Del infierno al cielo

 Del infierno al cielo

Tras una nueva derrota a domicilio, los chicos de Pablo Machín querían quitarse el mal sabor de boca que dejó la visita a Vigo con un domingo más en casa para asentarse en una cuarta plaza que a cada jornada que pasa está más cara. Enfrente no tenía precisamente a un novato, y es que el Eibar siempre que ha visitado Nervión ha presentado sus credenciales para llevarse los tres puntos.

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Curro García
Sevilla FCVaclik; Carriço (73′, Bryan Gil), Kjaer, Wöber; Promes, Roque Mesa (61′, Franco Vázquez), Banega, Escudero (60′, Navas); Sarabia, André Silva y Ben Yedder.
SD EibarRiesgo; Peña, Ramis (57′, Paulo), Arbilla, Core; Orellana, Diop, Jordán, Cucurella; Charles (82′, Kike) y Enrich (71′. Escalante).
MARCADOR0-1, min 22, Orellana. 0-2, min. 63, Charles. 1-2, min. 85, Ben Yedder. 2-2, min. 92, Sarabia.

Partido esperpéntico del Sevilla FC, que salvó en los últimos cinco minutos ante una SD Eibar ordenada y efectiva de cara al gol. La figura de Pablo Sarabia quedó muy dañada de cara a la afición tras un espeso partido que finalmente ha maquillado con un gol y una asistencia claves.

Que la lucha por el título liguero iba a quedar en entelequia era una evidencia, pero que LaCopa también lo iba a ser fue algo inesperado. La eliminación a cargo del FC Barcelona ha dejado muy tocada a la plantilla, que con la lengua fuera por la gran carga de partidos que lleva, sólo tiene en su mira mantener una cuarta plaza cada vez más complicada -ante el buen hacer de los perseguidores y los constantes tropiezos- y batallar por la Europa League, la cual echa a rodar nuevamente en Roma este jueves contra la Lazio.  El Sevilla de Machín, que cayó la pasada jornada en Balaídos en otro mal partido, recibía a una SD Eibar en la cresta de ola; décimo clasificado y a dos unidades de los puestos europeos, poco más podían pedir los armeros

Desastrosa primera parte

Tras el minuto de silencio guardado en memoria de los diez canteranos del Flamengo fallecidos en el incendio producido en la academia del club, se levantó el telón y comenzó el fútbol. La primera ocasión sería para Pablo Sarabia hacia el minuto 3, que cazó un balón en el área para luego tratar de batir a Riesgo en una posición escorada con un disparo que salió por muy poco. A partir de ahí, la astucia y la táctica de Mendilibar empezarían a sobrepasar a un sistema de Machín que en los últimos partidos está en boca de todos. En el 9 tendrían los armeros su ocasión de desequilibrar la balanza, más el disparo de Diop no vio puerta por muy poco, la música de viento se hacía notar en el Pizjuán. De nada sirvió el ánimo imprimido por parte del respetable a sus jugadores, pues el Eibar se adelantaría en el marcador por mediación de Orellana a los veintidos minutos en una jugada marcada por la habilidad del chileno para desembarazarse de la presión de Kjaer, el mal rollo estaba servido entre unos aficionados que veían cómo su equipo se diluía paulatinamente.

La reacción del Sevilla no se hizo de rogar, pues cinco minutos después del gol de Orellana pudo llegar la igualada, pero la volea de un mal Escudero se fue por poco de la meta eibarresa. Antes del descanso, los sevillistas dispondrían de un córner para hacer el uno a uno , pero como viene siendo costumbre en el Sevilla, no fue gol, dejando patente los problemas de los de Machín a balón parado. Perdiendo y con 'run run' nos fuimos al intermedio.

Cinco minutos son suficientes para salvar un punto

El Sevilla, como era de esperar, salió en tromba a por el uno a uno mientras que los de Mendilibar se encerraron en el área a esperar acontecimientos. El luso André Silva tuvo la primera clara del segundo acto, pero se le hizo de noche para definir y su disparo lo atajó Riesgo tras ser importunado por la zaga visitante, que se mantenía ordenada, férrea y sin fisuras. Las desaveniencias fueron  a más entre la parroquia hispalense con el segundo gol del Eibar. Los visitantes aprovecharon una vez más la falta de contundencia defensiva en las acciones de balón parado con un centro desde la esquina que fue prolongado para que Charles sólo tuviera que alojar el cuero al fondo de las mallas, la crispación fue 'in crescendo', hasta el punto de que el público la tomó con un jugador que estaba cuajando un partido muy pobre. Es el caso de Sarabia, que despertó sentimientos opuestos a los presentes, pues unos pitaban y otros intentaban acallar a los  que vertían silbidos con aplausos.

Entrados ya en los últimos diez minutos, con toda esperanza desvanecida, con Banega expulsado, con el tercer gol vasco anulado por fuera de juego  y con Bryan sobre el campo, el Sevilla despertó. No se sabe si es por hacer honor a su himno, pero en situaciones adversas, los sevillanos reaccionan. En el 85, Ben Yedder metía al equipo en el partido al batir a Riesgo a regañadientes tras un magnífico servicio de Pablo Sarabia en una pared de bella factura. El Sánchez-Pizjuán, viendo que la remontada era posible, rugió como  nunca, lo que espoleó a los jugadores, que hicieron eclosionar a sus aficionados con el dos a dos definitivo. Centro de Promes desde la izquierda al corazón del área que Sarabia introdujo en las redes del Eibar después de haberse anticipado a las mil maravillas a Riesgo, que la esperó inocentemente. Con el Sevilla atacando en busca del 3-2 se puso el punto y final a este alocado partido de fútbol. Punto que sirve de poco a ambos equipos; al Sevilla no lo aleja de sus perseguidores -tiene al Getafe a dos- y al Eibar no lo mete en Europa League.

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