De Valencia a la eternidad se pasa por Málaga
Roberto Fabián Ayala tras marcar el 0-1 en el estadio de La Rosaleda de Málaga el 05/05/2002.Fuente: J.M. López, Agencia EFE.

Muy lejos en el tiempo queda ya la temporada 2001/2002 y más aún en un ámbito como el futbolístico que vive del presente y lo ocurrido ayer se olvida rápidamente. Muchas proezas deportivas se han llevado a cabo desde entonces, como las dos Eurocopas y el Mundial conseguidos por la selección española. Títulos, quizás más improbables que el alcanzado por el conjunto de Mestalla, dado que hay que recordar que las vitrinas valencianistas ya estaban acostumbradas a albergar cuatro Ligas, seis Copas del Rey, dos Copas de la Feria y una Recopa entre otros.  

No obstante, aquel título liguero marcaba un antes y un después, rompiendo una sequía de 31 años desde la última conseguida en 1971 con Alfredo Di Stefano como entrenador. Además, las dos últimas temporadas mediocres con Peter Lim como propietario del club no hacen otra cosa que otorgarle más valor incluso al campeonato de principios de siglo.

Bien es cierto que han pasado nada más y nada menos que quince temporadas y que quedarse estancado en la melancolía de pasado puede provocar una incapacidad de pasar página y de dar los pasos adecuados hacia el futuro. No obstante, hay que tener en cuenta que recordar la historia facilita evitar los errores del pasado, así como aprender de las buenas decisiones para volver a acertar nuevamente.

Por eso mismo, para aquellos aficionados que se les ha olvidado, o aquellos que no lo han sabido nunca como pueden ser los más jóvenes, sería beneficioso recordar cómo fue aquel mítico equipo y en qué se diferenciaba del presente, "Football Club Meriton": 13º clasificado y 12º en la temporada pasada.

En primer lugar, hay que entender de dónde venía aquella plantilla. El núcleo fuerte del vestuario encaraba una nueva temporada después de perder las dos últimas finales de la Champions League, y a pesar de las declaraciones del Cholo Simeone del pasado mes de marzo en las que aseguraba que cualquier otro equipo se hubiera caído tras perder dos Champions, el Valencia se levantó a lo grande con dos Ligas y una Copa de la UEFA en tres temporadas.

En segundo lugar, Rafa Benítez consiguió formar un equipo que representaba a la perfección la definición de “inexpugnable”. Para ello contaba con un vestuario totalmente compensado con jugadores más experimentados y talentos más emergentes como: Santiago Cañizares, Roberto Fabián Ayala, Mauricio Pellegrino, Amadeo Carboni, Kily González, David Albelda, Rubén Baraja, Pablo Aimar, Carlos Marchena o Vicente Rodríguez . Pero sobre todo, en lo que destacaban era en carácter, ambición y actitud con lo que plantaban cara de tú a tú a cualquier rival.

Aquella fue una competición muy dura, principalmente disputada con el Real Madrid, del recién llegado Zinedine Zidane, Roberto Carlos, Luis Figo, Raúl González o un jovencísimo Iker Casillas y un Deportivo de la Coruña que acabaría finalmente en segunda posición.

De esta manera, se llegó al día 5 de mayo de 2002 para disputar la jornada 37 y el Valencia viajaba a Málaga, de donde saldría campeón si el Real Madrid no ganaba al Mallorca en el Santiago Bernabéu. Y así ocurrió finalmente, los madridistas empatarían a cero mientras que el conjunto che ganaba 0-2 en La Rosaleda con tantos de Ayala (mítico pidiendo calma tras el gol) y Fábio Aurelio y la celebración con el mayor suspense de la historia.

Actualmente, hay cierto debate entre los aficionados a causa de la exigencia de los valencianistas con su equipo, pero es que para los espectadores que vivieron aquella época dorada es incomprensible el nivel de autocomplacencia y conformismo que ha mostrado esta plantilla durante los dos últimos años, como igual de inimaginable es pensar que cualquier jugador de la temporada 2002 iría al estadio del Real Madrid para ver las semifinales de la Champions en el palco, como así ha hecho Dani Parejo.

Por lo tanto, para volver a recuperar los buenos resultados y el estatus perdido tanto en España como en Europa, sería muy buena opción recuperar aquellos valores que representaron al equipo campeón de la mejor época del club: una plantilla y directiva exigente y exigida, motivada, ambiciosa, respetuosa con la entidad e implicada para dar lo mejor de sí mismo, anteponiendo el beneficio del Valencia CF al personal.

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