La contracrónica: dos sistemas de juego similares
Burgui trata de salir con el balón, entre una nube de jugadores contrarios. Fuente: LaLiga

Cuando los aficionados alavesistas se enteraron de que el próximo entrenador para la temporada 2015-16 iba a ser José Bordalás, hubo muchos murmullos y cierto descontento. El sistema de juego exhibido por su equipo la temporada anterior no era del agrado de la parroquia albiazul.

Los equipos de Bordalás

Todos los equipos que ha entrenado Bordalás han tenido una característica común, como no podía ser de otra manera. Sus equipos, y siempre lo ha mantenido el mister en sus declaraciones, se entregan al límite de la tarjeta. Son conscientes de que hay que imprimir intensidad al juego y suelen ser jugadores agresivos, aunque más deportivos que lo que parece en muchas de sus acciones. No en vano, suelen ser los equipos más castigados de la competición, en materia de tarjetas. Sin embargo, al término de la misma, el binomio afición-entrenador demostraba que estaban equivocados.

Rubén Sobrino sale con el balón jugado. Fuente: LaLiga
Rubén Sobrino sale con el balón jugado. Fuente: LaLiga

Una defensa de cuatro, con otros cuatro pivotes en el centro y dos delanteros esperando la oportunidad del gol. Un claro 4-4-2, que define el juego del equipo de los del sur de la capital madrileña, casi desde el inicio de temporada. Muy pocos han sido los partidos en los que se ha visto alterado este esquema, que tanto gusta al técnico alicantino.

El juego alavesista

Por su parte, el Deportivo Alavés alineaba casi a los mismos que sacaron un valioso empate en Cornellá, en la jornada anterior. Y el técnico asturiano salía con el mismo esquema que Bordalás. Un 4-4-2, que viene siendo habitual en los encuentros del Pitu, tanto fuera como dentro de Mendizorroza. Tan sólo se diferenciaba la alineación frente al Getafe de la que se enfrentó al Espanyol en el cambio de un renqueante Torres, por su golpe en la rodilla, que ha dejado paso al gran capitán Manu García.

Víctor Laguardia celebra el gol que abría el marcador. Fuente: deportivoalaves.com
Víctor Laguardia celebra el gol que abría el marcador. Fuente: deportivoalaves.com

Pero el esquema ha sido el mismo. Una defensa de cuatro, que se saben de carrerilla hasta los críos que asisten a Mendi y un pivote clásico para enlazar con los dos delanteros.

Discusión sobre el sistema 4-4-2

Y aquí surge la polémica de la idoneidad del sistema. Muchos entrenadores creen que poner una defensa de cuatro, con un rombo de cuatro centrocampistas delante de ellos, sirve para defender mejor la portería. Y no siempre es una realidad. En el partido de esta mañana se ha demostrado en más de una ocasión. Cuando la defensa se repliega y los centrocampistas se agolpan en el centro de campo, es relativamente fácil desequilibrar ese sistema en un contraataque. Y el Deportivo Alavés es un maestro en esas acciones.

El equipo celebra el primer tanto alavesista frente al Getafe. Fuente: LaLiga
El equipo celebra el primer tanto alavesista frente al Getafe. Fuente: LaLiga

En el duelo mantenido esta mañana, se ha visto claramente esta lucha de esquemas similares, que amontonaban muchos jugadores en poco terreno en muchas jugadas. Y cuando eso ocurre, se suelen cometer errores. Los dos goles no han llegado de las jugadas más vistosas del equipo local. En la primera diana, Laguardia estaba demasiado solo al rematar de cabeza, cuando el dibujo de la situación de los defensores mostraba una situación muy dispersa junto a la portería visitante. Y el segundo gol ha sido casi un calco del primero. Munir, casi en el mismo sitio donde se encontraba Laguardia en el primer tanto, llevaba el balón a la red con otro cabezazo.

El equipo albiazul celebra el segundo y definitivo tanto. Fuente: deportivoalaves.com
El equipo albiazul celebra el segundo y definitivo tanto. Fuente: deportivoalaves.com

Tan solo se ha modificado uno de los dos esquemas casi al término del encuentro. Una alteración, que suele ser muy recurrida por los entrenadores y que no siempre obtiene los resultados deseados. El cambio de una defensa de cuatro a otra de cinco, con la inclusión de Alexis en este caso, hacía suponer que buscaba una protección mayor para la meta de Pacheco. Lo cierto es que tan solo quedaban cinco minutos para la conclusión y el marcador no se ha movido.

En definitiva, dos equipos que se han enfrentado con un sistema de juego similar, con un esquema de juego muy parecido y una entrega y ganas de luchar en cada partido, que se demuestra jornada a jornada. Tras el encuentro, el Deportivo Alavés ve mucho más cerca el objetivo de la salvación y el Getafe encara la recta final del campeonato con la tranquilidad de tener los deberes hechos.

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