Pánico en Nervión
Munir encarando por banda | Foto: Juan Miller

Pánico en Nervión

Otra vez ha sido incapaz de ganar, ni siquiera en su casa, ni en la UEL, donde aún demostraba fuerza y va hacía la deriva sin un capitán fuerte, al que se le hunde el barco.

matias
Matías Jiménez Sánchez

Caras y cruces

Empezaba bien el encuentro, parecía un partido de otra categoría donde los andaluces podrían haber pasado la eliminatoria y sin demasiado sufrimiento y esfuerzos. A los 20 segundos de encuentro Éver Banega robaba un balón en los 3/4 de campo y asistía a Ben Yedder solo frente al portero para que batiese al guardameta checo y se pusieran con 1-0 en el primer minuto del encuentro.

Durante los siguientes diez minutos ya hicieron méritos para aumentar el marcador, pero la falta de acierto no ayudó. A partir del minuto 11 y tras una absurda, innecesaria e infantil falta peligrosa de Éver Banega que le costó la tarjeta amarilla, comenzaron a ceder la posesión del esférico, con un jugador menos para meter el pie en balones divididos, los checos comenzaron a empujar a los de Machín a su campo.

Y llegaba el minuto 25, donde en una larga posesión del Slavia acabó con un tiro de Stoch que tocaba en Rog, y desafortunadamente hacía una parábola casi imparable para Tomas Vaclik y así hacer el 1-1.

Entraban los nervios y las prisas en los jugadores sevillistas, que con la mala dinámica necesitaban del bálsamo de una victoria como fuere, y apretando más con garra que con cabeza, se encontraron con el segundo gol. Un córner botado por Banega al segundo palo que aprovechaba Munir llegando desde la frontal para estrellar el balón en la red de los checos en el minuto 28.

Pero aun así siguió concediendo demasiada autoridad a un equipo más débil que lo supo aprovechar, y tras un córner en el minuto 38, volvían a empatar el encuentro. Otra vez en el enésimo grotesco error defensivo, con cuatro defensas al primer palo y dejando solo a dos futbolistas al segundo palo, aprovecharon el error de Wober y sin querer y con el hombro, Krahl anotaba el 2-2.

Para más inri, Vaclik sufría un duro golpe en el gol del empate y tras cinco minutos, tuvo que ser sustituido por Juan Soriano. El canterano tenía una oportunidad más para demostrar que no es tan inseguro como pareció en las eliminatorias de la Copa del Rey.

Ya no dan más de sí

Y a base de atacar sin control y con muchas ganas, trató el conjunto sevillista de volver a encauzar el resultado a su favor. Wober, que mantuvo una mala actuación durante la primera parte, se marchaba con molestias del terreno de juego y era sustituido por un luchador Roque Mesa, pero que solo aportó eso, lucha.

Machín volvía a cambiar su sistema de inicio (un 4-5-1 híbrido con Wober y Mercado de laterales, y Munir y Navas por delante que se convertía en algunas fases en un 3-5-2) a un 3-5-2 estático que provocó una ruptura del juego, donde todo pasaba por los pies de los defensas tratando de con un pase en largo, sorprender a las espaldas de los defensas con los carrileros. Por lo cual acababa jugando con la desaparición de dos centrocampistas, Banega y Roque Mesa, puesto que Rog se alineaba con los delanteros para los pases largos.

Sin embargo aún con un juego tan simple y autodestructivo, pudo crear bastantes ocasiones de gol, debido a la inferioridad de su contrario. Pero de nuevo la falta de acierto de los delanteros y la pésima actuación arbitral, sobre todo del linier que anulaba dos tantos sevillistas por fuera de juego, uno muy dudoso el de Munir y uno inexistente de Ben Yedder, evitaron que el Sevilla FC acabara ganando el partido. Con la mala suerte y la pésima dinámica, se divisa muy lejos la posibilidad de levantar al conjunto con Pablo Machín al banquillo.

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