Una década sin la magia de Antonio "El Gitano"
Antonio celebra con Naybet y Djalminha el título de Liga del Deportivo (Foto La Voz de Galicia)

Una mirada al banquillo de Riazor. En la retina, múltiples protagonistas desde la década de los 80 hasta el año 2.000 y un mismo hombre a un lado que no participa directamente en el juego pero sí en la puesta a punto física y psicológica. Es un hombre de club con media vida dedicada al deporte que ama y que un día hasta llegó a practicar como extremo rápido y habilidoso del otro equipo de su corazón, el Racing de Ferrol.

A partir de ahí un saber heredado, unas manos mágicas que miman a los protagonistas del espectáculo con los que se acaban compartiendo horas de tratamiento y, con total seguridad, horas de charla, anécdotas y sabiduría puede que también heredada.

Es un hombre que forma parte de la tradición como la tradición forma parte de su cultura y de su etnia. Es aquel que se puede ver en los pósters de plantilla junto a Traba, José Luís, Fran o Djalminha. Es parte del Super-Dépor mágico que esculpe una generación de deportivistas. Es la figura que se ve saltar al campo corriendo al auxilio del dañado. Corta estatura, indumentaria deportiva, tez morena y maletín en mano.

Con total seguridad tras las cámaras o lejano al ojo del espectador existe un mundo paralelo, un trabajo conocido solamente por aquellos que lo ejercen y por los otros que lo disfrutan. Trabajo en la sombra para muchos pero no tanto para él que, portador de un carisma que se posee de forma innata, logra colarse en la memoria y en el recuerdo de miles de deportivistas.

Forma parte del grupo de los que siempre están, de los que ven pasar años, futbolistas y acontecimientos unidos a unos colores y a un deber. Forma parte de los de siempre junto a Barros Botana, Jose Ángel Franganillo o Suso Méndez.

El día de su despedida elige un momento para culminar una trayectoria y para ver cumplido su sueño y el de todos, ver a su Deportivo campeón de Liga. Es un viernes 19 de mayo del año 2.000 y él es aquel que se encuentra en la histórica instantánea junto a los héroes, risueño y tranquilo como en tantas otras instantáneas a lo largo de más de 20 años de dedicación.

Ese día no es como cualquier otro, se acaba un ciclo para él y se abre otro para su equipo. Es un día grande para celebrar y él abandona en el mejor de los momentos, con la conciencia tranquila.

Se dice que lo que él hace es magia, la misma que hace que se hable en presente de los que ya no están en este mundo, pero que aún así perviven en los que se quedan.

Se cumple una década de que la magia de unas manos, guardadas en la memoria del deportivismo, pasa seguro a otros menesteres. Él es Antonio Vázquez, "El Gitano", masajista eterno del Deportivo.

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