'Amortiguadores' Kanouté: el crack se hizo leyenda
Kanouté siendo homenajeado en su despedida. (Fotografía: EPA)

El 5 de mayo de 2012, el crack se convirtió en leyenda. Se apagaron las luces del Ramón Sánchez Pizjuán para ‘la Pantera’. Cobeño sería el último portero en ver al goleador africano en la Liga BBVA. 289 partidos y 136 goles después, se marchaba a China un año antes de colgar las botas definitivamente. Considerado por muchos el mejor delantero en la historia del Sevilla, marcó en la final de la Copa UEFA contra el Middlesbrough, y también en la Supercopa de Europa contra el Barcelona. Son solo dos ejemplos del lugar privilegiado que el fútbol le guardaba en su historia. Se despidió a su manera: jugando los últimos veinte minutos y marcándole el quinto gol al Rayo. Era su forma de dar las gracias.

Frédéric Kanouté nació el 2 de septiembre de 1977 en Sainte-Foy-lès-Lyon, cerca de la ciudad de Lyon. Obtuvo la nacionalidad francesa por su madre y la malí por su padre, lo que le dio la oportunidad de jugar con ambos países. Llegó a jugar con la selección sub 21 de Francia, aunque acabó jugando con la absoluta de Mali. Se crió en las categorías inferiores del Olympique de Lyon, club que le hizo debutar a nivel profesional en 1997. Jugó su primer partido el 2 de agosto de ese año, en una derrota contra el Metz por 0-1. Pasó tres temporadas en Francia y en el 2000 se marchó a la Premier, justo antes de que el equipo galo ganara varias ligas seguidas.

En el West Ham se convirtió en el delantero de referencia. Se hizo con la titularidad nada más llegar y marcó 33 goles en tres años. Contrastando con el meteórico ascenso del malí, el club de Londres comenzó su particular cuesta abajo y los resultados eran cada vez peores. El verano de 2003 se confirmó el descenso a la Championship, y Kanouté decidió que había llegado el momento de cambiar de aires. La temporada siguiente comenzó su andadura en el Tottenham. Otros tres cursos con los Spurs en una época de cambio y lluvia de noticias extradeportivas. con idas y venidas en la directiva que se solapaban con los resultados futbolísticos.

En 2005, el Sevilla se hizo con los servicios del futbolista a petición de Juande Ramos, quien pidió un delantero para cerrar la plantilla. Monchi, con su archiconocida habilidad para fichar futuras estrellas, se fijó en el delantero. Su historia comenzó el 28 de agosto contra el Racing de Santander en el Sánchez Pizjuán; el africano jugó los noventa minutos, pero su debut fue bastante discreto, al igual que en el resto de la temporada. Seis goles en 32 partidos decepcionaron a una grada que venía de disfrutar los goles de Júlio Baptista. En Europa mejoró la media, con siete goles en 12 encuentros, incluyendo la final. La temporada 2006/07 fue su explosión: con la misma cantidad de partidos jugados marcó 31 goles. La racha continuó los años siguientes hasta convertirse en el cuarto máximo goleador de la historia del Sevilla.

Fotografía: F. Guzmán

La verdad es que el histórico 12 tenía cualidades para hacer cualquier cosa. Kanouté siempre ha gozado de un olfato goleador fuera de lo común y una gran inteligencia, lo que le ha llevado a ser un delantero que cualquier equipo querría tener. Su corpulencia y altura (1,93 metros) le daban un gran poderío en el juego aéreo. Además, a pesar de que los jugadores altos suelen ser más torpes con los pies, este era el caso contrario. El futbolista africano gozaba de gran técnica y habilidad para regatear y manejar la pelota; eso, sumado a su velocidad, le hacía todavía más peligroso. Un auténtico killer que dejó goles para todos los gustos y de todos los colores. Algunos de ellos fueron muy importantes y le convirtieron en el culpable de sendas noches de fiesta en Nervión.

Su personalidad fuera del terreno de juego también es una cualidad destacable. La amabilidad y respeto que mostraba hacia todo el mundo le hizo querido dentro y fuera del Sevilla. Nunca se le escuchó una salida de tono ante los medios de comunicación, y mucho menos hacia el rival (exceptuando aquel episodio con Cesc Fàbregas). De hecho, solo ha sido sancionado por motivos extradeportivos cuando mostró mensajes políticos, como aquel donde apoyaba a las víctimas de Palestina en el conflicto de la Franja de Gaza. Ejemplo de su personalidad es la ‘Fundación Kanouté’. que lleva años colaborando con los niños de Mali. Él, junto con su amigo Sergio Ramos, creó una tradición solidaria que congregó a estrellas del fútbol durante cinco años seguidos, la ‘Champions for África’.

Como todas las leyendas, el malí ha dejado muchos detalles para el recuerdo. Gracias a que coincidió en el tiempo con Andrés Montes, el exsevillista se ha ganado apodos como ‘Amortiguadores Kanouté’ o ‘la Pantera’. El Arrebato no solo compuso el himno del centenario, también hizo una canción para él. ‘Conquistador de sueños’ le llamaba entre otras cosas en la canción, en la cual le recordaba “todas las noches de gloria sevillista gracias a ti”. Juan Antonio Solís mostró al Kanouté menos habitual en un libro llamado ‘Miradas al cielo’. 22 horas de conversación con el futbolista que Antonio García Ferreras resumió en seis palabras: “Kanouté es un ser humano excepcional”.

Noches de gloria

Foto: Getty Images

Ahora que solo podemos disfrutar de su fútbol en los partidos amistosos y benéficos, toca hacer honor a las palabras de Francisco Javier Labandón y recordar las noches de gloria que Kanouté ha vivido en el Sevilla. Por orden cronológico, la primera sería la Copa de la UEFA de 2006. En la previa del partido, Del Nido bromeaba con las siglas del PSV, en cuyo estadio se jugó aquel partido. “Para Sevilla viene” (refiriéndose al título), decía. En lo deportivo, el delantero malí fue duda hasta última hora; Juande Ramos debía elegir entre él y Luis Fabiano, aunque el entrenador eligió al brasileño. El mister no lo veía para jugar noventa minutos, así que lo reservó por si era necesario sacarlo.

Tras una primera parte de absoluto dominio sevillista, los hispalenses se marcharon al descanso con 0-1 a favor. Aun así, el técnico apostó por el fútbol ofensivo y dio entrada a Kanouté en sustitución de Saviola. El malí no aportaba en ataque más que sus compañeros ni destacó especialmente. Tuvo dos ocasiones muy claras: primero, un mano a mano con Schwarzer que el meta alemán despejó para evitar el 0-3; minutos después, casi al final, remató un balón muerto en el área y lo mandó al fondo de las mallas para anotar el cuarto y definitivo gol.

Kanouté marcó en todas las finales del Sevilla entre 2005 y 2007La temporada 2006/07 fue la más exitosa en la historia del Sevilla, con tres títulos cosechados. El primero fue la Supercopa de Europa contra el FC Barcelona. Los culés llegaban como campeones de la Champions y claros favoritos, pero Juande Ramos y sus futbolistas estaban dispuestos a hacerles competencia. Con un fútbol muy vistoso, los hispalenses superaron a su rival. Kanouté jugó los noventa minutos aquel partido y marcó el 0-2 que acabó con el Barça, justo al filo del descanso. Además, lo hizo cuando su equipo peor estaba sobre el césped. Se podría decir que fue un gol clave para la consecución del título.

La siguiente gran noche fue la segunda Copa de la UEFA, conseguida ante el Espanyol. Kanouté, que ya se había consolidado como referencia en el ataque del Sevilla, jugó el encuentro completo y marcó un gol. Aunque el protagonista de aquella final fue Andrés Palop en la tanda de penaltis, faltaron cinco minutos para que el tanto del malí se convirtiera en el gol del título europeo. Esa espina se la pudo sacar un mes y medio después en el Santiago Bernabéu. El equipo hispalense se enfrentaba al Getafe en la final de la Copa del Rey, ya como bicampeón de Europa. Solo hubo un gol en el partido, y lo marcó Kanouté a los once minutos. El delantero se convirtió, así, en el único jugador que marcó en las cinco finales que disputó el Sevilla en esos dos años. Y todavía quedaba lo mejor.

El triplete contra el Real Madrid

Si hay un partido por el que Kanouté será recordado para siempre en el Sevilla, esa será la Supercopa de España contra el Real Madrid. El resultado de la ida, donde el delantero africano no jugó, era de 1-0 para los andaluces. Este marcador obligaba a los blancos a arriesgar, pero el club hispalense quien volvió a ser superior. El equipo dirigido por Bernd Schuster nunca llegó a adelantarse en el partido, y mucho menos en la eliminatoria. La afición sevillista terminó de explotar de felicidad cuando ‘la Pantera’ hacía el 1-3 de penalti. Ese gol suponía que el Madrid tenía que marcar cuatro en 45 minutos. El título volaba a Nervión.

Fotografía: ABC

Aun así, los madridistas lo intentaron y llegaron a empatar el partido. El gol de Sergio Ramos en el minuto 78 daba esperanzas a los campeones de Liga. Pero esa alegría iba a durar escasos dos minutos, hasta que Kanouté recibió un pase desde la línea lateral, regateó a Casillas y metió el cuarto. Ya solo quedaba la traca final. A falta de un minuto para el 90, Kerzakhov dio un pase al delantero malí desde el costado contrario, y este remató totalmente solo para marcar el hat trick. Fue el último título que ganó el delantero de origen francés en el Sevilla, y qué mejor manera de hacerlo. Por si eso fuera poco, gracias a sus tres goles el equipo rojiblanco igualó su mayor goleada en la Casa Blanca.

Han quedado muchos momentos para el recuerdo. Muchas horas de historia del fútbol que no cabrían en un solo documental. Innumerables goles, a cual más increíble. Movimientos, sombreritos, caños y regates maravillosos que pusieron en pie a la grada una y otra vez. Títulos, títulos y más títulos hasta contar los cinco que levantó con la camiseta del Sevilla. Goles, goles y más goles hasta llegar a los 136 que le acreditan como el cuarto máximo goleador y el mejor delantero en la historia del club de Nervión. Un jugador que será recordado a la altura de los mejores. Hazañas que los abuelos contarán a sus nietos, y les dirán orgullosos que ellos estuvieron ahí mientras este gigante (en todos los sentidos) escribía la historia de su puño y letra.

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