Resumen temporada Albacete Balompié 2015/16: La Ley de Murphy
Resumen temporada Albacete Balompié 2015/16: La Ley de Murphy | Fotomontaje: José Antonio Tenrero (VAVEL).

El Albacete Balompié ha consumado el descenso a la categoría de bronce del fútbol español tras una nefasta gestión deportiva y una pésima temporada, de principio a fin. Luis César Sampedro y, posteriormente, Cesar Ferrando, han demostrado que la plantilla no estaba capacitada para poder mantenerse en la Liga Adelante, con una severa fragilidad defensiva y una alarmante falta de gol en los atacantes. La temporada de los manchegos comenzó a torcerse desde el comienzo de la competición y su desenlace se consumó de la peor manera posible. 

La pretemporada: Cantos de sirena, grandes esperanzas

Costó. Costó mucho sudor y más de una lágrima. Pero se logró. El Albacete Balompié tocó fondo el 17 de enero de 2014. Una derrota por uno a cero en los Campos de Sport del Sardinero ante el Racing de Santander hundía al club manchego en la última posición de la tabla. La temporada del regreso a Segunda División, que había tardado tres años en llegar, llegaba al ecuador con el Albacete colista. Cuatro meses después, los hombres de Luis César Sampedro terminaban el curso con otra derrota. 0-1. También ante el Racing. Pero ya no importaba. Entre un partido y otro, habían pasado veinte jornadas en las que el 'Alba' había renacido de sus propias cenizas y alcanzado la permanencia en la categoría. Haciendo un magnífico fútbol. Demostrando que el Albacete había vuelto, y no para pelear en el barro. Costó llegar a la orilla. Pero se llegó.

Hay una máxima en el fútbol, y también en la vida, que reza: lo difícil no es llegar, sino mantenerse. El 'Alba' había logrado salvarse de la quema a su regreso, pero lo más complicado estaba por llegar. El reto era ahora consolidarse en la categoría, demostrar que el viaje del club por Segunda no era el de un ave de paso. Los presagios eran optimistas. El juego vistoso y combinativo del equipo había asombrado a propios y extraños, y lo mejor: había acabado por demostrar que podía traducirse en puntos. Y si algo funciona, lo mejor es no tocarlo. O tocarlo lo menos posible.

Keko Gontán, en un partido con el Albacete. | Foto: Juan Ignacio Lechuga (VAVEL).
Keko Gontán, en un partido con el Albacete. | Foto: Juan Ignacio Lechuga (VAVEL).

La estrella del equipo, Keko, no tardó en hacer las maletas y marcharse rumbo a Eibar. Noguerol cambió las botas de fútbol por el banquillo del Albacete B. Otros también se marcharon. Pero el grueso de la tripulación se mantuvo, y se mantuvo al capitán de la nave. Llegaron refuerzos ilusionantes. El internacional hondureño Jona había dejado un largo rastro de goles a su paso por Jaén y Cádiz y llegaba a Albacete para aportar al equipo el remate del que adolecía. Santi Jara, Adriá Carmona y Jason recibieron el encargo de hacer olvidar a Jorge Díaz y a Keko en las bandas. Juan Carlos venía a adueñarse de la portería. Los nuevos se integraron en el grupo y el Albacete 2015/2015 comenzó su travesía.

Fueron seis los partidos de preparación antes del arranque oficial de la temporada. La imagen ofrecida ante Linares (2-3), Rayo Vallecano (5-0) y Alcoyano (1-5) no pudo ser mejor. El estilo seguía funcionando y ahora, además, llegaban los goles. Los enfrentamientos ante Villarreal B (0-1), Granada (2-0) y Getafe (1-2) sirvieron para recordar que el equipo seguía arrastrando carencias y lagunas. Algunas de ellas, como la fragilidad defensiva, desde los tiempos de Segunda B. Pero el ambiente era optimista. Se hablaba de playoff. De ser la revelación del año. Mientras resonaban los cantos de sirena, agosto apuraba sus últimos días. La mañana del día 23, Luis César Sampedro y sus hombres se subían al autobús rumbo a Tarragona. Aquella tarde, en el Nou Estadi, empezaba una temporada que sería difícil de olvidar.

El Albacete dio muy buenas sensaciones en pretemporada | Foto: Rayo Vallecano.
El Albacete dio muy buenas sensaciones en pretemporada | Foto: Rayo Vallecano.

Un paso efímero por la Copa del Rey

El 9 de Septiembre daba comienzo la segunda eliminatoria de la Copa del Rey y con ella, la participación copera de los equipos pertenecientes a la Liga Adelante. El Albacete de Luis César Sampedro visitaba Palamós para enfrentarse al Llagostera sumido en un mar de dudas y críticas tras un mal inicio liguero de los blancos. El conjunto manchego debutaba en copa clasificado como penúltimo en la competición liguera, habiendo logrado tan sólo dos puntos de nueve posibles contra los recién ascendidos Gimnástic de Tarragona, Huesca y Real Oviedo.

Aunque esta competición traía muy buenos recuerdos a la afición manchega y podía suponer dar un toque de ilusión a una temporada que se auguraba complicada, Luis César Sampedro no quería que esto supusiera ningún tipo de distracción en Liga y puso en liza a un once plagado de suplentes, dando entrada a jugadores que apenas habían disputado minutos en la Liga Adelante, cómo los jóvenes pertenecientes a la cantera, Manu Miquel o Adri Gómez.

Tras un inicio en el que el conjunto manchego comenzó siendo el dueño del esférico y llevando todo el peligro atacante, el Llagostera consiguió responder al buen hacer albaceteño y se adelantó en el marcador en el primer acercamiento al área de Pizana gracias a un buen gol por parte de Mosquito tras una gran asistencia de Imaz en el minuto 23 de partido. A partir del tanto de los locales, los pupilos de Luis César se vinieron abajo y en la segunda mitad, Sampedro dio entrada a dos jugadores de los habituales como lo son Portu y Cesar Díaz, para intentar igualar el encuentro.

La UE Llagostera eliminó al Albacete en la prórroga | Foto: LFP.
La UE Llagostera eliminó al Albacete en la prórroga | Foto: LFP.

Los cambios activaron a los visitantes y Cesar Díaz conseguiría el tanto del empate en el minuto 63 tras un buen centro lateral que remataría a placer en el segundo palo el ariete de Villamalea. Finalmente, el Llagostera se imponía en la eliminatoria gracias a un tanto de Benja en la primera parte de la prórroga. De esta manera, el conjunto catalán pasaba a la siguiente ronda y el Albacete ponía fin a la ilusión de la Copa del Rey a las primeras de cambio. Tocaba centrarse en la competición liguera para intentar mantener la categoría.

En Oviedo se consumó el mal inicio 

Tras una pretemporada llena de altibajos, en la que el Albacete alternó malos partidos con encuentros que ilusionaban a la afición con poder conseguir algo importante esta temporada, el conjunto manchego debutaba en Tarragona contra el Nástic, un recién ascendido a la categoría. En este primer encuentro, los manchegos concedieron un empate en los minutos finales tras ir ganando por dos tantos de diferencia gracias a los goles de Edu Ramos y Rubén Cruz.

El debut liguero del Albacete en el Carlos Belmonte se produjo contra el Huesca, otro equipo recién ascendido, cosechando otro empate. A pesar de que un gol de Carlos David en propia puerta en el minuto 21 ponía de cara el encuentro para los manchegos, los pupilos de Luis César no supieron aguantar el resultado y Camacho empató el encuentro pocos minutos después. El cuadro manchego demostró en este encuentro la preocupante falta de gol y la fragilidad defensiva, pues el Huesca llegó con relativa facilidad a las inmediaciones del área manchega en varias ocasiones.

El debut en casa fue ante el Huesca | Foto: LFP.
El debut en casa fue ante el Huesca | Foto: LFP.

En la tercera jornada, el equipo viajaba a Oviedo sumido en un mar de dudas por los dos empates cosechados en las dos primeras jornadas. El Albacete caía derrotado en el encuentro tras un pésimo arranque. Primero Susaeta y luego Borja Valle, adelantaron a los locales en los minutos iniciales. A pesar de que Rubén Cruz recortaba distancias al final de la primera mitad, el conjunto manchego no pudo sacar nada positivo del Carlos Tartiere, pues Linares se encargaría de poner el marcador final de tres a uno en los últimos instantes de partido.

La primera victoria del conjunto manchego se produjo en la cuarta jornada en el Carlos Belmonte contra un Llagostera que había iniciado la temporada de forma parecida a los blancos, perdiendo dos partidos y ganando uno. El tanto de Jona al filo del descanso fue suficiente para doblegar al conjunto catalán. El Albacete se tomaba la revancha tras la eliminación copera y dejaba la portería a cero por primera vez en la temporada.

El Albacete no venció hasta el cuarto partido liguero En la siguiente jornada, el conjunto manchego viajaba a Miranda a intentar hacer buena la victoria en casa y consiguió sobreponerse al tanto inicial de Lago Junior, logrando un  meritorio empate con un jugador menos en el último minuto de partido por medio de Portu. Por primera vez en la temporada, los pupilos de Luis César cuajaban un partido completo y verdaderamente ilusionante para la afición.

El Albacete cuajaba el mejor partido de la temporada

El tercer partido de Liga que disputaba el Albacete en su feudo fue, probablemente, uno de los mejores partidos de la temporada de los manchegos. Los locales se imponían al Almería por un contundente tres a cero tras realizar un gran primer tiempo, dónde los blancos fueron un vendaval ofensivo y mostraron un gran juego colectivo. Los tantos de Michel Macedo en propia puerta, Portu y Cesar Díaz despertaron la ilusión en la ciudad de Albacete.

El Albacete celebra uno de sus tantos ante el Almería | Foto: LFP.
El Albacete celebra uno de sus tantos ante el Almería | Foto: LFP.

Lo de Almería fue un espejismo

Lejos de la realidad, el encuentro que cuajó el cuadro manchego contra el Almería, no fue más que un espejismo. Las siguientes tres jornadas se saldarían con derrota. Primero, era el Leganés el encargado de doblegar a los blancos. Posteriormente el Real Zaragoza se imponía por uno a tres en el Carlos Belmonte y, por último, el Osasuna era el encargado de hundir al Albacete en la clasificación, propiciando que los manchegos se situasen 17º con los mismos puntos que los equipos situados en descenso.

En la décima jornada, el Albacete ponía fin a la racha de tres derrotas consecutivas, consiguiendo doblegar al Lugo gracias al doblete anotado por Rubén Cruz. La estrella ofensiva de los manchegos del año anterior, cuajó su primera gran actuación de la temporada y llevó la calma al seno de la disciplina manchega. En la siguiente jornada, el Albacete visitaba Mendizorroza para enfrentarse a uno de los equipos más en forma de la competición. El conjunto manchego conseguía un meritorio empate contra el conjunto de Bordalás, primer clasificado de la Liga Adelante.

El Albacete mostraba su irregularidad

En la siguiente jornada, el Albacete doblegaba con claridad al Córdoba gracias a los tantos de Jona y Cesar Díaz en la segunda mitad. Posteriormente, los manchegos recibían al Tenerife en el Carlos Belmonte, dónde cosechaba una dolorosa derrota. Los isleños se impusieron a los  locales con el tempranero gol de Aitor Sanz y el tanto en los minutos finales de Suso Santana. Tras varios buenos partidos de los manchegos, en Girona cosecharían la segunda derrota consecutiva, cayendo derrotados por un contundente tres a cero en el peor partido de la temporada de los de Luis César Sampedro hasta el momento. A pesar del duro golpe cosechado en tierras catalanas, el conjunto manchego supo reaccionar a tiempo logrando una meritoria victoria contra el Elche en los minutos finales gracias a una de las mejores jugadas individuales que se recuerdan por el Belmonte: Samu se recorrió toda la banda driblando a los rivales que le salían a su paso, para poner un pase de la muerte a Jona, que remataba a placer.

El conjunto manchego, un equipo de rachas

Tras la victoria lograda frente al Elche, llegaron cuatro pésimos partidos por parte del conjunto manchego, donde sólo se lograría un punto de doce posibles. El Albacete saldó con derrota su visita a Mallorca en un partido donde los manchegos no produjeron nada ofensivamente y mostraron la fragilidad habitual en defensa. Posteriormente, el Valladolid visitaba el Carlos Belmonte y se imponía a los manchegos gracias a un tanto de Juan Villar al filo del descanso. La continuidad de Luis César era cuestionada por un gran sector de la afición por primera vez en la temporada y la posterior derrota en Alcorcón no calmó las aguas en Albacete. El conjunto manchego llevaba al parón invernal en puestos de descenso tras sumar 19 puntos en las primeras dieciocho jornadas.

El Albacete cayó en su visita a Santo Domingo | Foto: LFP.
El Albacete cayó en su visita a Santo Domingo | Foto: LFP.

Victoria para tranquilizar a la afición

Tras el parón de diciembre, el Albacete visitaba San Mamés para enfrentarse al filial del Athletic, el peor equipo de la categoría en ese momento. Los pupilos de Sampedro lograban una agónica victoria en el último minuto gracias a un tanto del canterano Adri Gómez, que comenzaba a tomar protagonismo en el equipo. En el siguiente encuentro, el Albacete volvía a la tónica habitual de la temporada y no era capaz de enrachar dos victorias seguidas, pues caía derrotado en casa contra el Numancia. De esta manera, el conjunto manchego acababa la primera vuelta a tan sólo tres puntos de descenso y sumido en un mar de dudas, dónde la afición pedía la cabeza del entrenador gallego y los jugadores estaban desanimados. La situación empezaba a tener mala pinta, y mucho tenían que cambiar las cosas en la segunda vuelta para conseguir mantener la categoría

Cambio de aires en el banquillo del Carlos Belmonte

Luis César Sampedro fue destituido como entrenador del Albacete Balompié tras la derrota sufrida 'in extremis' ante el Real Zaragoza (1-0) en La Romareda en el partido correspondiente a la jornada 29 y su sucesor en el cargo fue César Ferrando, perfecto conocedor del club y de la categoría tras sus dos etapas anteriores (en la primera con ascenso a Primera División incluido).

Ferrando debutó con victoria en la jornada 30 tras derrotar a uno de los equipos que, recientemente, han ascendido a Primera División esta temporada: el Club Atlético Osasuna. La victoria ante el cuadro navarro (3-1) ilusionó a la afición con poder alcanzar la permanencia y con otra forma de jugar distinta a la que planteaba el antiguo entrenador: menos toques y más juego directo para llegar antes al área rival y una defensa más sólida para no recibir tantos goles en contra.

No obstante, el 'efecto Ferrando' se fue diluyendo con multitud de derrotas sufridas posteriormente y que, finalmente, mandaron al Albacete al infierno de Segunda B. 

Una segunda vuelta llena de sinsabores 

La segunda mitad de la temporada en la Liga Adelante aportó menos puntos al Albacete que en la primera: 16 puntos frente a los 23 obtenidos hasta la jornada 21 tras cerrar la primera vuelta en el Carlos Belmonte con derrota ante el Numancia (0-2).

Desde aquella fecha, el conjunto manchego sólo fue capaz de obtener cuatro victorias (ante Osasuna, Mallorca y Bilbao Athletic en casa, y frente al Córdoba a domicilio), cuatro empates (ante el Real Oviedo, Nástic y Mirandés en el Belmonte, y frente al Elche en el Martínez Valero) y nada más y nada menos que un total 13 derrotas.

El Albacete se hizo con la victoria ante el también descendido Bilbao Athletic | Foto: LFP.
El Albacete se hizo con la victoria ante el también descendido Bilbao Athletic | Foto: LFP.

Viendo el desarrollo de la mayoría de partidos perdidos en esta parte del campeonato, por los varios goles recibidos en el tiempo de descuento, se puede atribuir parte del fracaso de esta temporada a que la suerte no ha acompañado al equipo en momentos clave, pero cierto es también que en muchos otros faltó la competitividad y la valentía que mostró el equipo en la temporada anterior a pesar de que la defensa no siempre estuviera a su mejor nivel.

Partidos clave para un mal porvenir

El Albacete - Real Oviedo, correspondiente a la jornada 24 de la competición y disputado el 6 de febrero de 2016, supuso quizá el primer gran punto de inflexión de la temporada y la confirmación, a todos los niveles, de que muchas cosas no funcionaban correctamente en el equipo dirigido por Luis César Sampedro. El Albacete llegaba al encuentro después de sumar dos derrotas y un empate en las tres jornadas anteriores. Desde la victoria en casa ante el Elche (jornada 15), sólo se habían sumado cinco puntos de 24 posibles, y el 'Alba' cumplía su segunda semana en puestos de descenso. Pero todo en el ambiente invitaba a mantener la calma y no dar la voz de alarma. No todavía. El rival, el Real Oviedo, iba cuarto y seguía con paso firme el ritmo de los tres primeros clasificados.

El partido no pudo comenzar mejor para el Albacete. Apenas se había cumplido el primer cuarto de hora de juego y Adriá Carmona y Antoñito ya habían visto puerta en sendas ocasiones. Dos a cero. Los hombres de Sampedro estaban completando un notable partido ante su público, ofreciendo un juego efectivo y estético. La grada parecía volver a confiar en los futbolistas y éstos en sí mismos. Per no hubo más goles. El primer tiempo se agotó y el equipo se retiró satisfecho.

Los manchegos celebran uno de sus tantos ante el Real Oviedo | Foto: LFP.
Los manchegos celebran uno de sus tantos ante el Real Oviedo | Foto: LFP.

El camino a seguir estaba claro, pero en la segunda parte, igual que en otros tantos partidos de la temporada, se vio a un Albacete completamente distinto. Fallón, espeso, cansado. El Real Oviedo se hizo dueño y señor de la pelota y comenzó a crecer. Pronto, el duelo tornó en un asedio ovetense sobre el arco de Juan Carlos. El gol visitante se fue cocinando hasta que llegó en el minuto 71, obra de Toché, viejo conocido de la parroquia manchega. Lejos de reaccionar, el 'Alba' quedó paralizado. El Oviedo ya no abandonaría las inmediaciones del área local y en la penúltima jugada del partido, de nuevo Toché hacía gol. Dos puntos que parecían asegurados volaron del Carlos Belmonte y el 'Alba' perdió una ocasión de oro para dar un puñetazo sobre la mesa y dejar atrás los malos resultados. Pero no fue así.

El Albacete se dejó escapar dos puntos ante el Real Oviedo Tras el empate en casa ante el Oviedo, el conjunto blanco sólo pudo sumar un punto en los siguientes cuatro partidos. La situación se agravaba un poco más cada semana. El 12 de marzo, el equipo desembarcaba en Zaragoza vigésimo, a cuatro puntos del Huesca, que marcaba la salvación. Con cada nueva decepción se sumaban nuevas voces a las no pocas que ya exigían, desde hacía tiempo, el cese de Sampedro. Los jugadores saltaron al césped de La Romareda sabiendo que el partido que estaban a punto de jugar sería crucial. Y lo jugaron. El Real Zaragoza fue mejor, atacó más, creó más peligro. El 'Alba' también buscó la portería local. Fue un encuentro igualado de principio a fin. Segunda División en estado puro. Un empate a cero de libro. Hasta que, en el último ataque local, Abraham sirvió un centro desde la banda izquierda que la rodilla de Jorge Pulido envió dentro de su propia portería. Jugar como siempre, perder como siempre. La cabeza de Luis César Sampedro, finalmente, estaba servida en una bandeja de plata.

Llegó César Ferrando. Una solución de circunstancias para un equipo físicamente mermado y mentalmente destrozado. La derrota de Zaragoza alejaba la permanencia dos puntos más. Ferrando disponía de 13 partidos para remontar seis puntos. Había tiempo. El técnico valenciano debutaba ante Osasuna, rival complicado pero accesible fuera de casa. No hubo revolución en el once; con lo que había, no era ni siquiera una opción.

César Ferrando debutó como entrenador del Albacete ante el Mirandés | Foto: LFP.
César Ferrando debutó como entrenador del Albacete ante el Mirandés | Foto: LFP.

El equipo saltó al Belmonte con otro aire. Había más intensidad, más ganas, más voluntad. Llegaron dos goles. Pulido volvió a ser el de la temporada anterior y cabeceó un saque de esquina al fondo de las mallas. Diez minutos después, Fede Vico botó un libre directo que, con cierta fortuna, no pudo atajar Nauzet. 2-0. Los jugadores y la grada sonreían. Sí se podía. Pero como hay cosas que nunca cambian, el Osasuna arremetió en los últimos compases del primer tiempo con toda su fuerza. La relajación de la defensa local hizo el resto. Minuto 44, 2-1. Los espectadores se miraban unos a otros sabiendo que esta historia ya la habían vivido. Todo estaba dispuesto para el segundo tanto rojillo en la reanudación. Pero esta vez la suerte quiso dar tregua al Albacete, y lo hizo en forma de penalti a favor en el minuto 85. La victoria dependía del acierto de Rubén Cruz, que pidió lanzar. Lanzó y anotó. 3-1. Esta vez, el guión había sido distinto. Sí se podía, claro que se podía. Pero aún quedaba camino.

La victoria ante Osasuna levantó la moral, pero lo más duro estaba por venir. El Albacete recibió dos bofetadas de realidad, una detrás de otra. La visita a Lugo se saldó con una nueva derrota, otra vez en las postrimerías del partido. Y justo después un imparable Alavés no dio ninguna opción al cuadro blanco y se marchó de Albacete con los 3 puntos. Tocaban dos salidas consecutivas. Un auténtico Tourmalet para un equipo casi siempre inofensivo lejos del Carlos Belmonte.

Córdoba. Rival duro. Pero los verdiblancos afrontaban el encuentro con tanta necesidad de puntos como los manchegos. Se notó en el césped. Nervios, imprecisiones, miedo. Portu adelantó al Alba en la primera mitad. Cuando se habían cumplido 19 minutos de la segunda, los locales ya habían dado la vuelta al marcador. 2-1. El Albacete se volcó, no quedaba otra. Nuevamente, Portu tiró de casta y logró igualar el resultado. Minuto 81, 2-2. Ahí acabó el fútbol. Pelotazos, patadas, faltas, despejes. En el último minuto del descuento, el 'Alba' tuvo la última. Balón colgado. Tras varios rebotes, el balón cayó a los pies de Pulido, y éste, con el alma, la empujó dentro. 2-3. El villano de La Romareda fue héroe en el Nuevo Arcángel. El estadio cordobés quedó desierto a excepción de los jugadores y la afición del 'Alba'. "Sí se puede, sí se puede." De nuevo, esperanza. De nuevo, había razones para creer.

Los jugadores celebran la victoria ante el Córdoba | Foto: LFP.
Los jugadores celebran la victoria ante el Córdoba | Foto: LFP.

Pero había que seguir ganando. Y el equipo no había enganchado dos victorias consecutivas en toda la temporada. Y la dinámica no cambió. Derrota en  Tenerife. El Girona visitaba ahora Albacete. Era la gran final. Última oportunidad de engancharse al tren de la permanencia. Victoria o muerte. Toda la ciudad pasó la semana repitiendo el mantra "El 'Alba' no se rinde". En efecto, el 'Alba' no se había rendido todavía. Llegó el sábado. No se podía fallar.

El balón echó a rodar. No había pasado ni un minuto cuando Mata, delantero visitante, era derribado dentro del área manchega por Miguel Núñez. Roja directa, penalti, 0-1. En un minuto. Muchos espectadores entraron al estadio con su equipo ya abajo en el marcador. El jarro de agua fría fue terrible, en la grada y en el césped. El partido había acabado casi antes de empezar. El 'Alba' lo intentó con más corazón que cabeza durante unos instantes, pero fue inútil. Los 90 minutos fueron pasando mientras los jugadores locales perseguían sombras bajo una lluvia torrencial. El balón rodaba plácidamente entre los hombres de Pablo Machín. Y, por pura inercia, llegaron más goles. Primero el segundo, luego el tercero. No había nada que hacer. Pocos espectadores aguantaron hasta el final. Aquel día, las últimas opciones reales de permanencia para el Albacete Balompié se diluyeron entre la lluvia. No hubo lágrimas. Sólo un silencio sepulcral.

La ilusiones del 'Alba' se vieron mermadas tras la visita del Girona | Foto: LFP.
La ilusiones del 'Alba' se vieron mermadas tras la visita del Girona | Foto: LFP.

El partido contra el Girona fue el último gran punto de inflexión de la temporada. Después del sangrante 0-3 con el que se saldó dicho encuentro, el Albacete Balompié asumió definitivamente el descenso, aunque éste todavía no fuese matemático. Los malos resultados de los rivales directos retrasaban semana tras semana el inevitable desenlace. El Albacete, por su parte, aún sumaría, más por vergüenza torera que por otra cosa, cuatro puntos más tras empatar en Elche y derrotar al Mallorca en el Carlos Belmonte. Esto revivió de nuevo las esperanzas de algunos aficionados. Pero, esta victoria, como cada una de las ocho anteriores, no fue sino un espejismo en mitad de la larga travesía por el desierto. Los hombres de Ferrando sumaron dos nuevas derrotas y la siguiente que encajaron, en El Toralín, fue la definitiva. El descenso era, al fin, matemático. Quedaban aún dos partidos. Pero nadie quiso saber de su existencia.

Portu y Juan Carlos, los mejores de la temporada

A pesar de la horrible temporada del cuadro manchego y varios jugadores que no han rendido al nivel que se esperaba de ellos como Jona, Samu o Rubén Cruz, hay que sacar la nota positiva a esta nefasta temporada. Si el Albacete no consumó el descenso antes de las cuatro últimas jornadas, es en gran medida gracias al rendimiento de Juan Carlos durante toda la temporada. El portero que llegó este pasado mes de verano procedente del Villarreal ha cuajado una gran temporada en la entidad manchega.

En la retina de la afición albaceteña quedarán las estiradas y paradas antológicas realizadas por el portero balear a lo largo de la temporada, y es que no se disfrutaba de un portero de tal nivel en el Carlos Belmonte desde la irrupción de Keylor Navas. A pesar de que hubo varias jornadas dónde su titularidad quedó en entredicho debido a varios errores de bulto de manera consecutiva, Juan Carlos supo mantener la calma y sobreponerse a las críticas, volviendo a mostrar un gran nivel en la recta final de la campaña.

Juan Carlos ha sido uno de los mejores jugadores | Foto: LFP.
Juan Carlos ha sido uno de los mejores jugadores | Foto: LFP.

Otro de los nombres propios de la campaña realizada por el Albacete Balompié es el mediapunta Cristian Portugués, 'Portu'. El menudo mediocentro murciano afrontaba su segunda temporada en el cuadro manchego cómo uno de los jugadores con más calidad de una plantilla técnicamente bastante limitada. A pesar de tan sólo anotar seis tantos y dar dos asistencias en 39 partidos del campeonato liguero que ha disputado, ha sido la luz en esta oscura temporada realizada por parte del cuadro manchego. Partido tras partido, jugada tras jugada, minuto tras minuto, Portu se dejaba el alma por intentar cambiar la maltrecha dinámica del equipo. Así las cosas, recientemente se ha confirmado su fichaje por el Girona, por lo que el mediocentro murciano seguirá disfrutando de la categoría de plata del fútbol español de forma merecida.

El drama del descenso: Hacia lo inevitable

El 29 de noviembre de 2015, el Alba derrotó en casa al Elche. 1-0. Por entonces las aguas discurrían tranquilas. El equipo se mostraba irregular, fallón, pero sumaba. Se miraba más hacia arriba que hacia abajo. Después de aquella victoria, nada volvió a ser igual. En las siguientes 14 jornadas, el equipo sólo logró ganar en casa del colista, el Bilbao Athletic, en la última jugada del encuentro. Siete puntos de 42 posibles, de los cuales los últimos tres en juego se esfumaron en La Romareda, después de que Jorge Pulido introdujese el balón en su propia portería a pocos segundos del final del partido.

En Zaragoza, la era Sampedro tocó a su fin. El equipo se encontraba ya a seis puntos de la salvación. El gallego se marchó y César Ferrando asumió ilusionado el timón de la nave. Debutó con victoria ante Osasuna. Los fantasmas parecieron esfumarse cuando Rubén Cruz sentenciaba el partido desde los 11 metros. Pero todo era un espejismo. Los dos siguientes duelos finalizaron con derrota. El Albacete viajó a Córdoba sabiendo que no ganar significaba morir. Y se ganó. En el último minuto, tras una remontada tan épica como inexplicable. Pero se ganó. Volvía a haber esperanza.

731 días duró el sueño del Albacete Balompié en Segunda DivisiónSin embargo, poco dura la alegría en la casa del pobre. Dos nuevas derrotas y un insustancial punto rescatado in extremis del Martínez Valero hicieron desvanecerse por completo el sueño de la salvación. El descenso era una realidad, y sólo era cuestión de tiempo que lo que llevaba meses fraguándose quedase refrendado por las matemáticas. Una dramática victoria bajo la lluvia ante el Mallorca tan sólo alargó la agonía. El 'Alba' sumó dos nuevas derrotas y el 25 de mayo, aniversario del último ascenso del club, viajó a Ponferrada sabiendo que aquella noche El Toralín dictaría sentencia. Así fue. En el último minuto, el 'Alba' malogró una oportunidad manifiesta de ganar el partido y recibió un gol al contraataque. 2-1. Otra vez, en el último minuto. Toda un año resumido en una jugada. El Albacete Balompié era nuevo equipo de Segunda División B. "Nos van a sobrar dos jornadas", bromeaba José Miguel Garrido, presidente del club, a principio de temporada. Auguraba una cómoda salvación. En efecto, sobraron dos jornadas. Ya lo dijo Jean de La Fontaine: "A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo".

El banquillo del Albacete tras conocer su matemático descenso | Foto: LFP.
El banquillo del Albacete tras conocer su matemático descenso | Foto: LFP.

731 días. Ese es el tiempo que pasó entre el 25 de mayo de 2014 y el 25 de mayo de 2016. Exactamente dos años separan el empate a dos goles ante el Sestao River en un Carlos Belmonte lleno como en sus viejas tardes de gloria y la derrota por dos goles a uno en El Toralín de Ponferrada. Dos partidos distintos. Dos postales distintas. La cara y la cruz. El ascenso y el descenso. Tocar el cielo y regresar a los infiernos. Y todo en 731 días. Ese es el tiempo que duró el sueño del Albacete Balompié en Segunda División. Los laureles del fútbol profesional reverdecieron en La Mancha un 25 de mayo y otro 25 de mayo terminaron de secarse. Nadie esperó jamás una primavera tan corta. Nadie lo deseó, pero así sucedió. Ahora nadie sabe cuánto durará el invierno. El bronce puede llegar a ser muy frío. Pero el Albacete Balompié es hijo de su tierra, y en esta tierra el frío nunca atemorizó a nadie. Y en esta tierra siempre vuelve a salir el sol. Aunque a veces tarde.

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