Los errores de Varane condenan al Madrid
El City alcanzó la gloria en el Etihad / FOTO: Manchester CIty

Un duelo colosal entre dos venerados doctores tenía lugar tras varios meses de insoportable sequía futbolística continental. Dos quirúrgicos del balón en sus tiempos, eran esta noche los jefes de planta de cada uno de sus equipos. Uno optaba por atacar, ante el resultado que tenían que remontar sus pupilos, el otro, por lo mismo, porque Pep Guardiola sólo entiende el fútbol de esta manera. El galo sorprendía de inicio con Rodrygo y Hazard arriba junto a Benzema. A ellos, se les sumaba el plantel de gala, con Militao acompañando a Varane ante la capital baja de Sergio Ramos. El de Santpedor tampoco se caracteriza por ser errático, y con todos los focos puestos sobre el Etihad Stadium, quería brillar más que nadie. Ederson, Walker, Fernandinho, Laporte, Cancelo, Rodri, Gundogan, Foden, Kevin de Bruyne, Sterling y Gabriel Jesús fueron los encargados de anestesiar a un Real Madrid que empezó adormecido al son de la asfixiante presión citizen a la salida de balón. Tal fue el ahínco de los skyblues que Gabriel rebañó el balón a Varane sobre la línea de fondo, y regaló a Sterling el 1-0. El británico remató a portería vacía, asestando el primer pinchazo a los blancos, hoy de color rosado, directo al corazón.

Los síntomas continuaron latentes, a través de numerosos fallos que comprometían constantemente a la zaga merengue. La confianza destacaba por su ausencia, y los ilusionistas Sterling, De Bruyne y Foden eran los encargados de evidenciar las flaquezas rivales. Especialmente el joven centrocampista, que actuaba como falso 9 descolgando permanentemente a Varane y Militao. Sin embargo, al gigante europeo nunca se le puede dar por muerto. Como si de una resurrección se tratase, el equipo comenzó a despertar tras dos ocasiones de Benzema y Hazard. Ederson ​​​​​​se encargó de evitarlo, hasta que el galo se erigió sobre el cielo de Manchester para cabecear un centro milimétrico de Rodrygo que significaba el 1-1.

El gol presagiaba a un Real Madrid curado de sus males, pero el conciso plan de Guardiola impedía ver a los hombres de Zidane sentirse cómodos sobre el verde. Los espacios se iban manifestando con el transcurso de los minutos, y con ellos, los errores en las inmediaciones del área. El City buscaba vías por las que sorprender, pero no terminaba de encontrar el fármaco que terminara con la vida de los blancos.

Sin respuesta y sin alma

El protagonista de los rosados fue su médico de guardia, que se estiró para impedir que Sterling o Gabriel Jesús terminasen de operar a los suyos. Su trabajo no acabó ahí, y es que De Bruyne se empeñaba en lograr el gol por cualquier medio posible, incluso el olímpico, Los de Manchester rondaban el área, con el belga brillando con luz propia, cuando Zidane quiso encontrar en Asensio la solución a sus problemas. Un mero espejismo, pues el balón seguía siendo de color azul.

Courtois se negaba a que cualquier balón osase pasar su comandancia, pero otro error mortal de Varane terminó por defenestrar a los suyos. Rondaba el minuto 68 de encuentro cuando Gabriel Jesús encontró a la carrera la tan preciada vacuna. El central francés falló estrepitosamente al tratar de controlar el balón, lo que permitió al brasileño superar sutilmente al zamora.

Sin esperanzas y sin opciones el Madrid se fue apagando lentamente, aunque en ningún instante transmitió la sensación de poder revertir el resultado. La labor de desgaste a la que se encomendaron los británicos neutralizó por completo a un Rey de Europa muy alejado de su rebeldía y corona. La sangre caía sin asperezas, y tres pequeños genios se unían para culminar la última noche de David Silva en el Etihad Stadium. El canario a punto estuvo de aumentar la brecha por medio de una falta que lamió el travesaño.

El partido murió con un Manchester City cómodo, sin oposición y sin mancharse prácticamente la bata de trabajo. Tres faltas del Real Madrid desenmascaran el estado tan pobre en el que entró a quirófano un equipo que no parecía portar 13 Champions sobre sus espaldas. El City buscará lograr su primer entorchado plateado con unas sensaciones que difícilmente puedan ser de mejor calibre. Guardiola asesta una dosis de fútbol a Zidane, que sucumbe ante el doctor más aclamado y adorado de Manchester.

La Champions volvió, y no decepcionó. Se despide el Madrid, pero saluden a un candidato más que peligroso, el Manchester City.

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