La magia de creer en un estilo
Sergi Roberto y Nahuel pugnan por hacerse con el esférico | Foto: Ernesto Aradilla (VAVEL España)

Como apertura de una segunda vuelta que se antoja trepidante, Real Betis y Fútbol Club Barcelona se verán las caras en la noche del domingo en un encuentro que irá más allá de los tres puntos. Los azulgranas, motivados por el ansia de seguir arriba y las ganas de redimirse tras el partido de la última campaña que finalizó con polémica, saldrán con una intensidad renovada y buscando seguir reescribiendo la historia.

El Betis, que viene de celebrar un gran momento de forma, tendrá ganas de demostrar que puede ser un hueso duro de roer para los equipos grandes, habiendo ganado a dos de ellos, Sevilla y Real Madrid fuera de casa y habiendo plantado cara a Valencia, al que le hicieron tres goles en 7 minutos y Atlético, al que sometieron a pesar del 0-1 en contra.

Nadie le "sopla" a este gran Barça

Los de Valverde vienen de firmar uno de los mejores arranques de su historia, siendo primeros en liga y disputando los cuartos de Copa y octavos de Champions. Además, están a nueve puntos del principal competidor esta campaña, el Atlético de Madrid, al que consiguieron empatar en un duro partido en el Metropolitano. De su lado, las estadísticas, con la friolera de nueve goles en contra y 52 a favor, y en sus máximos goleadores también el punto de inflexión y la guía de la entidad. Suarez y Messi se encuentran liderando la tabla de máximos goleadores de la mejor liga del mundo, con 13 y 17 tantos.

Las mejoras de la mano del técnico de Cáceres son latentes en defensa de la misma forma que lo son en ataque, como puede verse en la recuperación de Piqué y Jordi Alba, que transmiten la sensación de ser nuevas incorporaciones tras la pobre imagen mostrada la pasada campaña con Luis Enrique. Umtiti por fin ha explotado y se ha consolidado en el centro de la zaga, impregnado por la consigna de ser el central de futuro que necesita el equipo de la Ciudad Condal. Hasta el propio Vermaelen ha sorprendido, cumpliendo de manera sobresaliente tras la baja de Samuel, poniendo fin a todas las críticas que lo situaban a un nivel inferior al que está dando.

Umtiti controla un balón | Foto: Noelia Deniz (VAVEL España)
Umtiti controla un balón | Foto: Noelia Deniz (VAVEL España)

La ilusión de toda una hinchada

Volando hacia la capital andaluza, el Betis enamora. Dejando a un lado la irregularidad y la bipolaridad de los sureños, en líneas generales han sabido mantenerse y redimirse de grandes fracasos. Ya no son aquel equipo que luchaba por lograr la permanencia, han ampliado sus metas gracias a la mano de Quique Setién, que llegó desde Las Palmas con la permisa de implantar una idea de juego que permita disfrutar al aficionado verdiblanco, no sólo limitarse a ganar. Ya lo ha demostrado superando a grandes rivales como Sevilla o Real Madrid, el primer partido endosando cinco tantos al máximo rival en una noche que pasaría a la historia y contra los de la capital, aguantando el tipo en un Bernabéu abarrotado que contempló como los de verde se alzaban con la victoria gracias a un gran tanto de Sanabria de cabeza tras una colosal jugada colectiva.

No sólo han ganado encuentros difíciles, sino que han protagonizado remontadas como la vivida ante el Celta, por 2-1.

Barragan en una disputa con Isco | Foto: Daniel Nieto (VAVEL España)
Barragan en una disputa con Isco | Foto: Daniel Nieto (VAVEL España)

Siempre apoyados por una grada incansable, la mejoría del juego del Real Betis pasa por la importancia de su centro del campo. Como dueño de la batuta, Fabián, canterano verdiblanco que despojándose del peto de la irregularidad, ha sabido aplicar cabeza y corazón a partes iguales y conquistar a toda una hinchada a base de golazos y asistencias mágicas. Le acompañan dos escuderos letales de una clase indefinida, como son Guardado y Boudebouz, siempre al pie del cañón para ensañarse con la defensa contraria. Y por si lo mencionado hasta ahora fuese poco, siempre tienen cubriéndole las espaldas a Camarasa o Javi García, imperiales en los robos y rebañadas de balón.

Un espejo en el que mirarse

No se queda atrás el Barça, que por años que pase sigue fiel a su consigna de mimar la bola por encima de cualquier otra necesidad aparente. Iniesta, que vive su decimonovena juventud, sigue controlando los tempos del centro del campo azulgrana. Busquets, barriendo cualquier jugada rival y metiéndose entre los defensas para sacar la bola cuando se enfrentan dificultades y Rakitic, haciendo y deshaciendo a su antojo y escudándose en Messi, que también se olvida durante momentos puntuales de atacar y le da una cara más controladora de juego al equipo, tejiendo jugadas largas en las que duermen el encuentro.

Sergi Roberto de un partido con los azulgranas | Foto: Noelia Deniz (VAVEL España)
Sergi Roberto en un partido con los azulgranas | Foto: Noelia Deniz (VAVEL España)

Como punto a desarrollar, los locales cuentan con un punto débil que pide a gritos una mejoraría instantánea de cara a un futuro próximo. No es otro que la ardua necesidad de elevar el nivel defensivo, ya que se postulan en el primer lugar en cuanto a tantos en contra, hasta hace poco sólo superados por el Málaga, equipo que está en puestos de descenso y muestra una contrariedad en la mayoría de ámbitos si entramos a compararlos, exceptuando los tantos encajados. Incluso con la incorporación de Feddal tras la marcha de Pezella a la Fiorentina, los de la avenida de la Palmera siguen necesitando una mejoría que no llega en la última línea. Y para el míster esta no es sólo una línea más, ya que debido a la necesidad de sacar el balón de manera correcta desde inicio de jugada, el Betis debe contar con una zaga que se mueva bien entre líneas, sepa controlar los tempos y defender con la pelota sin que le queme en los pies. Sumado a ello, la inmensa mayoría de goles recibidos vienen de centros laterales que la defensa no logra despejar, constituyendo este el mencionado punto débil de los de Setién.

Muchos expertos relacionados con el mundo del fútbol han comparado el estilo del técnico verdiblanco con el rasgo principal y característico que ha marcado a Can Barça desde la llegada de Joan Cruyff a mediados de los 70. Sacar el balón jugado desde el portero, dominar los tempos del encuentro defendiendo con pelota, abarcando el centro del campo, dormir el partido hasta contagiar al rival y clavarle la estocada en forma de gol son las bases que sustentan dicho modelo, que tanto Valverde como Quique querrán plasmar sobre el verde en el próximo partido para alcanzar la victoria.

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