Llorente vuelve a la cuna de su hat-trick
Fotografía: Juan Ignacio Lechuga (VAVEL)

El león ha vuelto a rugir. Sus dos goles ante el Molde el pasado jueves en el partido de ida de los dieciseisavos de final de Europa League, acabó con su mala racha goleadora, que le había mantenido apartado de la subsistencia básica de cualquier delantero desde el partido de Champions contra la Juventus. El gesto de la bestia se pudo vislumbrar en sus celebraciones, con un significado intrínseco en cada una de ellas.

El primer gol, tras una jugada individual de Vitolo, fue escorada a la izquierda del adelantado portero rival, impactando en el palo y colándose en la red con delicadeza. Su gesto fue personal e introvertido, en estado de meditación propia para el auto convencimiento de que había vuelto. Mandíbula apretada y puño sesgado con rabia. Sus compañeros fueron a apoyarle con toda la alegría del mundo.

Un rugido por mucho tiempo apagado

Su segundo gol, tras un excelso pase entre líneas de Coke, rayando una trayectoria que cortaba la media luna en diagonal, fue un movimiento de ‘killer’. Se desmarcó de su defensa, se abrió hueco para disparar y sin mirar el área, sabedor de su posición desde mucho antes del pase, le pegó centrado a la media vuelta para engañar al guardameta. Esta vez sí, su rostro se tornó alegre para festejarlo con la grada, ofrendarle el vino del que no se había ido y que posteriormente la afición brindó con una ovación atronadora.

Llorente, como rey león | Fotografía: VAVEL
Llorente, como rey león | Fotografía: VAVEL

Sin embargo, hasta horas antes del encuentro, las dudas sobre su titularidad y sobre todo, sobre su estado físico y anímico continuaban en el aire. Desde su último gol había pasado mucho tiempo, y desde su último doblete 15 meses. Parecía que el gol había desterrado a su pupilo al ostracismo, que el león ya se había amansado y tan solo quedaba renegarse al líder de la manada, al pletórico Kevin Gameiro.

“Horas antes del encuentro, las dudas sobre su titularidad y sobre su estado físico y anímico continuaban en el aire”

Su paso por el Athletic Club lo elevó al Olimpo de la delantera española, llevándolo a ganar el Mundial y la Eurocopa, y con el Athletic, sus goles contra el Manchester United y otros equipos europeos lo llevaron a una final de la Europa League y a varias de la Copa del Rey. Su enorme talento para fijar la defensa, aguantar el balón de espaldas y de hacer gol con poco o nada bien valieron la atención de equipos de renombre en el viejo continente. Su destino fue Italia y en la Juventus tuvo su buena época de goles. Pero con la llegada de Álvaro Morata comenzó a perder protagonismo y con el contrato vencido, salió de turín en busca de minutos y volver a recuperar su mejor versión.

Sevilla, lugar ideal para el retorno

Si por algo se caracteriza Unai Emery es por su afán de exprimir a los jugadores para que saquen a relucir su mejor nivel. Ya lo consiguió con Ever Banega, a quienes muchos daban por acabado tras su salida del Valencia hacia Argentina, y que en el club hispalense ha demostrado que su mejor versión y la más regular aún estaba por ver. Con Reyes surgió el mismo efecto, y con Llorente, el técnico vasco tiene el mismo propósito.

Vitolo y Escudero fueron los primeros en ir a apoyar a su amigo | Fotografía: Juan Ignacio Lechuga (VAVEL)
Vitolo y Escudero fueron los primeros en ir a apoyar a su amigo | Fotografía: Juan Ignacio Lechuga (VAVEL)

La adaptación está siendo difícil, pero el gol ha vuelto y con ello la confianza en sí mismo. Tiene ante sí la oportunidad perfecta para retornar a lo grande. Llorente vuelve a la cuna de su hat-trick. Con el Athletic, materializó su único triplete de goles como jugador de Primera División ante el Rayo Vallecano en su propio estadio. Un partido en el que los leones se impusieron a dos goles de Michu y Arribas. El primero de Llorente fue en su hábitat, de cabeza con la zaga madrileña fijada.

“El primero de Llorente fue en su hábitat, de cabeza con la zaga madrileña fijada”

El segundo fue una demostración de poderío físico. Se deshizo de dos defensas en el corazón del área y a la media vuelta le pegó al esférico cruzado a la izquierda de la salida de Dani. Finalmente, en el minuto 67, un nuevo centro a la meta del Rayo, enviado por Toquero desde el flanco derecho, conectó con la testa del ariete navarro para rematar el partido y llevarse el balón a casa. Ese el delantero que quiere Emery y el que desea toda la afición del Sevilla, el mejor lugar para ser grande de nuevo y en el momento adecuado para el inicio de una etapa, Vallecas.

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