar la gloria. (Foto: espn)

Pelé, la figura

Con 17 años y 237 días, Edson Arantes Do Nascimento se dio a conocer siendo el jugador más joven en ganar un Mundial. Pelé empezó siendo suplente pero tras el empate a cero ante Inglaterra, el entrenador Vicente Feola decidió darle la titularidad ante la Unión Soviética. En aquel preciso instante, empezó su trampolín hacia la fama. Sin embargo, fue en la semifinal ante Francia cuando deslumbró con luz propia y anotó tres goles para el triunfo final por 5-2.

Pelé brilló con luz propia . (Foto: FIFA).

Just Fontaine, el goleador

Uno, dos, tres...y así hasta trece. Estos fueron los goles que anotó Just Fontaine en el Mundial del 58. Al igual que Pelé, Fontaine partía hacia Suecia con la idea de ser suplente, pero la lesión de un compañero le permitió ser titular en el primer partido de los franceses y de ahí ya no pudieron sacarle. Hizo magia con sus botas y hoy en día, sigue siendo el máximo goleador en un mismo Mundial. Él mismo afirmó el año pasado que “durante mucho tiempo pensé que alguien sería capaz de batir mi récord, pero ya han pasado 55 años y de momento nada. Así que he empezado a dudar que ocurra”.

Just Fontaine se llevó la Bota de Oro (Foto: Getyy Images)
Just Fontaine se llevó la Bota de Oro (Foto: Getty Images).

Anécdotario del Mundial

El Mundial dejó varias historias sorprendentes y de todo tipo. El Mundial del 58 fue el primero en televisarse, llegó a emitirse de forma directa a sesenta y tres países. Además, fue el primero en el cual una selección lo ganaba en un continente que no era el suyo. También cabe destacar que por primera y única vez en la historia, las cuatro selecciones del Reino Unido (Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales) coincidieron en un Mundial y que hubo tres debutantes: la Unión Soviética, Irlanda del Norte y Gales.

También cambió el formato de competición. Por primera vez en la historia, la organización dispuso de cuatro grupos de cuatro equipos, sin tener cabeza de serie y haciendo que todos jugaran contra todos. Además, fue el último Mundial en el cual las selecciones que empataban a puntos, debían jugar un partido de desempate para decidir la clasificación de uno de los dos.

Uno de los hechos más tristes fue el accidente aéreo sufrido por la expedición del Manchester United, cuyo avión se estrelló en Múnich, falleciendo varios integrantes de la selección inglesa. Este hecho, a cuatro meses del comienzo de la Copa del Mundo fue un duro golpe para las aspiraciones inglesas.

También se puede hablar de Fontaine y el lío con su bota. El francés solo tenía una bota en el momento que le dijeron que iba a ser titular. Por suerte, su compañero suplente Stéphane Bruey le dejó la suya y pudo conseguir los 13 goles que le consagraron como pichichi de la competición y el jugador con más goles conseguidos en un solo Mundial.

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