Atención a: Francesco Totti

El tradicional trofeo que da inicio de forma oficial a la temporada del Barcelona, el Joan Gamper, traerá con él el reencuentro entre Luis Enrique y su ex equipo: La Roma. Con esta bonita anécdota también llegará la dosis de morbo de la jornada, a pesar de ser un simple amistoso, el cara a cara entre el asturiano y un jugador con el que se rumorea que tuvo más de un enfrentamiento; Francesco Totti.

Él es el capitán. La cara y los ojos de la Roma. También su alma y el representante en el terreno de juego de los ‘tifosi’ de la ‘Curva Sud’. Hijo de su madre Fiorella, pero amamantado por la Loba Capitolina como Rómulo y Remo, dicen del ‘bimbo de oro’ que no se puede hablar más de 5 minutos con él de algo que no sea fútbol, que sólo ha leído ‘El principito’, que es conservador, creyente y de izquierdas, y que es más eterno que la misma Roma.

Totti es fidelidad. Está a punto de cumplir 39 años y lleva 22 años ligado al equipo de la ‘Città Eterna’. En sus botas lleva sumados más de 500 partidos con la misma zamarra y en la capital italiana se le ha convertido en una auténtica institución nacional sólo a la altura de Julio César. Es el segundo máximo goleador de la Serie A y el que más dianas ha anotado en toda la liga italiana con un mismo equipo.

Monogamia romana

Su calidad, su caché y su clase sobre el verde serían propios de un jugador de uno de los grandes equipos europeos. Pese a haber tenido varias ofertas, entre las que se puede contar el AC Milan o el mismo Real Madrid, para ‘Il Capitano’ la monogamia y su amor por su ciudad han sido lo más importante.

Su fidelidad es impropia del futbolista moderno, y a pesar de que estuvo tentado y prácticamente cerrado su fichaje por el Real Madrid, finalmente se hizo atrás. “Si me hubiera ido al Real Madrid habría ganado tres Champions, dos Balones de Oro y muchas otras cosas, pero prefiero lo que he hecho”, explica un jugador que prioriza el amor por unos colores a unas vitrinas llenas a pesar de considerar que “sólo Leo Messi es mejor que él”.

Llegó al juvenil del AS Roma con sólo 13 años, y en el 1993 debutó con el primer equipo contra el Brescia. Su estreno goleador se hizo esperar un año más. Se dio en 1994 contra el Foggia. Apenas tres años después, el mismo Aldair le cedió el brazalete de capitán que le dura hasta día de hoy.

Su fidelidad le ha valido un Scudetto –que él dijo que equivalía a ganar 10 veces cualquier otra Liga-, dos Copas de Italia, dos Supercopas de Italia y una Bota de Oro. Su rendimiento en el club ‘Giallorossi’ le sirvió también para ser internacional con la ‘Azzurra’ y proclamarse campeón del mundo en el Mundial de 2006, así como hacerse con el oro en unas Olimpiadas y llevarse una Eurocopa Sub-21. Casi nada.

Todo lo que ha conseguido ha sido en las líneas ofensivas. Bien como segundo delantero, como hizo desde la llegada de Fabio Capello, como único punta (como con Spalletti) o como falso delantero. Totti es físico, es visión de juego, rapidez y maestría a la hora de ejecutar los disparos de falta. Otra de sus características es el tiro de ‘cuchara’, del que hizo su marca de fábrica, tanto que incluso lanzo uno de disparos de la tanda de penaltis de la semifinal del Europeo del 2000 contra Holanda de esta forma.

Con la retirada de Pirlo, el otro superviviente en este caso de la Juventus, Totti es el último aliento del Calcio, el legado del imperio italiano y la vieja Roma. Es el último gladiador que espera agotar en su Coliseo particular, el Olímpico, sus últimas gotas de calidad.

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